La casa de Jorge Teillier en la Araucanía es monumento nacional, para reconocer al poeta

La casa en la que creció el poeta Jorge Teillier en la localidad de Lautaro, provincia de Cautín, en la región de la Araucanía, sur de Chile, fue declarada monumento nacional por el Estado, a través del Consejo de Monumentos Nacionales. La declaración es una forma de reconocimiento al poeta (1935-1996) y se dirige a preservar un lugar al que se refirió en sus versos.

 

   La casa y la zona a la que pertenece fue escenario de la aproximación del autor a la escritura, en contacto con la naturaleza, en cierta forma ajeno al período de convulsión que aquejaba al mundo, incluida la Segunda Guerra.

   Su ascendencia francesa entró en diálogo con la cultura mapuche propia de la Araucanía, la región que es epicentro del conflicto actual con ese pueblo originario, despojado de sus tierras y hostilizado y atacado por empresarios y las fuerzas represivas del Estado.

   En esa casa vivió Jorge Teillier hasta 1953, cuando con 18 años de edad se trasladó a Santiago, para estudios terciarios.

   La pertenencia a ese ámbito original en Lautaro y la experiencia del paso a la gran metrópoli parece haber motivado en el poeta un concepto que expresa en el ensayo “Los poetas de los lares: Nueva visión de la realidad de la poesía chilena”, que data de 1965.

   Como recuerda Pablo Retamal N. en un artículo en el diario La Tercera, escribió el poeta: “Frente al caos de la existencia social y ciudadana, los poetas de los lares pretenden afirmarse en un mundo bien hecho, sobre todo en el mundo del orden inmemorial de las aldeas y de los campos, en donde siempre se produce la misma segura rotación de siembras y cosechas, de sepultación y resurrección, tan similares a la gestación de los dioses y los poemas”.

   En esa casa que ahora es monumento nacional Teillier recibió, recuerda el artículo, a Salvador Allende, Violeta Parra, Pablo Neruda, Pablo de Rokha y Volodia Teittelboim, entre otras figuras de las artes y la política trascendentes para el país. Es que la familia vivió en la casa hasta 1973, por lo que el poeta regresó varias veces a ella.

   La declaración que preserva a la casa “responde a la necesidad de otorgar a Teillier un lugar más elevado de reconocimiento”, declaró a La Tercera la ministra de Culturas, Consuelo Valdés.

   En la resolución, el Consejo de Monumentos Nacionales describe al inmueble como “una típica casa sureña de dos pisos, con estructura de maderas nativas, como las de antaño, y techo de tejuelas”. Naturalmente, el paso del tiempo y las condiciones del clima en la zona obligaron a intervenciones y cambios en los materiales originales de la construcción.

   La ministra explicó que la casa está en manos de propietarios privados que “han logrado mantener el legado de sus habitantes iniciales”, pero ahora “necesita ser puesta a disposición de la comunidad, y eso es un trabajo que está llevando a cabo el municipio”.

   El subsecretario de Patrimonio, Emilio De la Cerda, declaró que “la casa del poeta Jorge Teillier es un lugar muy importante en su obra y en la literatura chilena. Su poesía hace referencia al hogar, al lugar donde los recuerdos nacen. De este modo, en un contexto histórico en que la migración campo-ciudad provocó profundas transformaciones identitarias en los pueblos rurales, Teillier convirtió la nostalgia en un lenguaje común, en una añoranza de lo perdido”.

   En la nota, Retamal incluye versos de “Bajo un viejo techo”, poema escrito en 1956: “Esta noche duermo bajo un viejo techo/ los ratones corren sobre él, como hace mucho tiempo/ y el niño que hay en mí renace en mi sueño/ aspira de nuevo el olor de los muebles de roble/ y mira lleno de miedo hacia la ventana/ pues sabe que ninguna estrella resucita”.

   La nota original está disponible en este vínculo:

https://www.latercera.com/culto/2022/01/06/la-secreta-casa-de-la-noche-las-historias-de-la-residencia-de-jorge-teillier-declarada-monumento-historico/

(9.1.22)