Hacia los cien años del concurso que revivió al cante jondo, de la mano de Manuel de Falla

Granada se encamina al centenario del Concurso de Cante Jondo, celebrado el 13 y 14 de junio de 1922 en la Plaza de los Aljibes de la Alhambra, un extraordinario acontecimiento musical y poético que aventó el peligro de desaparición del cante primitivo andaluz y que dio ánimos a la música popular española en su conjunto.

 

   Fue una “cruzada musical” emprendida por el compositor Manuel de Falla (1876-1946), quien residía en Granada desde dos años antes, y que contó con un joven de 24 años que en ese concurso aportó “Poema del cante jondo”: Federico García Lorca.

   Estos hechos históricos son recordados con una serie de publicaciones del espacio Universo Lorca, iniciativa de la Diputación de Granada, con la colaboración de numerosas instituciones.

   El certamen, abierto a la participación solo de aficionados, dispuso de 8.500 pesetas para los premios. La acción, dice Universo Lorca, “en la imaginación candorosa de Falla, debía salvar aquella música cuyo origen se remontaba al comienzo de los tiempos”.

   Contó con “animosos colaboradores”, entre ellos Ignacio Zuloaga, Miguel Cerón, Manuel Ángeles Ortiz y Lorca.

   “Todos asumieron los términos de aquella batalla urgente que tuvo la virtud de elevar el cante jondo y, en general, de toda la música popular, a categoría popular indiscutible, alejado de los tópicos y los jipíos tabernarios. Los debates y controversias que generó aún siguen abiertos, prueba palmaria de la vitalidad y acierto de la iniciativa”, agrega.

   El trabajo dice que Miguel de Falla y Miguel Cerón comenzaron a desarrollar la idea del concurso en diciembre de 1921. “El certamen, apoyado por decenas de escritores, pintores y músicos españoles e internacionales, aunque no exento de controversias antes y después, supuso el reconocimiento artístico e intelectual de la música popular y, en particular, del ‘cante primitivo andaluz’ que en aquellos años sobrevivía a duras penas en la memoria y la voz de algunos contaores y corría el peligro de asimilarse a otras manifestaciones adulteradas como el cuplé”.

  España venía de períodos muy difíciles, cuya superación no estaba exenta de complejidad. El país había sufrido el “Desastre de Annual”, como se nombra a la derrota militar en la guerra del Rif o segunda guerra de Marruecos, con la muerte de 11.500 soldados.

   Esa derrota debilitó a la monarquía de Alfonso XIII y dio espacio al golpe militar de Primo de Rivera, lo que abrió el camino hacia la República, “donde la nueva generación de artistas y pensadores, muchos de ellos ligados al certamen, encontraría la horma para sus inquietudes vanguardistas”.

   Falla compartió con amigos y aliados, entre ellos Lorca, su preocupación porque el “flamenquismo” estaba “adulterando lo esencial del cante jondo”, recuerda Universo Lorca, y explica: “Los cantos antiguos dependían de la fragilidad de la memoria de unos pocos cantaores desperdigados por Andalucía que atesoraban en su cabeza y garganta aquellos ‘sonidos negros’ que le interesaban. Los intentos que el propio Falla había hecho por transcribir a notación musical los cantes esenciales habían fracasado. ‘Técnicamente es imposible hacer la notación […] y por lo tanto no pueden archivarse en ningún documento’, se lamentaba Falla.

   Pero estaba decidido a salvar aquel canto “como fuera”, y por eso emprendió con sus amigos la aventura del certamen, comenzando por la muy dificultosa búsqueda de financiamiento. La reconstrucción histórica de Universo Lorca, que avanza hasta la realización en junio de 1922, está disponible en este vínculo:

https://www.universolorca.com/el-concurso-de-cante-jondo-de-1922/

(11.12.21)