La española Correyero celebra haber regresado al endecasílabo

La historia de dos mujeres que “se entregan desviviéndose” es el eje de la obra “Japonesas”, con la cual la poeta española Isla Correyero obtuvo el Premio Internacional de Poesía Jaime Gil de Biedma, que le fue entregado en los primeros días de diciembre por la Diputación de Segovia. Son poemas con los que, explicó, se propuso “volver al endecasílabo”, el verso de once sílabas poco usado en el presente.

 

   Se trata de “una marcha atrás, ahora que casi todos los poetas escriben sus poemas en verso libre”, explicó Isla Correyero, quien nació en Miajadas, Cáceres, en 1957, y que es también narradora y guionista.

   También dijo que con “Japonesas” intentó “apostar por la incertidumbre, el riesgo, la confesión, el juego, la frustración, lo fantasmal y el orgullo por lo no dicho antes”.

   La entrega del premio fue encabezada por el presidente de la Diputación de Segovia, Miguel Ángel de Vicente, quien expresó que la obra de Correyero “está bañada de amor y de desconcierto, de desesperación y de recuperación, de atrevimiento y metáforas”.

   Gonzalo Santonja, coordinador del premio que está dotado con 10 mil euros, informó que se recibieron más de 1.700 obras. El jurado le otorgó un accésit, que comprende 3 mil euros, a Diego Vaya, por su obra “Pulso Solar”.

   En “Japonesas”, declaró, hay “amor y vértigo”, y es una obra “de exaltación de la dicha y de desolación y extrañamientos”.

   En cuanto a “Pulso Solar”, de Vaya, expresó que es “un libro en el que los secretos del corazón se proclaman y donde el amor cotidiano, sus nostalgias, miedos y pequeñas desazones, se invocan con imágenes, como quería Machado, sencillas”. Es, agregó, un libro “sencillo, entendiendo por sencillo exento de vanidades expresivas”.

   La Razón informó que Santonja expresó también elogios al concurso que él mismo coordina, por considerarlo “uno de los pocos por los que de verdad respiran todas las corrientes de la poesía española contemporánea”.

   Miguel Ángel de Vicente consideró “indescifrable” que Correyero no hubiera sido premiada con anterioridad en este certamen.

   Correyero había ganado en 1995 el premio de poesía Ricardo Molina, que se otorga en Córdoba, por “Diario de una enfermera”. Antes, en 1984, le había sido adjudicado el premio Villafranca del Bierzo, por “Cráter”.

(6.12.21)