“La casa de Bernarda Alba”, de Lorca, se “mudó” a la ópera

La “dimensión poética” de “La Casa de Bernarda Alba”, de Federico García Lorca, se enriquece con “el concurso de la música, con su capacidad de generar imágenes y sugerencias expresivas”, afirma el compositor Miquel Ortega, responsable de la versión de la obra en formato de ópera, junto con la adaptación del argumento a cargo del libretista Julio Ramos, y con estreno en Jerez de la Frontera.

 

   “La obra de Lorca están tan bien hecha que, desde el punto de vista musical, he intentado seguir su estructura argumental”, explicó el compositor.

   La relación de Miquel Ortega con la obra del creador granadino tiene largo recorrido. Dice en la página del Teatro Villamarta, de Jerez, que anunció el estreno de la ópera el 2 de octubre: “Mi memoria no llega a tanto como para recordar cuándo sentí la fascinación por Federico García Lorca. Recuerdo ir al instituto con 15 ó 16 años y llevar un ejemplar de ‘La casa de Bernarda Alba’ en una edición de Castalia Didáctica en la que venía un análisis extenso de la obra, aparte del texto, obviamente. Yo ya había compuesto alguna ópera, si lo que hacía a esa edad se le puede llamar componer, y la idea de llevar a la lírica esta obra me obsesionaba”.

   Por su parte, el director de escena de la puesta, F. Javier Hernández, declaró al Diario de Jerez que “cambia el género, el formato, pero no la esencia de la obra lorquiana”.

   Ortega dijo a su vez que compuso “una música muy descriptiva y eminentemente teatral, siempre en función del texto de Lorca”, que contiene “momentos líricos” apto para las virtudes de los cantantes.

   Hernández agregó que “si Lorca pone el dedo en la llaga en temas tan actuales como la represión sexual de las mujeres, la violencia, el clasismo y el miedo al qué dirán, ese muro social que Bernarda Alba construye para sus hijas en cumplimiento de un riguroso luto por la muerte de su marido está muy presente sobre el escenario”.

   Los muros de la casa son una defensa ante el contexto social hostil para Bernarda Alba, pero actúa como “prisión” para sus hijas. Es una contradicción que “la escenografía y la puesta en escena contribuyen a reforzar”, para “hacer más presente la dialéctica entre la casa como prisión o refugio”.

   El Teatro Villamarta, que comparte la producción con el Teatro Cervantes de Málaga, coinciden en este proyecto en un contexto en el que la ópera contemporánea tiene “un lugar escaso” en la programación de los teatros españoles, explicó Hernández.

   Ana Ibarra toma el rol de Bernarda Alba, en un elenco que incluye a Carmen Romeu, Maribel Ortega, Marifé Nogales, Belén Elvira, Berna Perles, Helena Dueñas y el barítono Luis Cansino.

   En el texto publicado en la página del teatro, el compositor y director recuerda que a finales de los 80 le pidió al libretista Bruno Brunch, seudónimo de Julio Ramos, que trabajara en una adaptación de la obra, y quien aceptó el desafío después de algunas reticencias, “sin duda apabullado por el genio de Lorca”.

   Pero Brunch, prosigue, enfermó gravemente a comienzos de los 90, “poco después de empezar la composición del libreto, y falleció en 1995, cuando yo andaba solamente por la mitad del Acto Segundo. Contaba 35 años de edad, y consciente de su cercano final me pidió que en el libreto apareciera su nombre real, Julio Ramos, y no el seudónimo artístico con el que todos le conocíamos”.

   Ya en referencia a la ópera, dice que “musicalmente hablando, emplea un lenguaje relativamente conservador, ya que yo me considero un compositor fiel, en cierto modo, a la tradición, en la línea de compositores como Shostakóvich, Poulenc, Bernstein, Montsalvatge, etc. No es una comparación estilística, ya que cada uno de estos compositores tiene su propia personalidad, pero sí digamos que me guía el mismo credo artístico, aquel que da crédito a la continuidad de la melodía y los elementos tonales. Eso no impide que muchos momentos de la obra, por su dramatismo, usen una música cercana a la atonalidad y politonalidad, pero siempre como uso descriptivo de las situaciones”.

   También dice que “la estructura de la obra tiene mucha influencia de los compositores veristas en general y de Puccini en particular, compositor al que admiro sobremanera y que me parece un genio a la hora de construir situaciones dramáticas. Es por eso que me atrevería a clasificar esta ópera como neo-verista”.

(30.9.21)