Aunque sea “un ápice”, la poesía puede contrarrestar el horror, según el chileno Hernández

La poesía puede, aunque sea en “un ápice” contrarrestar o contraponerse al horror vigente, en una época en la que “el salvajismo ha resurgido y la bestia está en libertad”, dice el poeta chileno Héctor Hernández. Esa atribución a la poesía es la que encuentra al recorrer la obra de su compatriota Raúl Zurita, tema sobre el que expuso en un ciclo literario para universitarios en Alicante.

 

   Esta actividad se desarrolló en el Centro de Estudios Literarios Iberoamericanos Mario Benedetti, en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Alicante.

   En la exposición sobre la obra de Raúl Zurita, Héctor Hernández, que tiene más de treinta obras poéticas publicadas, organizó el análisis alrededor de tres ejes: el ámbito o contexto histórico de los textos de su compatriota, el tema de la muerte y el de la filosofía, su pensamiento poético.

   Hernández nació en Santiago, en 1979. Obtuvo, cuando tenía 20 años, el premio Mustakis, destinado a jóvenes talentos, y siguieron muchos otros, como el Premio Pablo Neruda 2009. Críticos y académicas lo consideran como uno de los poetas más importantes de la generación de poetas más jóvenes. Es también ensayista y editor. Publicó obras en Bolivia, Brasil, Ecuador, España, Guatemala, México, Perú y Puerto Rico.

   La exposición en la Facultad llevó por título “Raúl Zurita y la época de la ira: una lectura de su pensamiento poético” y, según informa Alicante Plaza, Hernández la abrió diciendo: “En un momento en que el mundo se cae a pedazos ante nuestros ojos, en que el salvajismo ha resurgido y la bestia está en libertad, ¿qué hace la poesía entre todo este horror? ¿Qué une y qué separa a un poema de amor y a la barbarie”?

   La “época de la ira” es la definición que Zurita usa para un período que va desde La Ilíada al presente, “desde la cólera de Aquiles hasta la de Putin”.

   Ese contexto histórico amplio es uno de los ejes que Hernández define en su análisis de la obra de Zurita, quien se interroga -dijo- por la escritura, para afirmar que “no es que las obras literarias estén en la vida, sino que lo que vivimos está siempre dentro de una creación literaria”.

   Así, según su compatriota, sostiene que “la poesía es la respuesta a la única gran verdad que conocemos, la muerte”.

   Literatura y muerte es el segundo eje, porque cree que “una lengua constituye la suma de las personas que hablaron, rezaron o murmuraron. En definitiva, de las personas que ya no están”.

   Así, agregó Hernández, “el o la poeta se convierte en el portavoz del lenguaje de los muertos, en una especie de médium”.

   El tercer eje es la filosofía y su reflejo en el pensamiento poético. Según el poeta y ensayista, Zurita cree que el arte es “el resultado del fracaso de lo humano, ya que la vida en sí es una obra artística y crear otro subproducto conlleva al fracaso”. Pero esto se contrapone con el amor concebido como una unión. “La muerte no puede separar algo que se encuentra unido desde antes”, y esta creencia es la expresión de esperanza por parte de Zurita, quien fue distinguido como doctor Honoris Causa por la Universidad de Alicante.

   Sobre la idea de la poesía con capacidad de “contrarrestar, aunque sea, un ápice del horror”, Hernández dijo que sustenta la posibilidad de definir “cuál es el sentido de la literatura y del arte, cuál es su necesidad y su urgencia, y cuál es su lugar en un mundo casi sin lugares”.

   En el tramo final de su exposición ante los estudiantes, el poeta chileno explicó la obra en la que está trabajando actualmente. La nota original, que contiene detalles también sobre ello, disponible en este enlace:

   https://alicanteplaza.es/noticia4231

   (25.2.2019)