Pamela Janet Rodríguez Piminchumo

Lima, Perú.

 

 

El infierno musical

 

Mil voces cantando,

engendros productores

de rondas nocturnas,

como perros vagos;

asesinos y suicidas

afuera duermen sin saber de mi vigilia.

Espíritu y alondra,

lo ebrio se contrasta en trino

y mi locura cuelga de una rama,

gorriones mudos me delatan

¡Neruda grita sus versos!

a través de los rocíos fríos

que salen a morir por un momento.

Los rojos versos

sonríen al espejo

góticos diafragmas ilustran

palabras mutiladas

buscando asilo en mi garganta.

Un espasmo cerebro vascular

asalta el eco de lo insensato

metáfora y jilguero, como en el diván de una plaza

escenarios de vanguardia

porque mis delirios vuelan

ceniza al viento.

¿Y por qué esta locura, y esta apuesta?

que reverbera en esa hoja con filo de un cuchillo.

Usurpa mis horas

al sondear sus sombras.

¿¡Sera demencia lo que tengo!?

estremeciendo el limo dormido

evocándose a sí mismo en un onirismo

ángeles y demonios

que dormitan extramuros

sola con mi criatura

con su alma y con la mía,

¡esquizofrenia maldita!

guardar tu gesta

una y mil veces recitada.