Pedro Aznar cerca de su “compañero” Neruda

El músico argentino Pedro Aznar recorre Chile durante octubre con un espectáculo musical nuevo, que incluye una parada especial para él y para el país en Isla Negra, como homenaje a Pablo Neruda, a quien definió como “compañero poético de toda la vida”. Esta presentación en particular ratifica una cercanía con la poesía que derivó en piezas musicales muy apreciadas, parte destacada de su repertorio.

DIEGO ALONSO
Es viejo el debate, y acaso un poco inútil, referido a cuánta cercanía hay entre la creación de letras para canciones y la escritura de poemas. En cualquier caso, Aznar está anotado con enorme comodidad en ambos andariveles.
Es evidente que la proximidad del músico argentino con la poesía se refleja asiduamente en su música, en las obras propias y en las que toma para un repertorio cuya extensión no tiene flaquezas de calidad.
Probablemente, una referencia ineludible sea la obra “Caja de Música”, en la que musicalizó poemas de Jorge Luis Borges y presentó en el Teatro Colón de Buenos Aires, el 24 de agosto de 1999. Apelando a una frase de otro músico argentino, Antonio Tarragó Ros, quienes podrían ser definidos como “defensores de la doctrina de la seguridad poética” (analogía por la siniestra “doctrina de la seguridad nacional” de la dictadura argentina, entre 1976 y 1983) pusieron el grito en el cielo: un “prócer” supuestamente intocable de las letras había sido tomado por un músico, para peor proveniente del rock. Pero no sintieron lo mismo los colegas que lo acompañaron en la obra, como Mercedes Sosa, Manolo Juárez y Lito Vitale.
Antes y después hay muchos hitos en la obra de Aznar que muestran esta conjunción, y no sólo consagrada con poetas argentinos. Puede ser considerada una de las más memorables la canción “En la sombra del agua”, del mexicano Alejandro Filio, dedicada al poeta Jaime Sabines y que concluye, justamente, con unos versos en la voz del escritor de uno de sus poemas memorables, “Los amorosos” (disco “Mudras, canciones de a dos”).
Pero ahora, en octubre, se trata de Chile, un lugar propio para Pedro Aznar, tanto como lo es también Brasil.
Con comienzo en Santiago, con tres presentaciones, pasa por varias ciudades (Valparaíso, Copiapó, Punta Arenas, entre otras). Y la gira incluye un espectáculo especial en Isla Negra. “Creo que descubrir a Neruda en mi adolescencia -dijo a los periodistas chilenos- fue una revelación. Yo venía intentado escribir poesía desde chiquito, y la primera vez que lo leí fue una emoción muy grande. Ha sido compañero poético de toda la vida”.
Fue convocado a describir el contenido de esta serie de presentaciones. Habló de un “formado completamente distinto” al que presentó en Chile en 2010. Incluye temas de un disco que tiene en preparación y canciones que no había ejecutado hasta ahora en público. Esto se debe a “la necesidad de renovar constantemente la música que toco y ofrecer algo siempre distinto. El año pasado presenté ‘A solas con el mundo’, que es un disco unipersonal, por lo tanto hice un show unipersonal. Esta vez vengo con la banda, vamos a tocar un repertorio totalmente distinto y visitar muchas canciones clásicas. Va a haber también algunas sorpresas, incluso cosas que nunca antes había llevado al escenario. Canciones que tenía un poquito juntando polvo en un cajón, pero que son muy divertidas de tocar y a la gente le gustan muchísimo”.
Sobre el disco en preparación, que espera poner en circulación en marzo de 2012, lo describió como “eléctrico”, “está muy hecho desde la guitarra eléctrica. Tiene una sonoridad de rock, potente, un poco como el siguiente escalón de ‘Quebrado’, mi disco anterior de estudio. Y la temática mayormente es sobre el amor”.
En esta serie de presentaciones lo acompañan tres cantantes chilenas, Natalia Contesse, María Colores y Carolina Nissen: “Para mí es muy importante estar en contacto con las generaciones nuevas y las anteriores. Es como ir pasándose la antorcha unos a otros. Estamos todos en el mismo viaje y la feliz responsabilidad nuestra es la de tomar esa posta y agregarle los elementos que le son propios a cada uno. Cada generación trae una cosa particular, una conexión con el momento histórico y creo que es muy saludable que eso se agregue a la tradición. Todas las tradiciones necesitan moverse, cambiar, modificarse, si no, se enquistan, se quedan congeladas y se terminan muriendo. Tienen que ir respirando”.
Y, hablando de tiempo histórico, se le pidió opinión sobre la situación mundial, la crisis en las potencias, las protestas y cuestionamientos a la acumulación financiera, y también las movilizaciones del estudiantado chileno para reclamar una educación gratuita y de calidad: “Creo que se puede encontrar un equilibrio entre generar riqueza y compartirla. Eso es completamente justo. No creo en un sistema que catapulta los recursos hacia una minoría unicamente. Los pueblos son sabios incluso cuando se equivocan. Hay un balance y un equilibrio que se va encontrando de a poco porque cuando, por ejemplo, se cae un sistema que no es del todo satisfactorio, la población aprende de eso también. Es una cosa de conciencia cívica y con el voto se castiga no sólo a alguien que no hizo bien su trabajo, sino que le da el poder a otro que, a su vez, si no te gusta por cuatro años, lo puedes sancionar igualmente”. (13.10.2011)