Jean Portante / Húmeda es la huida

Bajo el manto

1

A Guido, mi padre
pero también al obrero…

Y en el forro del abrigo el fuego se iba
quedaba en vez de la ceniza
un puñado de harina tan fina
que la tomé por lo que
de la noche me estaba dejando.

Un amanecer polvoriento
una fábrica lejana
el rastro de un cometa que perdía
sus semillas o las sembraba.

La noche pasaba como cometa
y el trigo crecía
en la naciente mitad del cielo
en el otro extremo perdía peso
la mano del sembrador.

Estábamos en el sol de agosto
segadora trilladora que
decapitaba las espigas de trigo.

En esa sumisión
se iba de ti
la fábrica de estrellas
con la última chispa
que el fuego expulsaba
Y TU MANO ENCENDIENDO EL FOSFORO.

Laberinto

Por qué has preferido dar
este beso apátrida en la mejilla
del tiempo y no
en sus labios.

Y esta caricia
por qué ha de recorrer
las callejas extrañas
de la sombra.

Se diría un rostro
extinto surgido
de un estanque.

Húmeda es la huida
y fría
y tiembla.

CAE UNA HOJA Y SE DIRÍA SOMBRA
de asta derecha de ciervo o sangre coagulada.

Se diría sombra de mensajero
o muerte que se apoya
sobre lo que queda de noche
con sus girófaros sombríos.

Se diría mondaduras de noche
o sombra de lo que queda
cuando el mensajero antorcha en mano
cava una gruta en la oscuridad

Se diría túnel por donde pasa sur.

Se diría cola de cometa sacrificada.

CAE UNA HOJA Y SE DIRÍA QUE LA VIDA
está haciendo cola delante de la muerte
o que la vida al estar haciendo cola
delante de la muerte es también ella fabricante de manchas
o sombra de fabricante o rastro que deja en la lengua.

Se diría traidor o letrista de lo que cae
letrista que pliega en ocho las palabras
porque ocho está en su memoria
y detrás de ocho los pasos del carnicero
hacen gritar a las piedras
y delante está la antorcha que monda el túnel
y más adelante aún sigue cayendo la hoja.

Se diría paisaje vengándose.

CAE UNA HOJA Y SE DIRÍA QUE UN MENSAJERO
ha nacido del último cometa.

Una cuerda rodea su tobillo
y una mano la sujeta
para impedir que suba demasiado alto.

Se diría mondadura de ciervo volante.

Hay sangre coagulada en los cuatro brazos
del asta derecha y ello hace pensar
en portador de antorcha que como una luna desollada
atraviesa el cielo negro.

Se diría que recuerda que antaño
era cuchillo de sur sombrío.

Se diría que ha nacido carnicero.

CAE UNA HOJA Y SE DIRÍA QUE SUBE
antes de tocar la tierra.

Se diría que el rastro queda en el aire
o que la tierra no tiene tiempo
de empaparse de su sombra
el jardín donde comienza la caída dónde está
sino en la boca del letrista
o en las manos del fabricante de manchas.

Se diría que se abre la boca.

Se diría que se abre el sur
y lo que cae cuenta los rastros
y cuando llega al tuyo aferrado
a la sombra del cometa que pasa
un ojo guiña en el corazón de noche verdadera.

CAYÓ UNA HOJA
y se diría tintero volcado.

Se diría hoja de papel
si no hubiera sangre coagulada
ni viejo ocho vestido de sombra
o cola de cometa que pasa.

Cayó una hoja como cae
el ala del sol cuando ya nada vuela.

Se diría sol sin nombre
con rayos anónimos.

(Juean Portante nació en Differdange, Luxemburgo, en 1950. Después de estudios de Literatura en Francia, escribió su primer libro de poesía a los 33 años. Se estableció en París pero visita muy asiduamente América Latina, lo que le dio gran cercanía con la lengua española. Estos vínculos desembocaron en publicaciones en castellano, entre ellas “Abierto cerrado”, en Colombia, 1996; “Elaborrar”, Argentina, 2000; “La reinvención del olvido”, México, 2013; “El fabricante de sur”, en Perú, 2016; “El juego de la memoria y el olvido”, en Chile, 2022; y a fines de ese año, en Argentina, la traducción de su libro más reciente. Se tituló “Los cuatro temblores del jardín”, y fue publicado por Espacio Hudson, editorial del sur de ese país. Esta edición fue reseñada por el poeta argentino Jorge Boccanera en La Poesía Alcanza: https://lapoesiaalcanza.com.ar/?p=46188).

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