Ana María Pedernera / La poesía que apremia

CHACAL AZUL

La enorme voluntad,
la obsesión por hablar,
la sola pena,
el reguero de ausencias,
los destinos,
breve salud, cuestión de pareceres,
silencios revelándonos
desidias,
larga lista, corta compostura.
La poesía que apremia
es un chacal azul
que no se sacia.

MÉTODOS

Al poema, si no sale solo
será preciso sacarlo,
habrá que cinchar con soga
o con cadenas.
Si el poema no sale solo
hay que echarle sulfuro
o agua hirviendo en su escondite
(como a las sabandijas).
Si el poema no sale
hay que dejarlo a oscuras
hasta que de miedo, tiemble.
Si hay peligro, saldrá,
sólo saldrá
si el corazón no se hace cargo
de semejante encierro.

ALIENTO DE LOBO

Las horas,
el ansia despidiéndose del día,
los rayos que trasiegan varios soles
son aliento de lobo.
Quiero decir
que algo nos persigue por la estepa:
es mitad animal, mitad abismo.
Una retahíla de palabras,
los ventolines de la primavera
son aliento de lobo.
Quiero dejar en claro
que algo nos persigue por la estepa,
aunque aquí nunca cae nieve
ni aullará la noche.
Las rachas de escasa suerte
y vasta adversidad
son aliento de lobo
(toda carne perfuma cacerías).
Quede expresa constancia:
alguien nos persigue por la estepa;
es mitad animal, mitad locura.

EL FRÍO

El frío es esto:
este cuerpo, las piernas demoradas,
los brazos remando en la sequía,
los pechos devorados por el miedo.
El frío es esto:
vano ardor por un afecto hiriente,
(sonrisa dibujada con los dedos),
la huida de los ojos y el cansancio.
El frío es esto:
lo que se prueba con la ropa puesta,
la agitación, el fraude de otro día,
la desbandada con olor a duda.
¿Cómo es que un corazón
se hace sombrío?

FINAL DE POETA

Murió un poeta, era
buen administrador de la palabra.
Fue raptado, pero ya no teme al raptor.
Por eso mi mensaje voló raudo
hacia su aguda comprensión
que una vez más calló
para explicar, pasado un día,
que el silencio obedeció a no saber
qué manifestar ante el informe.
Cuando le anoticien mi partida,
hará el favor de responder lo mismo.

SUCEDERÁ

Sucederá una vez
con otro nombre,
en el borde achacoso de una cama,
en el húmedo acoso de un verano,
en el patio trasero de la duda.
Sucederá con pena
y no con gloria:
alguien te ha de matar un poco
cuando muera.

(De “Aliento de lobo”, Luminosa Ediciones, 2022. La obra obtuvo el segundo premio del concurso de poesía inédita de la Fundación Argentina para la Poesía, en 2019. Ana María Pedernera nació en Del Carril, provincia de Buenos Aires. Entre otros reconocimientos, recibió mención especial de poesía en lengua española en los Jéux de la Latinité, Francia, en 1978. Fue finalista del premio Macedonio Fernández, en 2008. Recibió el segundo premio de poesía inédita León Benarós, de la Fundación Argentina para la Poesía, por su libro “Informes de Concurrentes”. También es cuentista).

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