La poesía es trabajo y tenacidad, dice el chileno Juan Carreño

El autor presentó en Oaxaca, México, una nueva edición de su primer libro, “Compro fierro”, que extiende su trayectoria excepcional.

   La obra acumula un total de 40 mil ejemplares entre todas sus ediciones, aunque tal vez sean muchas más si se pudiera tener una idea respecto de las copias no registradas, artesanales, informales o, como se las suele llamar en algunos países, “piratas”.

   En Oaxaca, la ciudad mexicana con la que el autor tiene vínculos literarios y personales, “Compro Fierro” fue publicado por la Editorial Cuatro Triángulos, que lo presentó en los primeros días de noviembre.

   Juan Carreño nació en Rancagua, en 1986, y publicó este libro cuando tenía 19 años. Aunque luego editó otros títulos, además de que desarrolla actividad cultural en otros campos, “Compro Fierro” y el fenómeno que suscita sigue dándole una suerte de identidad que alguna vez puso en discusión.

   En efecto, la obra cuenta con ediciones en Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia y ahora México, así como también una en Alemania. Y en cuanto a las ediciones informales, fuera de todo control, Carreño dice que “los tiempos de la poesía no son los tiempos del mercado”.

   Por las descripciones descarnadas que los textos traen respecto de la vida en los barrios populares, que padecen abandono y pobreza, así como por el lenguaje que incluyen, no faltaban quienes creyeron que había estado preso y cierta vez, declaró en 2019, le preguntaron si había cometido un asesinato.

   Algunos críticos le atribuyeron a “Compro Fierro” un papel fundacional, como si hubiera sido generador de una voz poética, la de la periferia de Santiago de Chile, que supuestamente no existía hasta entonces. Pero Carreño no le dio tal envergadura, cuando dijo que escribir ese libro, con esas características, “no es tan difícil”. Y agregaba: “Ahí tuve suerte, más que nada, de haber hecho eso y que haya pegado”.

   Con motivo de la publicación en México, NVI Noticias le preguntó por su vínculo con Oaxaca. Dijo que la primera vez que llegó fue recibido por el poeta José Molina, con quien no se conocía. Más adelante, en 2019, fue invitado a una escuela de la ciudad y “frente a toda la comunidad escolar de primaria leí el poema ‘Pan’, de Gabriela Mistral, que conecta a Chile y Oaxaca por medio de compartir un poco de comida. Fue una experiencia hermosa”.

   La publicación le preguntó si Oaxaca es un lugar propicio para que los poetas chilenos se inspiren, a lo que respondió: “La inspiración no existe. Lo que existe es el trabajo. La poesía es un trabajo que consiste en sostener la tenacidad, incluso bajo las circunstancias más rudas, y mantener la templanza”.

   “Latinoamérica es una gran pobla”, dijo después, usando un giro chileno que refiere a un conjunto poblacional. “Cada día Santiago es Oaxaca. Cada día Iquitos es Puerto Escondido, a veces pensar en todo lo simultáneo, que en La Pintana, que en Managua, todo sucede a la vez, me abre los ojos a lo imposible”.    Publicar “Compro Fierro” en la ciudad mexicana, agregó, “es como dejar una gran parte de mi corazón aquí, el resumen de un hombre que no se quiere cansar. Es que la poesía es un gran refugio para no sentirnos tan solos, es un lugar donde siempre vamos a estar los solitarios”.

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