Poetas colombianas / Días de agua o tierra

Los poemas que siguen son de autoras incluidas en “Luz al Vórtice de las Palabras: Cartografía Poética de Mujeres Colombianas”, publicada en 2022 por Martha Cecilia Ortiz Quijano. Abarca a poetas que debieron dejar su lugar de origen por el conflicto interno, que padecieron desplazamiento forzado o exilio. La obra de estas poetas, dice la compiladora, “está anhelante y conectada a las situaciones que han marcado la historia de Colombia”.

Annabell Manjarrés Freyle

UNA SOLEDAD ANFIBIA

Una mañana puede desprender
las cáscaras de la que ayer suspiró y lamentarse bajo las sábanas.
Se pone de pie una máquina de carne sin el fantasma orgulloso,
renunciando al sueño unos minutos más
bajo las sábanas, bajo el tapete, bajo una culpa desconocida.
Al lado, en la mesa de noche,
una tacita sin té ni tinto te abre los brazos y dice:
“Sube la roca hasta lo más alto, pequeña Sísifo”.
Sabes que a nadie servirá ver una roca en la cima
pero los dioses obligan.
Sobrescribir tu nombre encerrándolo en un círculo
no devolverá a la que ayer suspiró.
Tu nombre es tu vestido,
tu apellido, tu chaqueta:
Annabell Desnuda Manjarrés Freyle.
Y, por supuesto, tus zapatos no son tu destino,
pero pueden andarlo.
Has visto adormecer el tiempo,
oh sí que lo has visto:
el cuerpo virar hacia un rincón,
en el intento de reconstruir los discursos de la que ayer suspiró.
Y quien hoy suspira suplica dormir todas las ganas de volver
y adormecer el deseo infantil
proyectado en sábanas acogedoras
e ilusiones portátiles.
Sería más fácil acostumbrar el deseo a lo próximo o aniquilarlo
para que los días de agua o de tierra sean excelentes.
Tender la cama, en todo caso,
será como vestir el nombre
de quien a solas recibe tu cuerpo.

YA NO ME LEO EL TAROT

El espejismo del mediodía
me demostró
que el bailarín sofocado,
solo era la humedad.

Y en el sopor de la tarde pude ver
el rostro de quienes
se disfrazaron de Dios y me conjugaron.

Les manifesté mi ignorancia
como única verdad,
y me convertí
en una creyente de pacotilla.

Arruiné todas las predicciones
quemando las cartas,
de tanto barajarlas al azar.

Tomé un puñado de arena…
lo arrojé al mar.
Y la arena fue mi destino
y el mar la nada.

No tiene caso para una criatura de cristal
ver más allá de la noche.
No tiene caso.
Las espadas que me despedazaron
yacen en el suelo con mi sangre primigenia.

Una mujer ajena
es la sangre que me circula con su perfume metálico,
con su oxígeno de manantial que
no supo nombrar a las cosas.

Ya no me leo el tarot, es cierto,
porque se me hizo
destino todo aquello que quise,
junto a la suma
de palabras sueltas que
proferí irresponsable.

De lejos fueron llegando
los espejos que me agotaron
abordándome con el instante,

y sin embargo,
de la verdad del instante
no tuve más
que
existencia.

(Nació en Gaira, en 1985. Publicó “Espejo lunar blanco”, en 2010; “Óleo de mujer acosada por el tiempo”, 2013; “Una ciudad como Saturna”, 2016; y “Animales invertebrados”, 2017).

LUZ ANDREA CASTILLO

lápiz

El poeta y la lengua se saquean
hasta que cambian de lugar. Entonces un idioma
entra al caos y al hombre la indiferencia.
Por más difícil que sea, no hay nada en este mundo
que no se pueda romper con una pluma.

la muerte

La he visto
Las vidas no caben en su cara
Las bocas que sostiene no son suficientes
Tan ancho como el hambre
No sé
Pero creo que sufre.
Porque bebe del amor y del sueño
Del flripondio y el pájaro
De la semilla y el polvo
Y no puede tener suficiente

Pero si eres tan frágil
por qué vienes a mí que estoy hecha de piedra
Yo que estoy ciega
ya que podría concebirlo todo
menos tu sonrisa
hecha de hueso
No vengas
y no tendré que cansarme
del sonido tibio de tu espalda al irse
Porque tú y tu sonrisa de carne
tienen la misma forma
de este delirio blanco de pensar
que la línea que trazaste
entre mi cuerpo y la muerte
es tan tierna
madre
como tu bendición

(Nació en San Andrés, en 1983. Con su primer libro, “El rumor de las voces”, obtuvo el Premio Nacional de Poesía, organizado por la Universidad Externado de Colombia, en 2004. Dos años después, ganó el concurso nacional convocado por el Gobierno del Cauda con “Espejo cubierto”. Posteriormente publicó “De agua y silencio”).

María Eugenia Marínez Garcés

BIOGRAFÍA

Cada hombre habita
con temor su biografía,
la cárcel de escombros
que es su memoria.

Tiene un techo de letras,
testimonios,
y paredes de tiempo,
muertos y vivos.

La condena es impuesta
por la vida
bajo un nombre,
y el cadalso es su cuerpo
y sus miserias.

A tres pasos de sí
descubre
que existen soles
y también tinieblas.

EL PAÍS QUE LLEVO

Llevo un país pequeño a las espaldas,
no tiene geografía, es de tiempo,
persiste como huella en la mirada.

Soy de esa tierra océano y continente,
mi cuerpo sus fronteras,
mi alma un símbolo.

Soy arena del Pacífico lejano,
mar que es mi sangre,
mi memoria vaivén de su marea.

Cuando sus olas regresan
traen consigo los olores de un estero,
las especias aferradas a mi lengua,
una casa que me brota bien adentro,
una tarde que revive a mis ancestros,
y en el alto horizonte que me espera,
soy ese mar,
un mar que es tiempo.

CUESTIONES

Acá escribo,
allá moran los hijos y las cosas,
la casa y su desorden.

Los restos de la noche
apilados yacen exangües,
héroes caídos.

A resguardo en sus trincheras
las cosas no saben, están cerradas,
tampoco aguardan.

Los hijos saben y esperan,
deambulan incesantes por la casa,
tropiezan con la inmovilidad de las cosas.

Los hijos y las cosas se abren hacia mí
como ventanas,
grandes ojos para mirar afuera,
a la calle, y al interior de la casa.
¿Qué más podría observar a través de ellos?

Acá yo soy el tiempo,
allá discurre lento entre pasillos.

Las horas son piedras
que lanza una mano invisible,
golpean con fuerza los cuerpos y los rostros.

Dejan sobre las cosas
una leve capa de polvo y siguen.

En su trasegar impío, el tiempo
delinea la carne de los hijos,
se posa en sus miradas que fustigan.

El tiempo se hace verbo
y las bocas de los hijos
paren víboras enredadas, acertijos.
Acá el sol vence las sombras,
allá lo cuelgo en el tejado cada día.

Acá suelo ser yo,
allá me inventan.

(Nació en Tumaco, Nariño, en 1972. Publicó “La oscura cicatriz de algún silencio”, en 2021. Asimismo, dirige el espacio http://horizontefemenino.blogspot.com. Es también ensayista).

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