“Siglo de oro” de la poesía de América Latina: 1922-2022

El poeta y ensayista chileno Héctor Hernández Montecinos encuentra una secuencia que, desde Vallejo y otros autores, llega al presente.

   El punto de partida de esta observación que lo lleva a hablar del siglo de oro de la poesía latinoamericana es 1922, cuando César Vallejo publicó “Trilce”. Años en los que Gabriela Mistral dio a conocer “Desolación”, y Pablo de Rokha “Los gemidos”.

   “Son quince o veinte obras de poesía” que se publicaron en Argentina, Chile, Brasil, México, Perú, Puerto Rico y Uruguay, principalmente. La iniciativa se debe a que buscó precisar “lo que comenzó con esas obras, y en analizar qué es lo contemporáneo. Si sigue siendo actual Vallejo, un chico peruano que llega a España y a París y lo pasa pésimo. El encuentro tiene que ver con eso, con señalar el inicio de la poesía contemporánea latinoamericana”, declaró el escritor chileno.

   A su entender, de 1922 a 2022 hay “una continuidad absoluta, no ha habido ningún momento de quiebre en ese tiempo. Durante estos cien años la poesía latinoamericana se ha ido diversificando, creciendo, ampliándose y ahí hay cuatro premios Nobel, por lo menos”.

   Hernández Montecinos nació en Santiago de Chile, en 1979. Además de poeta y ensayista, es editor y promotor cultural. Su obra comenzó a conocerse cuando tenía 20 años, cuando asistía a talleres y compartía actividades con compatriotas suyos, Raúl Zurita, Carmen Berenguer y Gonzalo Millán, entre ellos.

   En 2008 inició un período de estadía en México y al año siguiente obtuvo el premio Pablo Neruda.

   En noviembre de 2022 presentó en Tomelloso, en Castilla-La Mancha, el libro “El mundo era un hermoso espejismo”, antología poética del español Dionisio Cañas.

   Sobre su concepto del siglo de oro, declaró a La Voz de Tomelloso que “hay que pensar qué es ahora la poesía latinoamericana en España. Quiénes son, cuántos son, a qué perfiles corresponden”.

   “Recuerdo que me preguntaron por cómo estaba la poesía de los jóvenes en Latinoamérica. Yo respondí que muchos de esos poetas, que en sus países han publicado libros o ganado premios, no estaban en América sino en España, trabajando como chicos de Glovo o de Uber. Un Siglo de Oro que nace allá pero luego se ramifica en torno a las condiciones de un premio Nobel como Neruda o las de un chico que trabaja de repartidor de supermercado”, expresó.

   Ante otra pregunta, afirmó que la poesía latinoamericana tiene más nexos, además de la lengua compartida. “Pasa en mi país, en Chile, que tiene una gran tradición poética”.

   Agregó que en los talleres que imparte, “lo primero que intento es que se piense que más que poeta chileno se es latinoamericano. Y eso implica conocer lo que se está escribiendo en Honduras, Paraguay o Puerto Rico. Esa circunstancia te permite descubrir que hay procesos similares, culturales, sociales, literarios o lingüísticos”.

   Insistió en que hay “procesos comunes” en varios países, para agregar que “España es el lugar de la lengua y Latinoamérica es el sitio de los lenguajes, que están vivos. A pesar de la diversidad, hay efectos comunes que están en el lenguaje y que hacen que la poesía latinoamericana sea una”.

   Mediante su formación y lecturas, agregó Hernández Montecinos, descubrió que “la poesía es una experiencia colectiva. No era solo leer o escribir, también era conversar hasta el amanecer de los poemas. Más allá de la escritura es convivir, delirar los poemas, soñarlos… descubrir un poema de Pessoa, por ejemplo, y leerlo entre todos. Al día de hoy sigue siendo una experiencia colectiva que va más allá de escribir un poema, o no escribirlo. Tiene que ver con una forma de vida que uno aprende, comparte, escucha y convive con otras personas”.

   La entrevista completa, en la que explica su acercamiento al español Cañas, está disponible en este vínculo: https://lavozdetomelloso.com/46741/hector_hernandez_poesia_experiencia_colectiva

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