“Editar en España es llorar”, dice el poeta y narrador Figueras

A cargo de Legados Ediciones, de Madrid, sostiene que apostar por autores poco conocidos es “una operación de alto riesgo”.

   Esta editorial había iniciado su aventura con una colección de poesía, El Sastre de Apollinaire, cuyo catálogo incluye a Juan Carlos Mestre, Manuel Rico y José Kózer, entre otros, a lo que agregó después una serie de narrativa, llamada “La Kermesse Heroica”.

   Lanzarse a la narrativa significa una competición directa con grandes conglomerados editoriales, con capacidad para tener primacía en escaparates y mesas de libros y para influir en la crítica de novedades, en especial en los medios de comunicación más poderosos.

   Antonio Figueras, quien nació en Madrid, en 1966, expresó al respecto que “gran grupo editorial y literatura no son conceptos que hayan ido siempre de la mano. Los intereses empresariales siempre son, en primer lugar, ganar dinero. En alguna ocasión o contexto determinado, algunas editoriales pueden llegar a publicar obras por criterios artísticos”.

   Así, prosiguió, “que un gran grupo editorial publique un buen libro puede ser una coincidencia”, y de hecho –dijo- hay que celebrarla.

   También explicó que no está en contra específicamente de los “best sellers”, ya que “algunos incluso son más recomendables que algunas novelas de culto”.

   Sin embargo, declaró a La Nueva Tribuna, “es verdad que editar en España es una operación de alto riesgo, como escribir. Ser editor no suele ser rentable, salvo que te importe una higa la calidad de lo publicado”.

   El entrevistador, Juan Sala, le preguntó entonces si hay una dificultad con el público de Legados Ediciones, por la posibilidad de que sus lectores se sientan más vinculados a la poesía.

   Figueras respondió: “Si editar en España es llorar, editar poesía puede suponer llorar amargamente. Cuando publicas un libro de poesía, siempre hay algún amigo que te dice: ‘Yo… es que la poesía… si sacas una novela, seguro que te la compro’. Parole, parole. Luego tampoco compran tu novela. Realmente casi todos los poetas escriben, con mayor o menor fortuna, narrativa. Son mundos paralelos, a veces tangenciales. Parece que la narrativa tiene en la teoría cierta ventaja de público respecto a la poesía. Pero con una editorial independiente esas posibles ventajas se difuminan”.

   En cuanto a la colección de narrativa, recordó que en 2018 se publicó el primer libro, “Donde no me esperas”, de Lola Illamel. Junto con el editor Agustín Sánchez Antequera “pretendíamos entonces y mantenemos nuestro compromiso ahora, después de que la vida nos haya puesto del revés en varias ocasiones, mirarnos en el espejo de ‘El Sastre de Apollinaire’”.

   Eso significa, agregó. “crear un catálogo de calidad con autores no siempre reconocidos por crítica o público. Ayudar en el alumbramiento de una ópera prima, colaborar a que un escritor sea leído, es la mayor de las satisfacciones para un editor. Y como siempre se trata de autores con excelencia literaria, la felicidad es doble”.

   El entrevistador le dijo que nota que “la memoria histórica entendida en un sentido amplio” está presente entre los títulos publicados, a lo que el editor expresó: “Cuando

escucho la palabra memoria siempre recurro a Pablo Neruda y su ‘Residencia en la tierra’. El título del poema ‘No hay olvido’ resume mi actitud, espero que no solo literaria. No concibo el arte escapista que huye de la realidad. Ni tolero a aquellos autores que reinventan el pasado para disculpar ideologías. Todo es memoria”.

   La entrevista completa, que incluye más definiciones sobre el criterio editorial y los planes de publicaciones futuras, está disponible en este vínculo: https://www.nuevatribuna.es/articulo/cultura—ocio/antonio-m-figueras/20221105084606204637.html

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *