José Saramago / Pasar entre estrellas

El 16 de noviembre de 2022 se cumplen cien años de su nacimiento.

BALANZA

Con pesas dudosas me someto
A la balanza hasta hoy negada.
Es tiempo de saber lo que más vale:
Si juzgar, asistir, o ser juzgado.
Pongo en el plato raso cuanto soy,
Materias, otras no, que me hicieron,
El sueño esquivo, la desesperanza
De prender violento o descuidar
La sombra que va midiendo mis días;
Pongo la vida escasa, el cuerpo ruin,
Traiciones naturales y desganas,
Pongo lo que hay de amor, su urgencia,
El gusto de pasar entre estrellas,
La certeza de ser que tan sólo tendría
Si vinieses a pesarme, poesía.

EN EL CORAZÓN, QUIZÁ

En el corazón, quizá, o más exacto:
Una herida rasgada con navaja,
Por donde se va la vida mal gastada,
Con total conciencia nos apuñala.
El desear, el querer, el no bastar,
Equivocada búsqueda de la razón
Que el azar de ser nos justifique,
Es eso lo que duele, quizá en el corazón.

RITUAL

Si es altar el poema, sacrifico.
En la piedra de luna que es el verso
Cobra filo el cuchillo de lo vivo.
Aquí vendré de rodillas. No rechazo
Al ciervo de los prados de mi sueño
Ni al dardo violento que lo alcanza.
Sin leña gruesa no hay fuego,
Aunque las manos de la luz acaben sucias
De apagadas cenizas de palabras.

HA DE HABER

Ha de haber un color por descubrir,
Un juntar de palabras escondido,
Ha de haber una llave para abrir
La puerta de este muro desmedido.

Ha de haber una isla más al sur,
Una cuerda más tensa y resonante,
Otro mar que nada en otro azul,
Otra altura de voz que mejor cante.

Poesía tardía que no llegas
A decir la mitad de lo que sabes:
No callas, cuando puedes, ni reniegas
De este cuerpo casual en que no cabes.

LAS PALABRAS SON NUEVAS

Las palabras son nuevas: nacen cuando
Al aire las lanzamos en cristales
De suaves o duras resonancias.

Iguales a los dioses, inventando
En la soledad del mundo estas señales
Como puentes que ciñen las distancias.

DIMISIÓN

Este mundo no sirve, que venga otro.
Ya hace mucho que andamos por aquí
A fingir de razones suficientes.
Seamos perros del perro: que bien sabemos
Morder a los más débiles, si mandamos,
Y lamer manos, si de otros dependemos.

DON QUIJOTE

No veo Dulcineas, Don Quijote,
Ni gigantes, ni islas, nada existe
De tu sueño de loco.
Sólo molinos, mujeres y Baratarias,
Cosas reales que Sancho bien conoce
y para ti son poco.

JULIETA A ROMEO

Es tarde, amor, el viento se levanta,
La oscura madrugada va naciendo,
Sólo la noche fue nuestra claridad.
Ya no seré quien fui, lo que seremos
Contra el mundo ha de ser, que nos rechaza,
Culpados de inventar la libertad.

(De “Poesía completa”, edición bilingüe, con traducción de Ángel Campos Pámpano, Alfaguara, Buenos Aires, 2005. En el prólogo de esta obra, el autor, conocido y premiado por su obra narrativa, hace una descripción de sus primeros pasos en la poesía y sobre cómo fue su crecimiento con ella. José de Sousa Saramago nació en Azinhaga, Santarém, Portugal, el 16 de noviembre de 1922, y murió en Lanzarote, España, el 18 de junio de 2010. Obtuvo gran cantidad de reconocimientos, entre ellos el premio Nobel de Literatura, en 1998).

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