El lenguaje poético como “bomba verbal”

El poeta español Adolfo García Ortega dice que en un libro reciente profundiza en “la indignación que causan los indignos”.

   El autor se refiere a su obra “Milicia”, que “profundiza” la disconformidad ya expresada en la precedente “Kapital”, que había abierto una “puerta nueva” en su poesía, según dijo.

   Adolfo García Ortega nació en Valladolid, en 1958. Es novelista, cuentista y ensayista, y tiene publicada una obra extensa en poesía, a partir de “Esta labor digital”, de 1983, seguido por “Oscuras razones”, 1988; “La ceniza del paraíso y otros poemas”, 1997; “Te adoro, Kafka”, 2006; “Nuestra alegría”, 2011; “Animal impuro (poemas reunidos)”, 2015; y los mencionados “Kapital”, 2020, y “Milicia”, 2022.  

   Es también traductor, dedicado a Roland Barthes, Denis Diderot, Raymond Queneau, Yasmina Reza y Georges Perec, entre otros autores.

   En una entrevista, Victoria Niño, de El Norte de Castilla, toma de sus textos un concepto: “convengamos que la poesía es un cóctel de ambigüedades”. Y le pregunta por su afirmación sobre que por este “cóctel” solo transitan “los gigantes”.

   García Ortega respondió que las expresiones se refieren a “ese lenguaje único, excepcional, plural y etéreo que es la poesía. Hay ahora mucha poesía, de todo género y de todas maneras y vehículos. Me parece muy bien, si sirve”.

   Sin embargo, prosiguió, “desde Baudelaire, Rimbaud o Eliot, la poesía siempre ha jugado con lo oscuro, lo extraño, lo esencial colectivo; encierra en sus versos un lenguaje que ha de ser recibido como el estallido de una bomba verbal, con múltiples sentidos y significados”.

   La ambigüedad, entonces, es consecuencia del intento por “decirlo todo”, y ese intento hace que los poemas “desalienten al lector, que ha de hacer el pequeño esfuerzo de no querer entender a la primera”.

   Sostuvo también que la poesía “no es información ni un lenguaje que se dé ya masticado al lector. El lector tiene que dejarse llevar por la belleza, la ironía o la visceralidad de las imágenes y por la comunidad sentimental que está agazapada en el poema. Los ‘gigantes’ serían aquellos poetas que lo dan todo, incluida la vida, por ese lenguaje universal que ha de estallar en la mente del que lo lea”.

   Consultado sobre “Milicia”, obra publicada por la editorial Ya lo dijo Casimiro Parker, explicó que con “Kapital” abrió “una puerta nueva” para “hablar de lo que nos rodea, del momento en que vivimos como sociedad, de la indignación que nos causan los indignos”.

   Afectado por la realidad, continuó, necesitó “insultar, protestar, acusar, dejar claro que no todo es igual ni todos son lo mismo. Que los hay malvados y estúpidos”.

   Y con el libro nuevo siguió ese camino pero “con mayor profundidad”, porque habla “de lo común que nos une”, pero con una postura crítica y de denuncia, y “con un tono ácido,  subrayando cuestiones ineludiblemente políticas”.

   Quiere dar respuesta, continuó, al hecho de que en poco tiempo “el mundo se ha vuelto confuso y uniforme, sin resquicio para el individuo crítico y la diferencia. La inmensa mayoría, en la sociedad occidental del bienestar, se cree libre, con ideas propias, pero es falso, nunca he visto mayor adocenamiento mental, físico, social. Hay un borreguismo absoluto. Somos dirigidos, manipulados permanentemente. Vivimos frente a una pantalla que nos absorbe. La novela profética de Orwell, ‘1984’, alcanza su verdadera dimensión”.

   La entrevista completa, que abarca otros temas, como la situación política en España, está disponible en este vínculo:

https://www.elnortedecastilla.es/culturas/libros/garcia-ortega-sociedad-20220820000413-nt.html

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