Felipe Rivera Burgos / Cortezas del olvido

Nació en Tela, Honduras, en 1968. Publicó “Ese verde esplendor”, obra de poesía, en 2006; y “Para callar los perros”, cuentos, en 2004. Trabajó como docente de Letras en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras. Los poemas que siguen son del cuaderno virtual “Entre el hierro y la maleza”, de la colección Poetas en Los Confines, del festival homónimo, Ediciones MALPASO y los diarios El Heraldo y La Prensa, en las ediciones de 2022.

Edén

Tengo un Dios y un huerto.
Huerto anegado por las sombras,
huerto de uvas maltrechas, de borrosas cumbres,
pero huerto, huerto.

Todos los nombres se deslizan por mi piel.
Caen y se pierden en el polvo.

He de nombrar cada una de estas arenas
extendidas hasta tocar el tiempo.
He de nombrar cada hoja incrustada
en las distintas cortezas del olvido.
Y las cortinas de rocío en la mañana
y la verde transparencia de la nieve,
habitarán su nombre,
habitarán su instante,
aunque hoy vague solo, confundido
entre el hierro y la maleza,
esperando el resplandor de unas manos
que imponga cierto orden
a las crecientes sombras.

El falso profeta

De norte a sur,
la arena en el viento,
rocas que labró el siroco,
árboles que jamás sintieron
el abrazo de la primavera
e impávidos muestran
las rotas vestiduras
bajo un cielo que nunca cierra sus párpados;
contemplad, viajero,
las llanuras del Maihad,
el ardiente deseo de estos huesos
que así pagan
la imprudencia de negar el infierno.

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