Juan Manuel Roca / Se viaja al olvido

EXILIADOS

Recorren parajes de trenes
En cuyas blancas estaciones
Se viaja al olvido.
Hombres con el gesto de quien se sabe
Limítrofe entre el aire y el presidio
Hablan en lenguas extrañas
De una luz, de un nuevo viento.
Hombres cuyo país
No es más que un trozo azul de lejanía.

TEATRO DE SOMBRAS CON CÉSAR VALLEJO

De sus viajes llegaba primero la sombra que su cuerpo.
Como un espejo negro esperaba a su dueño en un puerto
de brumas o en hangares ocultos.
En los muros barnizados de luna podía verse la sombra
de Vallejo que volvía de España con un cáliz de luto.
De sus viajes llegaba primero la sombra que su cuerpo.
Tras andar sin su sombra perdida en un descuido, lograba
cazar a su indócil siamesa, como en un lienzo de Magritte.
Como en una ventana asomada a otras ventanas.
Y los dos, negro croquis y escenario de sueños y batallas,
se imaba a pasear, es un decir, su antigua alianza.

LOS 5 ENTIERROS DE PESSOA

Pocas veces ocurre
Que al morir un poeta
Sean necesarios 5 ataúdes.
Como pocas veces ocurre
Que un poeta sea morada
Para que vivan en él,
Para que trabajen a sus anchas
Y duerman cuando quieran,
Sin pagar renta,
Sin amenazas del casero,
Otros 4 poetas.
Al entierro de Pessoa
Fueron con sigilo,
Así como vivieron.
Nunca le objetaron
La estrechez de su vivienda,
Ese raro vivir gabán adentro.
¿Pero no querrían más espacio
Ahora, en la rigidez de las formas?
No se vio a Pessoa en tertulia
Con sus 4 fantasmas cardinales.
No se le vio en grupo
Caminando hacia la tabaquería,
Compartiendo viudeces.
Pessoa y sus compinches
Y esa forma
De no dejarse ver en los espejos.

ORACIÓN AL SEÑOR DE LA DUDA

Más que fe, dame un equipaje de dudas.
Ellas son mi puente, mi afluente, mi oleaje.
Venga a nos el Reino de lo Incierto.
Mantén en vilo mis verdades,
Concebidas, muertas y sepultadas
En los telares del olvido. Llévame
Por las arenas movedizas,
Dame a comer el plan de la derrota,
A beber el agua del silencio.
No hay timos ni trucajes:
Estoy herido y soy mi camillero.
Sean las certezas palacios de nieve
A los que alguien asedia con el fuego.
Señor de la duda, si existieras,
Escucha la oración del descreído.

CANCIÓN DEL IRACUNDO

Mi pereza
Tiene ojos que sueñan
Con un lecho de hierba a cada paso.

Mi lujuria
Ve en los cordeles de la ropa
Las formas ausentes de la amada.

Más que de viandas
Mi gula tiene debilidad
Por las distancias.

Mi avaricia
Sólo quiere atesorar
Largos silencios.

¿Por qué huyen
Como espantadas doncellas
De un bosque medieval?

Es la ira,
Mi desbocada ira
Que viene blandiendo sus espadas.

(De “Botellas de náufrago. Antología poética, 1973-2008”, con prólogo de Stefania Mosca, selección de Juana Burghardt, Tobías Burghardt, Stefania Mosca y Enrique Hernández-D’Jesús, Monte Ávila Editores Latinoamericana, Caracas, 2008. Juan Manuel Roca nació en Medellín, Colombia, en 1946. Es también narrador y ensayista. Su primera publicación de poesía, “Memoria del agua”, data de 1973. Tres años después siguió “Luna de ciegos”, con la que obtuvo el Premio Nacional de Poesía Universidad de Antioquia. Ya en 1983 publicó una antología poética y en 2005 otra, “Cantar de lejanía”. Esta obra tuvo prólogo del poeta chileno Gonzalo Rojas. Y en 2016 publicó “Silabario del camino: poesía reunida 1973-2014”. Roca recibió también el Premio Nacional de Poesía del Ministerio de Cultura, en 2004, el Casa de las Américas José Lezama Lima, en 2007, por “Cantar de lejanía”, y el Casa de América de Poesía Americana, que se otorga en España, en 2009. También obtuvo reconocimientos por sus cuentos y su labor periodística. Asimismo, publicó libros junto a artistas plásticos. A comienzos de septiembre de 2022 se realizaban las jornadas de poesía “Ciudad de Bogotá. El legado poético de Juan Manuel Roca”, con participación de poetas colombianos y de Ecuador, México, España e Italia).

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