Rechazo al derecho al olvido por el juicio a Miguel Hernández

El hijo de un funcionario judicial había reclamado que el nombre de su padre deje de estar vinculado al proceso.

   La decisión fue adoptada por la Audiencia Nacional, tribunal que tiene jurisdicción sobre todo el territorio español, que confirmó así las resoluciones previas adoptadas por la Agencia Española de Protección de Datos y un juzgado de primera instancia, el Contencioso-Administrativo número 3 de Alicante.

   José Francisco Baena González demandó a la Universidad de Alicante y al motor de búsqueda de la empresa Google que se quitaran las referencias sobre su padre, alférez del Ejército franquista, por su desempeño como secretario en el juicio sumario que el régimen emprendió contra Miguel Hernández, en 1940.

   En el fallo original, el juzgado de Alicante se había pronunciado ante la demanda contra un artículo titulado “El caso Diego San José y el juez humorista”, del profesor, ensayista e investigador de la Universidad de Alicante Juan Antonio Ríos Carratalá. La casa de estudios había aceptado en principio censurar la mención, y en igual sentido había actuado la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Sin embargo, el juzgado sostuvo que la libertad de investigar hechos y dar a conocer la verdad histórica prevalece frente al derecho a la protección de los datos personales si “la información que contiene tiene relevancia o interés público”.

   En igual sentido, la Audiencia Nacional resolvió que las informaciones publicadas tienen “una indudable relevancia pública habida cuenta de la repercusión e interés de dicho procedimiento”, dada la importancia del escritor. Además, “el transcurso del tiempo no ha hecho decaer el interés que el asunto suscita, siendo prueba de ello su repercusión en los medios de comunicación en las fechas de interposición de la reclamación”.

   En mayo de 2019, el catedrático Ríos Carratalá recibió la petición de José Francisco Baena González para que suprimiera los datos personales de su padre de varios enlaces que dirigían a un artículo de investigación sobre el proceso judicial contra Miguel Hernández.

   El alférez en cuestión actuó como secretario del tribunal militar que en 1940 condenó a muerte al poeta. Un año antes, el aparato de represión franquista se había lanzado contra Hernández. En abril de 1939 se había impreso en Valencia su obra “El hombre acecha”, pero la censura intervino antes de que las páginas fueran encuadernadas y ordenó la destrucción completa.

   El poeta viajó a Sevilla con la intención de cruzar a Portugal por Huelva. Las fuerzas del dictador fascista portugués António de Oliveira Salazar lo apresaron y lo entregaron a la Guardia Civil.

   Miguel Hernández fue llevado a prisión en Madrid pero recuperó imprevistamente la libertad en septiembre de 1939, lo que se atribuye a gestiones del poeta chileno Pablo Neruda ante autoridades eclesiásticas ligadas al dictador Francisco Franco.

   Sin embargo, fue tomado otra vez prisionero en Orihuela. Se abrió el “juicio” en Madrid por un tribunal militar que encabezó Manuel Martínez Margallo y en el que Antonio Luis Baena Tocón se desempeñó como secretario. Fue condenado a muerte en marzo de 1940. La pena fue conmutada a 30 años de prisión por gestiones del gran amigo del poeta, el escritor José María de Cossío, junto con otros intelectuales.

   Tras ser llevado por varias prisiones, el poeta quedó recluido en el “reformatorio de adultos” de Alicante, donde contrajo tuberculosis. Murió el 28 de marzo de 1942, cuando contaba 31 años, después de que la dictadura demoró la autorización para trasladarlo a un hospital, una medida indispensable para salvar su vida.

Premio Fray Luis de León de Madrigal de las Altas Torres

   Miguel Sánchez Robles, poeta nacido en Murcia, ganó el Premio de Poesía Fray Luis de Léon de Madrigal de las Altas Torres con su poema “Instrucciones para seguir viviendo”.

   El anuncio fue hecho por la alcaldesa de Madrigal, Ana Zurdo, quien integró el jurado junto con Sonsoles Sánchez-Reyes, José María Muñoz Quirós, José Pulido y Daniel Zazo.

   Se informó que se recibieron 112 poemas y que el jurado, que resolvió por unanimidad, otorgó el segundo premio al poema “Prodigiosa es la noche”, de Juan de Molina.

   Sánchez Robles había obtenido en el pasado otros reconocimientos, entre ellos el Premio Torrente Ballester de Narrativa 2019, el Tiflos de Novela 2022, el de Ensayo “Becerro de Bengoa” de la Diputación Foral de Álava y el Internacional de Poesía Claudio Rodríguez.

   En este caso, el jurado entregó seis menciones de honor, que recayeron en “ Madrigal del cambio climático”, de Manuel Laespada; “Jaque pastor en tu tablero”, de Moisés Navarro; “For men”, de Esteban Torres; “Madrigal de la mariposa”, de Francisco Jiménez Carretero; “Perseidas”, de Isidro Catela; y “Madrigal de las niñas”, de Sol García de Herreros.

   El premio, que tiene una dotación de mil euros, será entregado el 27 de agosto.

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