Niños de México llevan a la música un poema de Ela Urriola

Iniciativa de la Orquesta de Guitarras Atlixcayotl, dirigida por Joaquín González Castillo, que lleva más de quince años en actividad.

    El poema de Ela Urriola se titula “Pájaros en los ojos”, se refiere al abuso sexual de niñas y niños y está publicado en el libro “El vértigo de los ángeles”, publicado en 2019.

   Joaquín González Castillo es fundador y director de la Orquesta de Guitarras de Atlixcayotl, que funciona actualmente con un trabajo de cooperación entre establecimientos educativos y dependencias municipales.

   Un artículo de La Gazzetta DF recordó que las actividades de la formación comenzaron en 2007 en un taller de guitarra impartido en una escuela primaria. Al año siguiente, la actividad se expandió a la escuela de enseñanza media “Batallón Libres de Atlixco”, localidad ubicada al suroeste de la ciudad de Puebla, en la región centro-sur del país.

   La orquesta despliega conciertos con fines didácticos, con repertorios que incluyen composiciones de varios períodos de la música llamada “clásica”. Toda la organización funciona como institución sin fines de lucro.

   González Castillo relató que leyó “Pájaros en los ojos” en internet y tomó contacto con su autora para poner en marcha su proyecto, que se concretó con la ejecución de la música compuesta por Lupino Caballero, con participación de Nadia Borislova como directora invitada. Este despliegue derivó en un registro audiovisual, que está disponible en https://www.youtube.com/watch?v=othufwi_GS4&t=1s

   Ela Urriola, que nació en Panamá, en 1971, publicó en 2014 “La nieve sobre la arena”, obra que obtuvo el Premio Nacional de Literatura Ricardo Miró. Después de “El vértigo de los ángeles”, volvió a obtener el mismo reconocimiento con “La edad de la rosa”. Poemas suyos integran varias antologías.

   Es también cuentista, filósofa y pintora (www.elaurriola.com)

   Este es el poema que fue musicalizado.

   PÁJAROS EN LOS OJOS

Tiene una herida

donde antes palpitaba un corazón.

El árbol arruga su verde

con la brisa;

a pesar de la sequía,

el árbol sigue estando allí.

Tiene otra herida que le desangra los ojos;

“ellos” silban

y atraen los pájaros

para quebrarles

las alas.

Escucha la canción de los azulejos,

una oropéndola empieza a tejer un nido,

las telarañas

deshilvanan la mañana.

Enmudeció

cuando silenciaron

el árbol.

Ayer

se desbordó

un río de estrellas.

Regresan y se beben

los cuerpos callados;

arrancan

el árbol

para que olvide el canto.

La culpa está en la herida,

en el bosque sepultado,

en la mañana

que atraviesa la mirada:

demasiados colores

en las sonrisas,

demasiada felicidad

del pasado.

Por dentro de un niño

un ángel vuela

y alcanza

a los pájaros.

Hoy van a robarle

sus ojos.

El niño esconde las alas;

hoy va a escaparse,

desde adentro,

sin remordimientos.

Si no abre los ojos,

los pájaros estarán

a salvo

en su herida.

(13/8/22)

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