Invitación a imaginar, de la mano de Safo

Una puesta teatral española intenta recuperar a la poeta sobre la base de los fragmentos de su obra y mitos.

   “Safo Fragmento 36” subió a tablas en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida en los primeros días de julio, con la compositora y cantante española Christina Rosenvinge en el rol de Safo de Lesbos.

   El texto original es de la dramaturga María Folguera, en tanto Rosenvinge aportó la música y la directora Marta Pazos diseñó la escenografía.

   Esta puesta en escena, declaró Pazos a Cinema Gavia, “transita entre lo oculto y lo revelado”, porque contiene “un diálogo constante entre lo que se ha perdido y lo que ha permanecido a lo largo de los siglos”. La plástica escénica, explicó, “gira en torno al estudio de la propia iconografía de la poeta”.

    Así, “el sol de Lesbos desaparece y ella es una lluvia encantadora que derrite los cuerpos de mármol, que toman vida. Aparece con su lira dorada y el oro salpica las imágenes simbólicas que, a través del cuerpo palpitante, forman las intérpretes”. Ellas, agregó, “forman paisajes de tiempo suspendido”.

   Pazos enfatizó que “el propio teatro es Safo” y su cuerpo se presenta con “numerosas representaciones, envuelto por tejidos color peonía como flores de ramo de novia. La arquitectura está ante tus ojos, pero no se revela completa, al igual que en la propia historia de la poeta, donde siempre hay algo que no deja ver su genialidad de forma plena”.

   Por su parte, Rosenvinge dijo a la misma publicación que “la música de Safo se ha perdido. No se ha podido reconstruir la sonoridad original de esas canciones que tuvieron tanto impacto en la antigüedad; son un misterio. Pero es posible -y muy tentador- zambullirse en su espíritu, en el dulce tormento de no poder agarrar lo deseado, coqueteando con los elementos de su legado (el modo mixolidio, la estrofa sáfica, el plectro y la lira…), e iniciar un juego tan delicioso e infinito como su poesía”.

   “Al fin y al cabo –destacó- la forma fragmentaria en la que ha sobrevivido la mayor parte de sus versos es precisamente eso, una invitación a imaginar. Con las piezas dispersas de un puzle milenario encima del escenario, cada uno vislumbrará su propio deseo y hasta su propio tormento”.

   La dramaturga Folguera explicó que “al investigar a Safo, asombra la recurrencia de ciertos lugares comunes que han marcado su mito como autora: sacerdotista, regente de una escuela de jóvenes poetas, suicida por un hombre, décima musa… Nuestra mirada quiere reconocer a la Safo poeta, de la que se sabe muy poco biográficamente, pero sobre la que operan todo tipo de mitos. Traer a las Musas a escena nos permite jugar con esas dudas y proyecciones. El teatro es el lugar para el encuentro de lo irresoluble, un sitio donde por fin podemos hacer, por ejemplo, que Safo pida cuentas a Ovidio por alterar su mito con una leyenda falsamente biográfica”.

   En el escenario, relató, hay un regreso al paradisíaco jardín mediterráneo, en el que “un Lesbos más permisivo que las severas Atenas o Esparta, donde Safo se erigió como referente para los siglos venideros. Queremos traerla de nuevo a la canción popular, a la ironía y el suspense, porque encontrarse con ella es descubrir su fragilidad indestructible. Como dijo la misma Safo en un verso: ‘Te aseguro que alguien se acordará de nosotras’”.

   La nota original está disponible en este vínculo:https://cinemagavia.es/estreno-safo-fragmento-36-teatro/

(7/7/22)

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