Fina García Marruz / La pequeña verdad

Si mis poemas todos se perdiesen
la pequeña verdad que en ellos brilla
permanecería igual en alguna piedra gris
junto al agua, o en una verde yerba.

Si los poemas todos se perdiesen
el fuego seguiría nombrándolos sin fin
limpios de toda escoria, y la eterna poesía
volvería bramando, otra vez, con las albas.

Variaciones sobre el tiempo y el mar

El mar dice: soy viejo. Antes que el tiempo fuera
ya yo golpeaba sordo, brillaba y restallaba.
Me tiendo como un león o como la espada inservible
de un guerrero después de una batalla perdida.

Sostengo las devastadas murallas, las ruinas silenciosas.
Soy lo que no habéis visto y lo que habéis olvidado.
Vuestro cuerpo me toca sin saber que atraviesa
un órgano sin memoria, más distante que un astro.

Fuera de la esperanza y la desesperanza
miré la espuma fenicia y el olor de las comidas.
Recuerdo el comercio y el cambio como una rosa salvaje
y las palabras que oí como el tesoro que se hunde.

Una dulce nevada está cayendo
detrás de cada cosa, cada amante,
una dulce nevada comprendiendo
lo que la vida tiene de distante.

Un monólogo lento de diamante
calla detrás de lo que voy diciendo,
un actor su papel mal repitiendo
sin fin, en soledad gesticulante.

Al despertar
uno se vuelve
al que era
al que tiene
el nombre con que nos llaman,
al despertar
uno se vuelve
seguro,
sin pérdida,
al uno mismo
al uno solo
recordando
lo que olvidan
el tigre
la paloma
en su dulce despertar.

Cine mudo

No es que le falte
el sonido,
es que tiene
el silencio.

Toma mi mano,
hazme sentir que estás cerca
en la novedad de esta hora
en que mi mano es nueva en tu mano,
y es mi mano porque tú la tomas
y mi pecho ha quedado silencioso como ella, anhelante,
en el banco arrobado, suspendido por todas las estrellas.

Y cuando el tiempo torna impuro un rostro,
una vida que amamos en su hora
cierta de dar, por siempre más reales
que su verdad presente, lo veremos
cuando lo rodeaba aquella lumbre,
cuando el tiempo era apenas un fragmento
de un cuerpo más espléndido, invisible.
Todo hombre es el guardián de algo perdido.
Algo que sólo él sabe, sólo ha visto.
Y ese enterrado mundo, ese misterio
de nuestra juventud, lo defendemos
como una fantástica esperanza.

Ah, sabias cucharas,
tenedores de madera, nobles jarros,
aprenda vuestras texturas,
vuestras fieles y viejas amistades
con el fuego de la tarde
y los aposentos más íntimos de la casa,
ah, mis sobrevivientes,
os miro, extrañamente consolada
por esa fidelidad que nos olvida.

(Nació en La Habana, en 1923. Publicó su primer libro en 1942, “Poemas”. Siguió una serie muy extensa, que incluyó “Antología poética”, en 1997; y “Poesía escogida”, con Cintio Vitier, en Bogotá, 1999. Obras suyas se publicaron también en España. Fue ensayista y crítica, con obras como “Los versos de Martín”, 1968; “Bécquer o la leve bruma”, 1971; “Temas martianos”, textos en tres series, entre 1969 y 1993; y “Darío, Martí y lo germinal americano”, 2001. Entre los premios que obtuvo figuran el Nacional de Literatura de su país, en 1990; el Iberoamericano Pablo Neruda, que se otorga en Chile, en 2011; y el Internacional de Poesía Federico García Lorca, ese mismo año. Murió en su ciudad natal, el 27 de junio de 2022).

4 comments

  1. Conocí a Fina García un día de Mayo en la ciudad de la Habana, a principios del 2000, sentadas estuvimos en una banca en el Centro De Estudios Martianos, donde presente un trabajo sobre La poeta Dulce María Loynaz, y Fina se acercó a contarme sobre Dulce María, me dijo con una humildad y delicadeza que ella era poeta, yo sinceramente no conocía de las poetas de Cuba, esta lejanía de nuestros países, esta guerra fría que construyó muros y distancias entre los países de la America Hispana, lo supe profundamente esa tarde, cuando otra compañera cubana me comentó de la obra de Fina, y busque sus libros, y me sentí tan privilegiada de haberla conocido de esa dulce forma que caló en mi espíritu para siempre, una huella de dignidad, libertad y autenticidad . Un espíritu superior, una mirada profunda y su sonrisa bella tenue, como sus versos.

    1. Gracias, Macarena. Qué lindo episodio y qué recuerdo tan rico puede atesorar sobre la poeta. Otras personas que la conocieron nos dicen lo mismo que Usted: amable, sencilla, dispuesta al intercambio. Pronto publicaremos otra nota sobre ella. Muchas gracias. La Poesía Alcanza.

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