Repetirse a sí mismo, un riesgo para el poeta

La escritura requiere paciencia, sobre todo después de haber dado con cierto éxito, dice el poeta español Luis García Montero.

   Esa demanda se presenta en especial a quienes llevan cierto tiempo escribiendo y publicando y que pueden tentarse con la posibilidad de repetir fórmulas ya probadas, agregó.

   Ante esa situación, “hay que tener paciencia para no traicionar ese sentimiento de verdad” que lleva la poesía, y “no convertirse en un loro de uno mismo y tener algo nuevo que decir. Y en ese algo nuevo está el tiempo que pasa, los años y cómo va cambiando nuestra mirada”.

   Luis García Montero nació en Granada, en 1958. Con su poesía comenzó a darse a conocer en los 80. Se lo identifica con la corriente denominada “poesía de la experiencia”, aunque él mismo deslizó dudas al respecto así como hay críticos que discuten que se trate, efectivamente, de una corriente identificable.

   Cuenta con una obra profusa -también es narrador y ensayista- y con gran cantidad de publicaciones. Asimismo, obtuvo numerosos premios, entre ellos el Adonáis, en 1982; el Loewe, en 1994; el Nacional de la Crítica, en 2003; y el Ramón López Velarde, en México, en 2017.

   En 2015 fue postulado a presidente de la Comunidad de Madrid por Izquierda Unida, que hizo una elección desastrosa. Tres años después, en 2018, el gobierno del Partido Socialista Obrero Español lo designó director del Instituto Cervantes.

   En un diálogo extenso con la publicación Esquire, opinó que la poesía española está viviendo “un muy buen momento” y que “hay jóvenes poetas que escriben muy bien”, en lo que definió como “una confluencia entre su gusto por la poesía y el mundo en el que viven”.

   La poesía, consideró García Montero, “siempre ha intentado elaborar la intimidad para exhibirla en público”, y así sucede con sentimientos como la nostalgia o el dolor.

   La intimidad “pasa a lo público” y ese es un fenómeno, continuó, que se observa en las redes digitales, en las que “hay gente que trata la intimidad para ponerla en público con muy poco pudor, insulta o quiere hacer negocio, o hace campañas de cursilería, que parecen una publicidad del día de los enamorados o el día de la madre”.

   Pero también, a su juicio, “hay otra gente que vive ese mundo, el de la cultura digital, pero que al mismo tiempo ha leído a Baudelaire, a Machado, a Rosalía de Castro, a Ajmátova, y aprende la herencia de la poesía con mucha dignidad”.

   A partir de la situación así descripta, García Montero insistió en que hay una poesía que “está aprovechando de manera natural el diálogo digno entre la intimidad y lo público”.

   Estos poetas jóvenes tienen un número más amplio de lectores de lo que es habitual. “Cada vez son más y se debe a esa necesidad de dialogar entre lo público y lo privado”.

   Cuando la publicación le preguntó sobre enseñanzas que le haya dejado la poesía, García Montero mencionó en primer lugar la de que “la verdad es un punto de llegada, no de partida”. También que “hay en el ambiente muchas corrientes de opinión, muchos prejuicios, muchas modas, y quien se dedica a subirse a una moda acaba repitiendo como un loro lo que flota en el ambiente”.

   En ese marco, continuó, “la verdad hay que buscarla y es un punto de llegada”.

   La entrevista completa, que incluye referencias a su experiencia política así como asuntos de su vida personal, está disponible en este vínculo:

https://www.esquire.com/es/actualidad/libros/a40373214/luis-garcia-montero-entrevista-almudena-grandes/

(26/6/22)

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