El presidente Boric amalgama el lenguaje poético y el político

Un lingüista advierte que es muy difícil conjugarlos y expresó esperanza en que los niños chilenos se beneficien con ello.

   La combinación entre los sentimientos, las emociones potentes como la pasión, y el análisis racional y juicioso, es un desafío de gran envergadura, expresó Juan Pablo Reyes, lingüista, académico de la Universidad de Playa Ancha de Ciencias de la Educación.

   Se trata de una casa de estudios pública, con asiento en Valparaíso, en el litoral central del país. Sucesora del Instituto Pedagógico de la ciudad portuaria, la universidad logró recién en 1990 elegir a un rector por medios democráticos, después de la dictadura cívico-militar que asoló al país.

   El presidente Gabriel Boric, quien asumió el cargo en marzo de 2022 en representación de una coalición política progresista mencionó a dos poetas chilenas, Elvira Hernández y Stella Díaz Varín, al desarrollar ante el Congreso la llamada localmente “cuenta pública”, es decir el discurso anual del mandatario ante el legislativo.

   Las menciones presidenciales fueron criticadas en los medios conservadores del país, opositores al gobierno, pero Reyes desarrolla un enfoque en el que hace notar, en primer lugar, que la relación entre el lenguaje poético y el político no es nueva en el país.

   Ya en el pasado, explica el académico, hubo gobernantes que se inspiraron en intelectuales franceses de los siglos XVII y XVIII, “fundadores de la República de las Letras, base del enciclopedismo ilustrado, para hacer sus discursos”. La tendencia se afianzó en el tiempo y Chile “empezó a forjar una identidad latinoamericana y nacional, a través de los discursos gubernamentales y editoriales que publican, difunden y enseñan las obras de escritores de cuentos y novelas, representados en el costumbrismo, criollismo, y comienzan a aparecer las vanguardias poéticas”, expresadas en Gabriela Mistral, Pablo De Rokha, Vicente Huidobro y Pablo Neruda.

    En una nota publicada en el espacio oficial de la universidad, Reyes recuerda que “después de los años 60, comienzan a surgir voces en la literatura y en la política que dan cuenta de una sensibilidad e intelectualidad, distintas a la anterior, frente a lo social y cultural. Saliendo de la Segunda Guerra Mundial, Chile entra de lleno a la Guerra Fría, a partir del año 1973, y surgen la literatura del exilio y su soledad, la novela testimonial y sus horrores y la patria marginada presente en la prosa poética de Diamela Eltit”.

    Ya en la dictadura (1973-1990), Neruda es leído y citado en la clandestinidad, y proliferan “la poesía comprometida y panfletaria”, junto con “el poeta de la urbe, Rodrigo Lira, que relata el Santiago del apagón cultural de los años 70 y 80, en un gran grito político”.

   Con la democracia, la poesía puede elevar su voz, hasta llegar a Pedro Lemebel y la diversidad sexual, entre otros capítulos. “En los albores del siglo XXI, lenguaje, cuerpo y violencia son la temática a desarrollar, también en los discursos políticos de las minorías excluidas hasta entonces”.

   El tema, prosigue la nota, es el poder de las palabras y las palabras del poder, “unidas en la retórica, la elocuencia y la declamación. Y es que, en épocas violentas, se necesitan discursos proféticos, liberadores. El arte de dirigir la palabra al público sobre todo a uno tan abstracto y, a la vez, tan concreto, de carne y hueso, como es el pueblo, la muchedumbre, los y las ciudadanas”.

   El lingüista llega entonces al presidente Boric. “En cierto modo, cuando se unen poética y política en una misma persona, se produce un predicador que debe guardar las proporciones entre la emoción, el sentimiento, la pasión y la razón, la voluntad y el juicio. No es una tarea imposible para alguien, como el presidente actual, que de seguro formó (¿forma?) parte de alguna sociedad de poetas (como en la película, ‘La sociedad de los poetas muertos’), que es un lector de prosa y verso, al mismo tiempo que escritor de poemas y practica el lenguaje de los tres poderes del Estado: el jurídico, legislativo, ejecutivo”.

   Concluye que niños, niñas y adolescentes “serán los más beneficiados en sus habilidades lectoescriturales, si es que logran sentir ese amor que el Presidente Gabriel Boric transmite cuando cita pensamientos y sentimientos poéticos, históricos, filosóficos, que dan cuenta de la complejidad humana y su devenir, porque claramente no solo es importante lo que se dice, sino cómo se dice”.

   La nota original completa está disponible en este vínculo:

https://www.upla.cl/noticias/2022/06/17/linguista-upla-afirma-que-el-presidente-gabriel-boric-grafica-la-amalgama-perfecta-del-lenguaje-poetico-y-el-politico/

(25/6/22)

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