La poesía de América Latina aporta a la descolonización, dice Rodríguez Núñez

El autor cubano afirma que hay una lista notable de poetas que lograron “resonancia universal”, al ofrecer una “cosmovisión” propia.

   Para definir el estado de la poesía hispanoamericana, como se le pidió durante una entrevista, hace falta “escribir una extensa monografía”, explicó.

   En consecuencia, anunció que se limitaría a puntualizar un par de aspectos. Dijo entonces que “la poesía hispanoamericana está bien establecida en el mapa de la poesía mundial desde finales del siglo XIX, y esto lo he podido comprobar en mis intercambios con poetas de otras latitudes”.

   Es una poesía que, explicó, “mantiene un balance entre la apertura (sobre todo, al mundo occidental) y el cierre sobre sí misma (las principales influencias de los poetas latinoamericanos son los propios poetas latinoamericanos). Los nombres de Darío, Huidobro, Vallejo, Mistral, Borges, Neruda, Paz, Lezama Lima, Cardenal, Gelman, entre otros, tienen resonancia universal”.

   En conjunto, prosiguió Víctor Rodríguez Núñez, la poesía latinoamericana “ha desarrollado una cosmovisión que desafía la razón occidental, ha propuesto al mundo una razón alternativa que resulta fundamental para la descolonización. En sus mejores momentos, es una poesía dialógica, consciente y participativa (es decir, que se compromete con el otro, al punto de hacerlo coautor del texto)”.

   El poeta nació en La Habana, en 1950. Aunque reside fuera del país, visita Cuba permanentemente y en junio presentó “El cuaderno de la rata almizclera” en la Feria del Libro de Matanzas. Esto se debe a que, declaró a la agencia Inter Press Service, no considera que un libro suyo esté publicado hasta que aparezca en el país, “porque mi diálogo es en última instancia con el lector cubano”.

   No se trata de una posición inclinada al nacionalismo, aclaró de inmediato, al que consideró como “una ideología perversa, responsable de los peores crímenes de la historia. La nación es siempre excluyente, opresiva y represiva (nunca “con todos y para el bien de todos”, como soñaba Martí). La nación ha probado no servir para cumplir la tarea que más necesitamos las sociedades que padecimos y padecemos el colonialismo: descolonizarnos”.

   No obstante, prosiguió, “tengo conciencia de que pertenezco a una comunidad, a una cultura, a una tierra”.

   Durante su presencia en la Feria del Libro de Matanzas, Rodríguez Núñez presentó también “Una palabra en contra”, antología del poeta palestino Najwan Darwish, que cuenta con su selección y prólogo, y “El campo”, del poeta danés Martin Glaz Serup, que tradujo del inglés junto con Katherine Hedeen.

   Ya que fue premiado varias veces, en España, Costa Rica y México, Inter Press Service le preguntó por qué “concursa tanto”, a lo que respondió: “Los concursos de poesía me salvaron la vida, como poeta, cuando no tenía quien publicara mis libros, entre finales del pasado siglo y principios de este”.

   “Gracias a los concursos –continuó- he podido cumplir con el deber no solo de escribir libros sino de hacer que se publiquen, como me enseñó un día Luis Rogelio Nogueras (poeta cubano, 1944-1985, NDR). Creo que los premios no dan ni quitan valor a una obra, porque son algo exterior y el valor es intrínseco de esa obra. Además, no se debe escribir para concursos, especialmente en el caso de la poesía (que se resiste a ser forzada, manipulada para ninguna causa). La poesía es rebelde por definición, un tipo de pensamiento que se opone a toda ideología, y cuya única utilidad es ayudar a vivir”.

   La entrevista completa está disponible en este vínculo:

https://www.ipscuba.net/espacios/la-esquina-de-padura/el-guajiro-de-cayama-en-estados

(23/6/22)

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