La vida de Pita Amor llevada a una novela

Sandra Frid, narradora mexicana, publica una obra sobre la poeta y actriz, que pasó de la opulencia a las privaciones.

   “Los demonios de mi cuerpo” se titula esta ficción publicada por Planeta, referida a Guadalupe Teresa Amor Schmidtlein, conocida como Pita Amor (Ciudad de México, 1918-2000), cuya obra poética se distinguió por un tono íntimo descarnado, que algunos estudiosos ubicaron en la senda de Sor Juana Inés de la Cruz.

   Frid hace un recorrido que parte de una niñez tormentosa, dentro de una familia de la “alta sociedad”, acostumbrada a la opulencia material. Las carencias corrieron por el lado del amor y los afectos: ella se sintió siempre relegada, en su condición de la más pequeña de siete hermanos, con padre y madre que no le dedicaba tiempo ni atenciones.

   Según la novelista, de la niñez dificultosa y con ataques de pánico, Pita Amor pasó a la rebeldía adolescente y juvenil, hasta lanzarse a una vida cercana a las artes y los espectáculos: fue actriz y posó como modelo de fotógrafos y pintores. Su poesía tuvo el apoyo de Alfonso Reyes, pero es recordada principalmente por su vida social, con alto nivel de exposición, relaciones amorosas rodeadas de notoriedad y aspectos escandalosos, al menos para los parámetros de su tiempo.

   Tuvo contacto y mantuvo vínculos con Frida Kahlo, Gabriela Mistral y Pablo Picasso y su personalidad, al decir del escritor estadounidense Michael Schuessler, muy vinculado con México, era “excéntrica, violenta, difícil”.

   Su familia de origen entró en decadencia material en Morelos, donde llegó a detentar grandes extensiones y después de haberse regodeado en una mansión de cuarenta habitaciones y abundante personal para hacerse atender. Pita Amor se fue a vivir con un ganadero de edad muy superior a la suya. Luego, cuando contaba 41 años, tuvo un hijo, Manuel, que murió a corta edad.

   No tanto excéntrica o difícil, sino incomprendida, la considera la novelista. Padecía ataques de pánico, no “berrinches”, insistió en declaraciones a Excelsior.

   “Tuvo una relación larga con el ganadero y criador de toros José Madrazo, quien le dio todos los lujos con los que siempre soñó. Pita se fue  a vivir con él muy chica. Él le puso un departamento, tuvieron una relación de muchos años, pero nunca se casaron. Ambos sabían que cada uno tenía otras relaciones”, recordó.

   La muerte de su hijo cuando tenía dos años la desestabilizó, padeció depresión y fue hospitalizada por un período extenso. Se recuperó parcialmente de ello, “resurgió” durante los 70, al decir de Frid, y volvió a escribir. Sin embargo terminó sumida en la pobreza, viviendo en el estacionamiento de un edificio.

   Sandra Frid nació en Monterrey, Nuevo León, en 1959. Entre sus obras publicadas figuran “Viaje fugaz”, 1995; “A través de su mirada”, 2003; “Luz entre cenizas”, 2011; y “Mujer sin nombre”, en 2012. También es autora de cuentos.

(17/6/22)

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