Libro inédito del poeta Juan Ramón Jiménez

Es una obra escrita en 1912, durante la permanencia del autor en la finca de Fuentepiña, Moguer, su ciudad natal.

   La investigadora literaria Rocío Fernández Berrocal, especializada en la obra de Juan Ramón Jiménez, es la editora de “Pureza”, publicada por Cátedra, con textos que responden a lo que calificó como un período de reflexión sobre el camino que iba a tomar, el de poeta.

   Durante ese año, explicó, el autor de “Platero y yo” se preparaba para ir a Madrid y para “empezar a escribir obras tan importantes como ‘Sonetos espirituales’, que vienen a continuación, ‘Estío’ y ‘Diario de un poeta recién casado’”.

   Fernández Barrocal es autora de dos libros sobre el poeta que obtuvo el Premio Nobel en 1956. También fueron obras que estaban inéditas, “Idilios”, publicada en 2012, e “Historias”, de 2015.

   La investigadora, en diálogo con Diario de Sevilla, definió a “Pureza” como “un crisol que atesora todo lo que él ha experimentado y ha conseguido en esos años de madurez”, en los que “ya se siente totalmente poeta”.

    Es también “un canto al trabajo poético, un canto al hoy, un canto al amor, un canto al Dios con mayúscula. No es el Juan Ramón Jiménez melancólico y quejoso de sus primeros libros, sino que es un Juan Ramón vitalista, que veremos en ‘Diario de un poeta recién casado’”, expresó.

   Lo que muestran los textos, continuó, “es la actitud personal, con ese convencimiento, sosiego, armonía… esa vitalidad propicia hacia su poesía. Aquí se va ya intuyendo esa madurez, que todos dicen que llega cuando conoce a Zenobia (Camprubí, NDR) y con la publicación de ‘Diario de un poeta recién casado’. Cuando, por otra parte, lee sus primeras lecturas inglesas y cuando el poeta se despoja de toda esa influencia anterior”.

   Consultado por Gonzalo Gragera, de Diario de Sevilla, sobre el “contexto” en que Jiménez escribió “Pureza”, la investigadora recordó que “a partir de la muerte del padre, en 1900, afloran en él los problemas nerviosos, que lo llevan a un sanatorio de Burdeos, de Madrid… Luego, finalmente, descansa en Moguer, de 1905 a 1912. Una época de mucha lectura y de mucha soledad. Él anhela y desea aprender idiomas, hacer otras cosas. Pero su salud es quebradiza. Por tanto, ahí, su pueblo, es puerto seguro”.

   A la vez, explicó, “se escribía con la gente que había conocido en Madrid: los Machado, María Lejárraga. También está en contacto con los poetas de Sevilla. De hecho, en 1912, antes de ir a Madrid, viene a Sevilla a comprarse ropa. El ajuar que Juan Ramón Jiménez usará para ser poeta, la ropa con la que conocerá a Zenobia, es la ropa que se compró en Sevilla”.

   Simultáneamente, fue partícipe de “una eclosión cultural” en esos años. En la Residencia de Estudiantes de Madrid “todos se sabían los poemas de Juan Ramón Jiménez, allí todos lo recitaban en alto. Estaba Lorca con su ‘Romancero gitano’, estaba Alberti con su ‘Marinero en tierra’. En la habitación de Dalí no se podía pasar por la cantidad de bocetos que había por el suelo. Falla tocando el piano. Juan Ramón era el padre de todos. Apoyó a hombres y a mujeres. Todos lo reconocieron como el máximo exponente de la poesía. Tanto es así que ecos de los versos como el ‘verde que te quiero verde’ o el ‘herido, muerto de amor’, de Lorca, estaban ya en Juan Ramón”.

   La entrevista completa está disponible en este enlace:

https://www.diariodesevilla.es/ocio/rocio-fernandez-berrocal-pureza-juan-ramon_0_1689732072.html

(12.6.22)

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