Medellín / A contraluz

La edición 2022 del Festival Internacional de Poesía de Medellín, Colombia, se realiza en julio de 2022, con un primer tramo de encuentros por medios virtuales y, luego, otro de actividades presenciales. Los poemas que siguen son de participantes en el festival, y están publicados en el espacio https://www.festivaldepoesiademedellin.org/.

JORGE VALBUENA

Arquitectura de viento

A la intemperie
siempre a contraluz

he convertido tus muros en ocasos
los amaneceres son tus puertas
las ventanas sordas tu brisa

sólo el tiempo mantiene en el silencio
la tempestad de su reloj de arena

sólo la luz busca su orilla
en el centro del fuego

espero desde el fondo
siempre a la intemperie
en este desierto vacío donde habitas
los espejismos de un recuerdo derrumbándose.

Ángeles nocturnos

Desnudos de abandono
la noche nos acumula entre sus cuerpos

Gélidos de tiempo y de sombras
armados de lluvias pasajeras
secretos bajo el árbol negro
aún vivos

viejos
desde la memoria que roen los relámpagos

Austeros
desde el despertar.

No es este el cielo de agujas
que oscureció

Es otra antigüedad tras el cerrojo
otras pupilas que se observan bajo una masacre
de luciérnagas
manos que empuñan la lengua sideral
la astrosa urgencia de olvidar despacio
ahogándonos de oscuridad
lamiendo el polen de las madrugadas
doblando la esquina perpetua
empiezan a enfriar los huesos
caen los párpados
los gallos entierran su plumaje
mienten tres veces
picotean a la luna.
Alguien fermenta en su inanición
a esta hora profunda
bosteza el abandono en la raíz de tu vientre

Cruje la canícula

Bajo las cenizas
el fuego comienza a cicatrizar.

(Nació en Facatativá, Cundinamarca, Colombia, en 1985. Publicó “La danza del caído” y “Pasajaera de agua”, en Ecuador, en 2012 y 2014; “Árbol de navío”, 2017; “Gramática de los cielos”, 2021; y “Cambio de agujas”, 2022, todos en su país, entre otras obras. Dirige talleres de poesía y es promotor cultural).

REGINA RAMOS, URUGUAY

Sobre herraduras

Tengo el magnetismo del campo estampado en la remera.
Aro cuando taconeo la hoja que va rumiando

La Femme Natura Fatale.

Son chistosas nutrias pulso y palabras
que se zambullen presurosas ante la amenaza del olvido y
arrastran tierra hacia adentro de la letra.
Sobona en los garrones se me engancha algún verso
a veces se posa cabizbajo como un tordo,
tordo verso reflexivo.
Pieza del puzzle de la noche bohemia
o águila posada en el ombú existencialista.

Soy de madera
acacia
de pasto-gramilla.
Tengo las manos ásperas con aroma a eucaliptus
pero a veces madre selva.
La mujer bicho.

Negada de elegancia
con desolación de tapera y robustez de monte.

Para mí no se hizo la esbeltez o el histrionismo,
sí un objetivo y un intento.
Hay un manto de pradera que recubre una pieza
esa que solo muestro cuando asoman los dientes
cuando burla la ciudad:
valor.

Casa de campo

Todos te imaginan de barro.
Eso sí, coincidimos:
triste y sola.
Inalcanzable.
Una llama que amenaza con apagarse
pero débil humea.
Adornada pero con poco anhelo,
resistiendo la caída
entre la rudeza y el abandono.
Sin sembrar, florece
y ella acata sin esperar nada
acogiendo el fenómeno.
El avasallar de la naturaleza
la ensucia
le abre venas
y sangrando grietas a la fuerza
le borra la huella
de aquella tapera.

(Nació en San José de Mayo, Uruguay, en 1992. Publicó “23 veces Out”, en 2017, y “Señuelo”, en 2020. Es tallerista y promotora cultural).

LOURDES FERRUFINO, EL SALVADOR

Celebración

Celebro mi permanencia en el ojo de la fiera
celebro que mis labios todavía inquietos
no sepan nada de plegarias.
Celebro el ciclo de la infinitud
es decir, mi permanencia en el ojo de la fiera.
Dirán de mí que fui semilla echada a perder
infecunda hasta la última gota
por eso celebro la altivez de las estatuas
enviadas a darme la canción de espiga
la misma que atraviesa mi cuello
por cada mujer disoluta que como yo
también ha sido estatua.

Transición

Y resurgiré de la piedra
convertida en musa triste
cisne de mármol
efigie de falsa contrición
llevando como única pertenencia
la espuma ácida de mi nombre.
Un día fui esa flor que el lodo vomitó
y renunció a una docena de primaveras.
Me he acomodado tranquilamente
a la miseria del canto de los hombres
al misterioso éxtasis del abandono
a la zozobra de la existencia.
De estatuas siguen llenas las plazas
y navegan las abejas sin ojos.
Las guirnaldas de fiesta
se quedaron para mis días de ingenua.
¡Dichosa Palas Atenea!
que gozó de sabiduría y no de muerte.
Quiero dormir entre flores sin náusea
y resurgiré de la piedra
convertida en musa triste.

(Nació en Santa Rosa de Lima, La Unión, El Salvador, en 1992. Publico “La Espina Etérea”, plaquette, 2016; “Diluvio”, plaquette, 2017; y el libro “Sahumerio”, 2021. Poemas suyos están incluidos en antologías en su país. Integra el equipo editorial de Claroscuro Editores).

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