“La danza del rascado”, del argentino Theo Rubel

El poeta que nació en Buenos Aires, en 1998, publicó esta obra en Vagantes Fabulae, en edición de tipo artesanal.

   Si decidir y jugarse en una acción es poner el cuerpo, publicar un primer libro es poner la imaginación. Pero más. El libro “La danza del rascado” que acaba de sacar el poeta Theo Rubel (Buenos Aires, 1998) con el sello editorial Vagantes Fabulae en bella edición artesanal, resulta auspicioso en el registro de sus aperturas expresivas: juegos tipográficos, postales cinéticas, audacias verbales alrededor del tema de la epidermis como una trama polisémica y una presencia sostenida del elemento lúdico. Vale decir la piel y el ejercicio de tantear, sondear, palpar.

   Justamente el poeta y psicomotricista Daniel Calmels señala que en la base de la etimología de “palpar” está el verbo “palpitar” y que “pálpito” viene de “presentir”. O sea, esa corazonada que lleva las riendas del poema.

   Rubel, poeta actor y músico, integra el grupo de teatro “Alma Mate” y en 2021 obtuvo el premio del Certamen Internacional de Poesía organizado por las Madres de Plaza de Mayo –compartido con el poeta Guillermo Bianchi– por su libro “Arriero de sombras” A continuación, tres poemas de “La danza del rascado”. 

   VI

Afuera hace frío.

Adentro papá hace orden.

                         Los leños  

                          las ramas

                        los papeles

                               el

                     fós              

             fo

    ro

lo acerco yo y antes de encender

alumbro las palabras que nunca nos decimos,

templo ese silencio

                               así se hace el fuego dentro del hogar.

De cara a lo que se aviva

mascullan las brasas

un llamado de atención:  

afuera hace frío

adentro todo quema

entre los dos estamos juntos.

                                              Entre los dos

                                              estamos juntos.  

   XI

El muro se deshace en la flor

no en el tiempo

dijo Palán Palán

las apariencias engañan:

bROTO y mi nombre

es una campana que nadie oye

que nadie quiere oír porque está

bajo la intemperie en vez de un templo.

Toda superficie es provisoria

este muro tu piel el poema

dijo Palán Palán

la ruina se precipita

los pajaritos cantan

los pétalos se levantan

qué si qué no

                    que caigan

                                    que caigan.

   XV

¿Qué hay adentro de uno

hay adentro de uno

hay adentro?

No respondas.

Raspá

y ganá

la misma

ilusión de quiniela:

la aparición

del premio

a través de la uña,

la victoria

al alcance de la mano.

Tu piel también

está al vacío:

debajo es adentro.

¿Qué hay debajo de uno

hay debajo de uno

hay debajo?

No respondas.

Raspá

y ganá

la misma ilusión.  

(10.4.22)

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