María Zambrano. ¿Pensar o soñar?

Nació en Vélez-Málaga, en 1904. Filósofa y ensayista, su obra es considerada crucial en España, por la influencia en varias generaciones de poetas. Padeció el exilio y obtuvo reconocimiento a su regreso al país. Murió en Madrid, en 1991, y los estudios sobre su obra continúan hasta el presente. Uno de los más recientes es “Tras la huella de María Zambrano. Lo sagrado en la generación de los 70, de Carlos Peinado Elliot. El investigador la considera la “primera tratadista de lo sagrado en nuestra lengua”.

El agua ensimismada

El agua ensimismada,
¿piensa o sueña?
El árbol que se inclina buscando sus raíces,
El horizonte,
Ese fuego intocado,
¿se piensan o se sueñan?
El mármol fue ave alguna vez;
El oro llama;
El cristal, aire o lágrima.
¿Lloran su perdido aliento?
¿Acaso son memoria de sí mismos
Y detenidos se contemplan ya para siempre?
Si tú me miras, ¿qué queda?

Que todo se apacigüe…

Que todo se apacigüe como una luz de aceite.
Como la mar si sonríe,
Como tu rostro si de pronto olvidas.
Olvida porque yo he olvidado
Ya todo. Nada sé.
Cerca de ti nada sé.
Nada sé bajo tu sombra, amarilla
Simiente del árbol del olvido.
Y todo volverá a ser como antes.
Antes, cuando ni tú ni yo habíamos nacido.
Pero, ¿nacimos acaso?… O tal vez, no,
Todavía no.
Nada, todavía nada. Nunca nada.
Somos presente sin pensamientos.
Labios sin suspiros, mar sin horizontes,
Como una luz de aceite se ha extendido el olvido.

(30.3.22)

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