El amor es sueño

Eduardo Lizalde

El amor es otra cosa, señores

Uno se hace a la idea,
desde la infancia,
de que el amor es cosa favorable
puesta en endecasílabos, señores.

Pero el amor es todo lo contrario del amor,
tiene senos de rana,
alas de puerco.

Mídese amor por odio.
Es legible entre líneas.
Mídese por obviedades,
mídese amor por metros de locura corriente.
Todo el amor es sueño
-el mejor áureo sueño de la plata-.
Sueño de alguien que muere,
el amor es un árbol que da frutos
dorados sólo cuando duerme.

5

Debe el amor vencer,
vencerlo todo.
La muerte y la cursilería.

Vence a los leones locos el amor,
lo vence todo.
La sintaxis.
Los corchos apretados,
el tránsito y las úlceras.
Y vence la desgracia del ratón sin muelas,
la miseria del diente sin castores,
la del castor y el diente sin carpintería.

Todo lo vence, compañeros,
vence a la muerte, ciudadanos,
porque es la muerte él mismo.

(De “El tigre en la casa”, Círculo de Poesía, revista electrónica, y Editorial El Suri Porfiado, Buenos Aires, 2014. Eduardo Lizalde nació en Ciudad de México, en 1929. Sus primeras publicaciones se registraron en diarios, a los 18 años. “La mala hora”, su primer libro de poesía, apareció nueve años después. Fundó una corriente llamada “poeticismo”, que él mismo dio posteriormente por fracasada. En 2009 recibió la medalla de oro de Bellas Artes, otorgada por el instituto homónimo. Se lo conoce como “El Tigre”, por su recurrencia a la figura de ese animal en sus versos).

Verónica Zondek

Un juego se expone a mi juego.
Un escenario expone el tuyo.
En tus restos
alcanzamos la meta.
Es posible
es posible que te seduzca
que seas la meta.
Posible.
Posible que te añores después de
perdido.
Me miro llorando
LLORO
lloro lágrimas tibias
tibias hasta la cera dura
y afronto tu escapatoria en mi
desnudo
con mi casi borrón traslúcido

Eres pretexto
pretexto de acero

barrote de orgullo
y me niegas.
Trasquilada
me deslizas el sudor
calas mi cuerpo con punto bordado
para que no se te queme el párpado
el tuyo pubis tan desnudo
y busques tu carne
otra vez en mi despojo
que se abandona

a tu mirada.

(De “El hueso de la memoria”, Ediciones Último Reino, Buenos Aires, 1988. Verónica Zondek nació en Santiago de Chile en 1953. Antes de esta obra había publicado “Entrecielo y entrelínea”, en 1984; “La sombra tras el muro”, en 1985. Siguieron, entre otros títulos, “Vagido I”, de 1990; “Vagido II”, de 1991; “Membranza”, de 1995; “Entre lagartas”, de 1999; “El libro de los valles”, de 2003; “Por gracia de hombre”, de 2008; y “Ojos de agua”, antología, en 2019. Es también traductora y licenciada en Historia del Arte. Publicó, junto con Silvia Guerra, “El ojo atravesado”, sobre la correspondencia entre Gabriela Mistral y escritores uruguayos).

María Gravina Telechea

Carta de octubre al empezar

estrellas de
dejarte dcormido y los huesos molidos de haber amado
tú con tu equipaje de estaturas
yo como perpleja inmóvil retrocedida absurda
y todas las alas del mundo
pero por sobre todo
las de las victorias

no escribo más
porque te quiero a ti
no a las palabras

Ocho de noviembre
Carta

un terremoto quiero
o en un amante mío
que te transforme el sol
como fuiste una vez y las estrellas

te tengo que tomar de alguna forma

hoy beso tus ridículos
y beso tus miserias
y beso tus huidas cotidianas
y lloro insulto y amo
y quiero
no sólo tu verdad que me estremece
sino todos tus grises tus puntos suspensivos

nunca nadie me desamó tan duro hasta los huesos

(De “Cuarenta años de poesía en el Premio Casa de las Américas, 1959-1999”, Poesía Hiperión, Madrid, 1998. María Gravina Telechea nació en Montevideo, en 1939. Entre sus obras publicadas figuran “Lázaro vuela rojo”, con el que obtuvo el premio Casa de las Américas, “Con violetas para un día”, “La noche de las piedras” y “Que las cosas fabriquen sus finales”).

Claudio Bertoni

Podríamos irnos

Podríamos irnos al desierto
pero a ti no te gusta el desierto
te gusta el verde.

¡Vámonos a vivir
a una palta entonces!

Y vivimos en la palta
y nos comemos la palta
y cuando lleguemos al cuesco
cavamos un hueco
y ahí nos quedamos desnudos
tiritando de amor y de frío.

Vida conyugal

No dejar un solo instante de toda una vida
de no estar lleno hasta la desembocadura
de cada uno de mis pelos
hasta la curva de cada una de mis uñas
hasta el borde de cada uno de mis poros
de tu presencia en mí
de la conciencia del sentimiento de tu presencia en mí
y de lo que tu presencia nutre hasta el chillido
sin cesar en mí.

Yo pienso en ti
sufro y me masturbo a medias
y a más y a menos que a medias
y rumio y pulo mis mensajes de texto
y paro la oreja por los inexistentes tuyos
y tú duermes y hablas de paltas y tomates
cuando te mando besos densos de amor en inglés
duermes y duermes y me olvidas y no te disculpas como se debe
y yo me muerdo las uñas y te quiero.

(De “Antología (1973-2014)”, con selección de Vicente Undurraga y prólogo de Rafael Gumucio, Lumen, Santiago de Chile, 2015. Claudio Bertoni nació en Santiago de Chile, en 1946. Tras dedicarse inicialmente a la música, publicó en el Reino Unido, donde estaba radicado, su primer libro, “El cansador intrabajable”, en 1973. De regreso en Chile, viene publicando una obra que motivó reconocimientos, en especial como reiterado finalista del Premio Altazor de Poesía. Es también fotógrafo, condición obtuvo la Beca Guggenheim, en 1993).

María Malusardi

amor

qué haremos mal si el amor es una
trampa ineludible para morir un
poco menos? beso enfermo de rapto
de camilla dos cabezas al revés en
una caja presiona lápiz enredo
póstumo de piernas el fin en el
abrazo se empecina no hay palabras
para combatir el desencuentro sólo
cenizas qué pena oscura desquicia
el amor en este rincón manos que
se buscan

                  Para M.R.

(De “Museo de postales”, el suri porfiado, Buenos Aires, 2008. María Malusardi nació en Buenos Aires, en 1966. Publicó “El accidente”, 2001; “La carta de vermeer”, 2002; “variaciones en la niebla”, 2005; “diálogo con pescadores”, 2007; “trilogía de la tristeza”, 2009; “el orfanato”, 2010; “la música”, 2013; “artista del trapecio”, 2014; “el sastre”, 2015; “el desvío y el daño”, 2017; y “El descenso de jacqueline du pré y otros poemas”, 2018. Con “trilogía de la tristeza” fue finalista del concurso Olga Orozco de 2009, cuando el jurado fue conformado por Jorge Boccanera y Juan Gelman, argentinos, Antonio Gamoneda, español, y Gonzalo Rojas, chileno. Esta obra fue publicada en Francia. “el sastre” obtuvo mención especial del Premio de Literatura Casa de las Américas de Cuba, en 2015).

(29.3.22)

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