Un instante con Federico

La compañía Teatro para un Instante hace el enésimo intento por ratificar y recrear en el presente la figura y obra de Federico García Lorca, a 75 años de su asesinato. La presentación fue organizada en Alfacar, el ayuntamiento donde el poeta fue fusilado en agosto de 1936.

La puesta tiene título de empecinamiento, “Federico vive”, como lo anhelan seguramente la mayoría de sus lectores. El texto y la dirección son responsabilidad de Miguel Serrano, quien define a la presentación como “un canto a la vida de una persona que tenía un gran talento y que era un gran artista”.
“Federico vive” es “un intento de mostrarlo y elogiarlo a través de lo que él hablaba, pensaba, escribía”.
La compañía lleva casi una década poniendo en escena obras de García Lorca, lo que para el actor Pepe Cantero le da “una andadura bastante amplia”. Pero tal “andadura” no le quita nada al desafío singularísimo de adentrarse en el creador nada menos que en Alfacar: “Representar este espectáculo en esa fecha y en ese sitio es tremendamente emocionante”.
Y abundó: “Vivimos por las calles por donde Federico pasó, conocemos a esa gente de la que él ha hablado, a los descendientes de esos vecinos de Fuentevaqueros, Viznar, Alfacar, de la Huerta de San Vicente, todo eso tiene una infinita importancia. Ser granadino, ser actor e interpretar a Federico y poner en pie y hacer viva su palabra, a pesar de los muchísimos años de trayectoria, sigue siendo tremendamente emotivo”.
“Doña Rosita la soltera”, “La zapatera prodigiosa”, “Así que pasen cinco años” y “Mariana Pineda” son piezas que parecen soltarse del autor, independizarse y adoptar sus propias determinaciones, tanto que prestan sus personajes para hablar justamente de Federico y de su vida. Todo ello concentrado en una hora, con acompañamiento musical de un sexteto. “Me parecía muy interesante utilizar la magia del teatro, usar a los personajes que él había creado y que éstos hablaran de él y con sus propias palabras”, declaró el director Serrano.
La obra está a cargo de ocho actores y constituye “una suma de todas las artes”, según la definición arriesgada del director. “Mezclamos la poesía, los textos teatrales, la música flamenca y los testimonios de las personas que lo conocieron en la vida real, y todo junto forma un solo lenguaje”.
Se conforma, insistió Serrano, “una sola voz, una voz que grita Lorca, que le recuerda, que le da vida”.