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Homenajes por el 8 de marzo

   BELKIS CUZA MALÉ

 

   Yo, Virginia Woolf,

   desbocada en la muerte

 

La soledad y el silencio nos expulsan

del mundo habitable,

¿qué ojos mirarán sin recelos

las aguas del río en que me pudro?

¿qué mendigo robará mi único cuerpo,

y para qué querrá disfrazarse de mujer?

¿durante cuántas noches seré el espíritu del pobre diablo

que acampa en Londres bajo la llovizna?

 

Reconstruyo el pecado.

Me lo sé de memoria.

Un día y otro día

apagan la lámpara central,

cierran ruidosamente puertas y ventanas

y ya nadie ofrece recompensa por nuestra captura.

 

Un día y otro día,

el mundo se hace tan habitable

que ya no estamos en él.

 

Envejezco.

Bajo la máscara de gran dama subyugada,

me estoy poniendo vieja,

no encuentro bella tu nariz,

tu curiosidad insaciable de silencio.

Pronto se irá el invierno para no volver,

o no estaré yo aquí para esperarlo.

 

Seré tan vieja que se reirán de mí,

que no entenderán nada,

que esperarán con ilusión mi muerte,

para cuando todo haya sido

cubrir los espejos,

arrastrar mi cuerpo por las escaleras,

maquillar mi nuevo rostro

y vestirme con el traje de novia

que han lavado secretamente desde antes.

No les daré gusto.

No voy a envejecer.

No voy a morir.

 

(De “Las palabras son islas, panorama de la poesía cubana, Siglo XX”, con selección, introducción, notas y bibliografía a cargo de Jorge Luis Arcos. Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1999. Belkis Cuza Malé nació en Guantánamo, en 1942. Su primera publicación de poesía fue “El viento en la pared”, de 1962. Obtuvo menciones del Premio Casa de las Américas en 1962, 1963 y 1968. Trabajó en el diario Granma, para el que hizo reportajes a gran cantidad de escritores que visitaban Cuba. Posteriormente se enfrentó con el gobierno y, en 1979, decidió emigrar. Se definió como ferviente cristiana y dijo sentirse vinculada a lo que llamó “lo espiritual, la metafísica, el mentalismo, la hipnosis”).

 

 

   ROBERTO FERNÁNDEZ RETAMAR

 

   Juana

 

                           “porque va borrando el agua

                                         lo que va dictando el fuego.”

                                         Sor Juana Inés de la Cruz

 

Nada ha borrado el agua, Juana, de lo que fue dictando el fuego.

Han pasado los años y los siglos, y por aquí están todavía tus ojos

Ávidos, rigurosos y dulces como un puñado de estrellas,

Contemplando la danza que hace el trompo en la harina,

Y sobre todo la tristeza que humea en el corazón del hombre

Cuya inteligencia es un bosque incendiado.

Lo que querías saber, todavía queremos saberlo,

Y ponemos el ramo de nuestro estupor

Ante la pirámide solar y lunar de tu alma

Como un homenaje a la niña que podía dialogar con los ancianos

     de ayer y de mañana

Y cuyo trino de plata alza aún su espiral

Entre besos escritos y oscuridades cegadoras.

 

En tu tierra sin mar, ¿qué podría el agua

Contra tu devorante alfabeto de llamas?

De noche, hasta mi cama de sueños, va a escribir en mi pecho,

Y sus letras, donde vienes desnuda, rehacen tu nombre sin cesar.

 

Nada ha borrado el agua, Juana: el fuego

Quema aún como entonces –hace años, hace siglos.

 

(Idem libro anterior. Roberto Fernández Retamar nació en La Habana, en 1930. Su obra poética es muy extensa. Comenzó a publicar en 1950, con “Elegía como un himno”. Ediciones de su poesía se realizaron en gran cantidad de países, entre ellos Argentina, España, México, Nicaragua, Puerto Rico y Venezuela. Recibió numerosos premios, como el Nacional de Poesía en su país, el Latinoamericano de Poesía Rubén Darío. En 1998 Francia le adjudicó la medalla oficial de las Artes y las Letras. Es también ensayista especializado en literatura y estudioso de la obra de José Martí).

 

   HAROLD ARANDIA GUZMÁN

 

   Alfonsina Storni

 

El mar bebe la ausencia dormida en mis párpados

ataviada de algas visito barcos ciegos de óxido

un poema huye de mi silencio líquido

extiendo los brazos y atrapo misterios.

 

(De “Antología comentada de la Poesía Boliviana”, con coordinación de Roberto Ágreda Maldonado. Grupo Editorial Kipus, Cochabamba, 2010. Harold Arandia Guzmán nació en Cochabamba en 1977. Publicó en revistas literarias y es integrante del grupo Calaca).

 

 

   JULIO BARRIGA CABEZAS

 

   Para Alejandra, la ótrica

 

Para Alejandra, la ótrica

enamorada de la fatalidad

que se abran las corolas del misterio

que bostece de frío el infinito

y se lluevan de plomo las campanas.

 

Era mi mejor amiga y había muerto

antes que la conociera

Alejandraprincipesaenlatorremásalta

Bebiendo en una copa hecha de un corazón

llena de jugo de violetas

su boca sonríe y se enceniza

en un beso a la inmensidad

en posesión de un recurso extrema soledad

bajo el signo de Alejandra.

Alejandra de lejanía.

Alejandra, distante Alejandría

remoto muro con grieta en forma de hombre

el nombre de mi arte es nombrarte.

 

(Idem libro anterior. Julio Barrica Cabezas nació en Nor Cinti, Sucre, en 1956. Publicó “Aforismos desaforados”, en 1994, y “Aforismos desaforados 2”, en 2002; “El fuego está cortado”, en 2003, y “Versos perversos”, en 2004. Fue incluido también en antologías).

 

 

   LEÓNIDAS LAMBORGHINI

 

   IX (Eva Perón en la hoguera)

para mí los obreros:
en primer lugar. para mí los que estuvieron. los que cruzaron
viniendo. los que en columnas alegres, los que dispuestos.
los que a todo. los que a morir, para mí los que en diagonales
avanzaron. los que hicieron callar. para mí los que todo el día
los que reclamaban. los que a gritos. los que encendieron:
los que hogueras.
para mí en primer lugar: todos los que: aquella noche.
para mí:
todos los que antes.
todos los que ahora.
todos los que mañana.
todos los que: hogueras.
para mí los organizados, los obreros: ¡ellos son!
los que sostienen ¡ellos son!
para mí esa sola clase: ¡ellos son!
todos los que antes todos los que ahora todos los que mañana.
el amor de mí.
la esperanza de mí.
para mí el pueblo: ¡ellos son!

(De "Puentes/Pontes", poesía argentina y brasileña contemporánea, antología bilingüe, selección y ensayo de Jorge Monteleone y Heloisa Buarque de Hollanda. Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2003. Leónidas Lamborghini nació en Buenos Aires en enero de 1927 y murió en esa ciudad en noviembre de 2009. Comenzó a publicar poesía en 1955. Poemas suyos integran gran cantidad de antologías. Fue también narrador y ensayista. Recibió, entre otros, los premios Leopoldo Marechal, en 1991, y Arturo Jauretche, en 2005, ambos de su país).

 

   AUGUSTO ROA BASTOS

 

   Madres del pueblo

No cayeron tumbadas por las balas,
se inclinaron tan sólo hasta la tierra.

Madres adolescentes, centenarias abuelas,
toscas mujeres, madres suaves,
piedra humana doliente,
leve corteza
germinal.

Madres de estibadores,
rugosas campesinas
chamuscadas obreras,
demacrada legión con el rayo en los hombros
y la noche en las trenzas;
madres de embarcadizos
con ojos desgastados por los puertos
distantes,
chiperas estrujadas como el maíz,
lavanderas como agua del arroyo,
tejedoras que tejen con el hilo nocturno
de su entraña,
burreras matinales,
pastorales mujeres,
esposas, hijas, novias populares,
y también hijas sin padres,
madres sin hijos...

En todas, pero en todas
la patria amanecía con profundas ojeras.

Su vientre,
pan de tierra;
su vientre taladrado por el dolor y el hambre;
su vientre, abeja valerosa,
hizo el panal, la vida, su miel
amarga y áspera,
a la luz de una vela de sebo,
en pobre catre,
mirando un techo de hojas,
la noche, el cielo triste
del amor y la muerte.

No caísteis tumbadas por las balas.
Acercasteis tan sólo hasta la tierra
vuestros ojos intensos
para alumbrar la noche de los mártires,
su corazón dormido en vuestros brazos,
en su cuna natal.

(De "Poesía", con prólogo de Jorge Boccanera, Colección Musarisca de Poesía de Ediciones Colihue, Buenos Aires, 1999. Augusto Roa Bastos nació en Asunción, en junio de 1917, y murió en esa misma ciudad en abril de 2005. Sus primeras publicaciones de poesía datan de 1942. Trabajó intensamente como periodista y fue también narrador, autor teatral y guionista de cine. Sufrió un doble exilio: salió del Paraguay durante la dictadura, hacia Argentina. Cuando en este país el poder fue asaltado por los militares en 1976, debió emigrar a Francia. Ganó el premio Cervantes en 1989).

 

 

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