• @cenizalunatica
    La luna borra su forma y yo sigo buscando semejanzas
  • @karlisjar
    El viento es una armónica de mil tonos
  • @Suspiro_DeLuna
    Magia es que te sostengan unos brazos que jamás te han tocado
  • @Tu_Funamiento
    Me busqué en otras personas y en todas te encontré
  • @Innestesia
    Viajo por si me encuentro
  • @fumivora
    Aparento más mariposas de las que tengo
  • @letrasdemorado
    Ya no hacen el pasado como antes
  • @itzarbepoesia
    He guardado bajo mis párpados caminos de agua por los que volver al hogar de tu recuerdo
  • @AlejandroLanus
    Juego como un niño que no sabe morir
  • @leonbenIarregui
    Cada vez más insomnes y menos soñadores
  • @vforte
    la tristeza es la rabia parada bajo la lluvia
  • @Yennifercc
    El que vive a solas con la poesía anda descalzo porque no cree en las heridas

Palabra de mujer

El 25 de noviembre se está celebrando el Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer. En numerosos países se realiza gran cantidad de actividades poéticas para plegarse a esta jornada de reclamo (enlace Noticias). Asimismo, Grito de Mujer está anunciando sus actividades mundiales para marzo de 2014.

WISLAWA SZYMBORSKA

Del montón

Soy la que soy.

Casualidad inconcebible

como todas las casualidades.

Otros antepasados

podrían haber sido los míos

y yo habría abandonado

otro nido,

o me habría arrastrado cubierta de escamas

de debajo de algún árbol.

En el vestuario de la naturaleza

hay muchos trajes.

Traje de araña, de gaviota, de ratón de monte.

Cada uno, como hecho a medida,

se lleva dócilmente

hasta que se hace tiras.

Yo tampoco he elegido,

pero no me quejo.

Pude haber sido alguien

mucho menos personal.

Parte de un banco de peces, de un hormiguero, de un enjambre,

Partícula del paisaje sacudida por el viento.

Alguien mucho menos feliz,

criado para un abrigo de pieles

o para una mesa navideña,

algo que se mueve bajo un cristal de microscopio.

Árbol clavado en la tierra,

al que se aproxima un incendio.

Hierba arrollada

por el correr de incomprensibles sucesos.

Un tipo de mala estrella

que para algunos brilla.

¿Y si despertara miedo en la gente,

o sólo asco,

o sólo compasión?

¿Y si hubiera nacido

no en la tribu debida

y se cerraran ante mí los caminos?

El destino, hasta ahora,

ha sido benévolo conmigo.

Pudo no haberme sido dado

recordar buenos momentos.

Se me pudo haber privado

de la tendencia a comparar.

Pude haber sido yo misma, pero sin que me sorprendiera,

lo que habría significado

ser alguien totalmente diferente.

Es una gran suerte

Es una gran suerte

no saber del todo

en qué mundo se vive.

Sería necesario

haber vivido mucho tiempo,

mucho más

de lo que existe el mundo.

Para comparar, siquiera,

habría que conocer otros mundos.

Olvidarse del cuerpo,

que nada hace tan bien

como limitar

y crear dificultades.

Por el bien de la investigación,

para tener una imagen clara

y conclusiones definitivas,

habría que elevarse sobre el tiempo

en el que todo corre y da vueltas.

Desde esta perspectiva,

adiós para siempre

detalles y episodios.

Llevar la cuenta de los días

tendría que parecer

un acto sin sentido,

echar cartas al buzón,

un capricho juvenil,

el letrero “prohibido pisar el césped”,

un letrero demencial.

Las cuatro de la madrugada

Hora de la noche al día.

Hora de un costado al otro.

Hora para treintañeros.

Hora acicalada para el canto del gallo.

Hora en que la tierra niega nuestros nombres.

Hora en que el viento sopla desde los astros extintos.

Hora de y-si-tras-de-nosotros-no-quedara-nada.

Hora vacía.

Sorda, estéril.

Fondo de todas las horas.

Nadie se siente bien a las cuatro de la madrugada.

Si las hormigas se sienten bien a las cuatro de la madrugada,

habrá que felicitarlas. Y que lleguen las cinco,

si es que tenemos que seguir viviendo.

Retrato de mujer

Debe ser a elección.
Cambiar para que no cambie nada.
Es fácil, imposible, difícil, vale un intento.
Sus ojos son, si cabe, una vez azules, otra vez grises,
negros, alegres, sin causa llenos de lágrimas.
Duerme con él como una cualquiera, única en el mundo.
Le parirá cuatro hijos, ningún hijo, uno.
Ingenua, mas la que mejor aconseja.
Débil, mas podrá con el peso.
No tiene cabeza, pues la tendrá.
Lee a Jaspers, y revistas de mujeres.
No sabe el porqué de este tornillo y construirá un puente.
Joven, como siempre joven, todavía joven.
Sostiene en sus manos un gorrión alirroto,
su propio dinero para un viaje largo y ajeno,
un mazo, una compresa y una copa de vodka.
¿A dónde corre? ¿No está cansada?
Que no, un poco, mucho, no pasa nada.
O le quiere o se empeña.
Por lo bueno, por lo malo y por el amor de Dios.

(Los primeros tres poemas son de “El gran numero, Fin y principio y otros poemas”, con edición de María Filipowicz-Rudek y Juan Carlos Vidal, con estudio introductorio de Malgorzata Baranowska, poesía Hiperión, Madrid, 1997. El último fue tomado de http://deesonosehabla.wordpress.com/wislawa-szymborska/. Wislawa Szymborska nació en Prowent, actualmente Kornik, Polonia, en 1923. Murió en Cracovia en 2012. Fue trabajadora ferroviaria y comenzó estudios de Literatura y Sociología, pero no pudo concluirlos por problemas económicos. Publicó sus primeros poemas en la prensa, en 1945. Siete años después apareció su primer libro, del que posteriormente fue muy crítica. Fue traductora del francés y obtuvo gran cantidad de premios, entre ellos el Nobel de Literatura, en 1996).

JUANA BIGNOZZI

mujeres casadas

de nuestra libertad y soledad

de abismos y cielos

hay testigos poemas confidencias

mítico anecdotario de una generación

déjennos ahora el bálsamo incomprensible

de su permanencia y su compañía

--

dispuesta a creer que me han amado

incapaz de saber si he amado

-entendámonos, entregada, perdida, sin rescate-

aún quisiera comprender el amor de los hombres

hombres que vuelven o permanecen y repiten su pasión

aún quisiera llegar a saber qué rostro ven en el mío

en ese momento de extrañamiento que llaman pasión

interior con poeta III

desde mi ventana

silencio de verano silencio de invierno

veo servir la comida

encenderse las luces

lámparas del atardecer mesas del mediodía

¿acogerían ellos a una sin patria?

¿no estaría mi corazón para siempre en otra tierra?

soy ajena a las ceremonias de la costumbre

que suelen acogerme para señalarme extranjera

vidas de espaldas al mar que es el camino de mi vida

--

las mujeres de mi generación

las que tuvimos la suerte de no convertirnos

en atemporales secas acumuladoras de inútiles

/conocimientos

somos cursis

toda conversación empieza evocando la vida

por eso las que hemos persistido

somos suaves dorian gray

trampeando sin amigos

supuestas conocedoras de conductas

en realidad sufrimos los arquetipos

nosotras también finalmente tipos clásicos

sólo aspiramos a no entender

los adjetivos que puedan dedicarnos

los límites se miden desde el comienzo

el final se valora desde el vamos

--

Tantas flores a la madrugada tanto vino blanco con los

/amigos

íntima perdida última

tanta vida para la literatura

tanta hermosa fantasía desplegada

corazoncitos en los vidrios empañados en vez de amor

tanto lúcido ascendente iluminista buen alumno

aquellos mis amiguitos con su pacífico partido de izquierda

tanta prueba de amor colgada de un clavito

tanta vida tirada a los perros y a los cobardes

el recuerdo de algunos que en lo mejor de mi vida

en fin cambiemos de tema

después de besar a los íntimos todos los días

como si fuera la despedida del alma

puedo asegurarles que no les crearé ningún problema

soy muy inofensiva

no me pasearé por el mundo con plumas doradas

ni gritaré a destiempo

sólo que tal vez consiga un bote al exilio

o todo termine en un claustro con una labor de petit point

--

Yo que moriré vendiendo las joyas

que nunca tuve

extiendo esta mano como si blandiera guante de encaje

que no conoció

porque hizo domésticas tareas

con sentido histórico hartazgo y cierta dignidad

yo que moriré

espero limpia y perfumada y es probable con olor a decencia

no olvidaré el escenario inaugural

donde se encendieron y apagaron las luces

donde creció mi adolescencia y murió mi juventud

--

Soy una mujer trabajada por los fantasmas

clavada a cuatro clavos por detentar valores cuestionados

marcada por haber intentado pensar claro

sola y algo errante en esta reencarnación

sin un manto bálsamo otro alguien

por haber comprendido a largo plazo

los amigos están lejos los espejos cerca

he perdido un código dolorosamente conseguido

y ahora entender sólo significa

iluminar una vía real de piedra

sin pasos que huyan o se acerquen

sin paso ninguno

(Los primeros tres poemas son de “Regreso a la patria”, Colección de Poesía Todos Bailan, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1989. Los siguientes de “Interior con poeta”, Colección de Poesía Todos Bailan, Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1993. Juana Bignozzi nació en Buenos Aires, en 1937. Apenas cumplía veinte años cuando se sumó al grupo de poesía “El pan duro”, creado por su compatriota Juan Gelman. Su primer libro, “Los límites”, se publicó en 1960. A mediados de los 70 se radicó en España, en medio de la dictadura cívico-militar que asolaba a su país. En 2004 regresó y se afincó en Buenos Aires. Recibió premios numerosos, entre ellos el muy reciente “Rosa de cobre”, otorgado por la Biblioteca Nacional de Argentina).

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