• @dianalefaz
    Son tantas las veces que no estamos aquí, donde pisamos
  • @Anadimeana
    Mi próxima línea viene con raíces de rosa del viento
  • @Xhuvia922:22
    Los sauces llorones mojan lo que resta de tu sombra
  • @LaPetit10
    El miedo es la distancia más larga
  • @cochambrossa
    Un corazón donde la nostalgia acomode su ingravidez
  • @Genrus
    Nada como el asedio de lo irreparable para mantener el corazón encendido y las velas desplegadas
  • @largabreve
    Todo el amor es una breve esperanza, una contención indebida, enajenadora
  • @SimoneBella7
    No tardes que el silencio arrecia, hoy solo basta con que insinúes un suspiro para volverme agua
  • @ReneValdesM
    La poesía saca lo mejor que no tenemos
  • @_Annai_
    Un don es una sombra liberada
  • @___Sputnik___
    Nadie verá el estante vacío
  • @entiyparati
    Poner el alma a las palabras y que respires de ellas

Acerca del amor

JOSÉ SARAMAGO

Sarcasmo de Don Juan en el infierno

¿Contra mí, Don Juan, qué puede el infierno,

Qué puede el cielo y todo cuanto hubiere?

Ni Dios ni el diablo amaron nunca

Con ese amor que une hombre a mujer:

De pura envidia premian o castigan,

En lo demás, que crea quien quiera.

Julieta a Romeo

Es tarde, amor, el viento se levanta,

La oscura madrugada va naciendo,

Sólo la noche fue nuestra claridad.

Ya no seré quien fui, lo que seremos

Contra el mundo ha de ser, que nos rechaza,

Culpados de inventar la libertad.

Romeo a Julieta

Me voy, amor, mas dejo aquí la vida,

Al calor de esta cama que abandono,

Arenas dispersas que fueron dunas.

Si la noche se hizo día, y con la luz

El negro alejamiento se interpone,

La sombra de la muerte nos reúna.

Medida

No deja amor que lo midan, antes mide,

Incorrupto juez que todo contrasta

En la prueba de su desmedida.

Llamados todos somos: sólo elige

A quienes de nosotros sepamos convertir

En llama vertical la hora consumida,

En manos de dar los dedos de retener.

Inventario

De qué sedas están hechos tus dedos,

De qué marfil tus muslos lisos,

De qué alturas llegó a tu andar

La gracia de gamuza con que pisas.

De qué moras maduras se extrajo

El sabor acidulado de tu seno,

De qué Indias el bambú de tu cintura.

El oro de tus ojos, de dónde vino.

A qué mecer de ola vas a buscar

La línea serpentina de tus caderas,

De dónde nace la frescura de esa fuente

Que sale de tu boca cuando ríes.

De qué bosques marinos se soltó

La hoja de coral de tus puertas,

Qué perfume te anuncia cuando vienes

A rodearme de deseo las horas muertas.

Donde tu sombra

Donde tu sombra, mi perfil

Es línea de certeza. Ahí convergen

Las olas circulares, en su límite

El punto riguroso se propaga.

Ahí se reproduce la voz inicial,

La palabra solar, el lazo de la raíz.

De nosotros nace el tiempo, y, creadores,

Por la fuerza del perfil coincidente,

Cogidos de la mano amanecemos dioses.

Mañana

Altos los troncos, y en lo alto los cantos:

La hora de la mañana, en nosotros nacida,

Cubre de azul y verde el gesto simple

Con que me das, serena, tu vida.

Confianza de manos, de ojos calmos,

Donde la sombra de la pena y del llanto

Como la noche del bosque se retira:

Altos los troncos, y en lo alto los cantos.

(De "Poesía completa", edición bilingüe, con traducción de Ángel Campos Pámpano, Alfaguara, Buenos Aires, 2005. En el prólogo, Saramago evoca que en 1966 llamó "Los poemas posibles" a su primer libro de poemas, un título "prudente" que eligió "por no saber lo que me reservaba el futuro". Y también que la versión más antigua de ese libro contiene un "Poema a boca cerrada", expresión de "un compromiso y un anhelo que todavía hoy me asombra por la desmesura del desafío que se proponían". Esos versos son: "Que quien se calla cuanto me callé/ No se podrá morir sin decir todo". "Hoy sé lo que él -aquel poeta joven, NDR- no podía saber, que sólo cuando se tiene veinte años es posible creer que algún día se llegará a decir todo. La vida, incluso la más prolongada, incluso la de un viejísimo matusalén de barbas fluviales, siempre dejará tras de sí sombras calladas, restos incombustibles, islas desconocidas". Luego, el poeta portugués recuerda el surgimiento de otros conjuntos de poemas, y considera a algunos de ellos como anunciadores de su camino por la ficción. José de Sousa Saramago nació en Azinhaga, Santarém, Portugal, en 1922, y murió en Lanzarote, España, en 2010. Fue novelista, ensayista y dramaturgo, además de poeta. Obtuvo gran cantidad de reconocimientos, entre ellos el premio Nobel de Literatura, en 1998).

JOAQUÍN GIANNUZZI

Un arte callado

Nuestros pies perfeccionan

el arte de entrelazar los dedos.

Unidas en la almohada

nuestras cabezas apuestan

a una boda perpetua.

Expatriados,

cerradas las puertas y las ventanas,

abrazados al desnudo oponemos

una ideología de lo callado

a la manera en que marcha el mundo

según la pantalla de la televisión.

En mi imaginación

En mi imaginación a todo volumen

tú confirmas la hoguera que nos reúne desnudos.

Y cuando me despejo de nervios secos y vestiduras

a mi vez entro en tu imaginación

para que allí me confirmes

feliz y multiplicado

en cada una de tus doradas hendiduras.

Desnúdate y te amo

Desnúdate

bajo toda la luz: te espero.

Como nunca la espera

tuvo que ver con la esperanza.

Tu cuerpo

se hace lúcido, ávido

de conocimiento.

Sólo con relación a mí

sé dónde empieza:

se inaugura

con un temblor

y a causa de mis ojos.

La persona de tu cuerpo.

Pero también amo tu ropa desvanecida.

(De "Un arte callado”, Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2008. Joaquín Giannuzzi nació en 1924 en Buenos Aires, y murió en 2004 en Salta, noroeste argentino. Obras poéticas publicadas: "Nuestros días mortales" (1958), "Contemporáneo del mundo" (1962), "Las condiciones de la época" (1967), "Señales de una causa personal" (1977), "Principios de incertidumbre" (1980), "Violín obligado" (1984), "Cabeza final" (1991), "Apuestas en lo oscuro" (2000), "¿Hay alguien ahí?" (2003). En 2000 se publicó "Obra poética", que reunió todos sus libros hasta entonces. "Un arte callado" es una edición póstuma que incluye material inédito).

IDEA VILARIÑO

La flor de ceniza

El amor… ah, qué rosa.

Tenla, sostenla, súbele aguas dulces y puras,

vela la milagrosa ascensión del perfume

y esa niebla de fuego que se le dobla en pétalos.

El amor… ah, qué rosa, qué rosa verdadera.

Ah, qué rosa total, voluptuosa, profunda,

de tallo ensimismado y raíces de angustia,

desde tierras terribles, intensas, de silencio,

pero rosa serena.

Tenla, sostenla, siéntela, y antes que se derrumbe

embriágate en su olor,

clávate en las espadas del amor, esa flor,

esa rosa, ilusión,

idea de la rosa,

de la rosa perfecta.

Sombra llanto

De luz intensa por volver

aún y tú y antes que el día

y que la noche y que

y sin milagro alguno

sin otra vez

campana blanda

aire macizo y dulce lleno de llanto

no se encuentran se encuentran

sin miradas

lleno de llanto todo aire macizo

boca de piel de ah de vida hastiada

renegada de cuanto no le es boca

llena de hastío y de dolor y de

vida de sobra

dada tirada así llena de llanto

de música o lo mismo

de materia de aire pesado y dulce

de canto temblor pánico

de hastío sí

de epanto sí de miedo triste.

El amor

Un pájaro me canta

y yo le canto

me gorjea al oído

y le gorjeo

me hiere y yo le sangro

me destroza

lo quiebro

me deshace

lo rompo

me ayuda

lo levanto

lleno todo de paz

todo de guerra

todo de odio de amor

y desatado

gime su voz y gimo

río y ríe

y me mira y lo miro

me dice y yo le digo

y me ama y lo amo

-no se trata de amor

damos la vida-

y me pide y le pido

y me vence y lo venzo

y me acaba y lo acabo.

Comparación

Como en la playa virgen

dobla el viento

el leve junco verde

que dibuja

un delicado círculo en la arena

así en mí

tu recuerdo.

(De “Poesía completa”, con introducción de Luis Gregorich, Cal y Canto, Montevideo, 2002. Idea Vilariño nació en Montevideo, en 1920, y murió en esa misma ciudad, en 2009. Comenzó a publicar poesía en 1945, con “La suplicante”. Fue también ensayista y traductora. Es considerada una de las exponentes más destacadas de la Generación del 45 del Uruguay, en la que figuran también Juan Carlos Onetti, Mario Benedetti y Amanda Berenguer, entro muchos otros. En 1998 se estrenó el documental “Idea”, dirigido por Mario Jacob, sobre su vida y su obra, y que incluye una entrevista a la poeta. Textos suyos fueron musicalizados por Daniel Viglietti y Alfredo Zitarrosa).

ISAAC FELIPE AZOFEIFA

b

Hoy no has venido al parque.

Podría ponerme a recoger del suelo

la luz desorientada y sin objeto

que ha caído en tu banco.

Para qué voy a hablar

si no está tu silencio.

Para qué he de mirar sin tu mirada.

Y este reloj del corazón que espera

golpeando

y doliendo.

c

Esta noche de luna y tú lejana.

Necesito a mi lado tus preguntas.

Y encontrarte en el aire vuelta brasa,

vuelta una llama dulce,

vuelta silencio y regazo,

vuelta noche y reposo, como cuando

guiábamos la luna nuestra hasta la casa.

ch

Qué manojo de rosas olvidadas.

Qué tibia pluma y mansa luz

tu cuerpo como un árbol,

como un árbol gritando,

con tanto poro abierto, con tanta sangre

en olas dulces elevándose.

Oh, sagrado torrente del naufragio.

Cómo amaría perderme

y encontrarte.

VI

¿Tú me dejas aquí o partes conmigo?

¿Estoy dentro de ti o es que me llamas?

¿Vives única en mí o encuentro el mundo en ti,

contigo?

El orden de las cosas en que te amo,

¿dónde empieza o acaba?

Ahora está el silencio aposentado

en la rosa del aire

y un árbol cerca trina entre los pájaros

para asombrar tu sueño, ¿o es mi sueño?

¿Es esta una prisión o acaso el vasto cielo

empieza aquí donde tus pies

tocan juntos la tierra, o es la luna?

De pronto entro en la luz en que ya habito

y mis ojos se encuentran con tu frente.

Busco salir de ti y te llevo dentro

de mí, sin encontrarte.

Sin cómo, dónde o cuándo.

Ciego en la luz con mi mirada abierta

a tanta multitud de ti que ando

extraviado en la noche en la mitad del día.

(De “Veinticuatro poetas latinoamericanos”, selección y prólogo de Francisco Serrano, antología de poesía para nuevos lectores coordinada por el CERLALC, editor responsable CIDCLI, México, Ciudad de México, 1997. Isaac Felipe Azafeifa nació en Santo Domingo de Heredia, Costa Rica, en 1909, y murió en San José, en 1997. Vivió su juventud en Chile, donde se registran sus primeras actividades literarias. Regresó a su país en 1935, y dos años después publicó su primer libro de poemas, “El viejo liceo”. Fue también crítico literario y docente y se dedicó a la actividad política).

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