• @Primvers
    A veces yo también les llevo flores a mis cicatrices
  • @carolineberl
    Lo que me gusta del tiempo es que todo lo cura con personas
  • @UlisesKaufman
    Cuando seamos invisibles, recordaremos la belleza del gris
  • @canocs19
    Canta la tristeza/ sus secretas sílabas/ en la música azul/ de la tarde quieta
  • @vidoq66
    Soy un fantasma triste en el cementerio de almas que es la ciudad
  • @marga_canseco_r
    Vendemos al mundo para comprar fuego, nuestro camino iluminado por hombres en llamas
  • @Tu_Infortunio
    Te espero después de la última vez
  • @esthercbrls
    Me asusta la mujer que me contempla desde el espejo
  • @osorio_jl
    La piel es la superficie del mar que te asola
  • @Desbalagada
    Qué puedo decir que no hayas leído
  • @Tayler_burdel
    Toda locura merece un gran amor
  • @nuberrante
    Escribir es soñar con precisión

Prosa poética de Juan Gelman

III

Dios se fue al vacío que dejó su muerte. La sombra traga los regresos y los favores del amor en cualquier calle se abandonan. La vida se pareció a la vida alguna vez/ya la mentira ni siquiera vuela. Hay que barrer el mundo en sucio estado/otra vez ponen huevos de serpiente/viejos.

IX

El exilio del goce, las potencias sin orden del espíritu, espejos de la filosofía inventada. Vale la pena dar la vida por un gorjeo de canario con fresco olor y nadie que lo ensucie.

X

La eternidad es una idea violenta/capitalista/acumular futuro. La conciencia se libra de sí misma cuando vira su luz en las respiraciones del rocío. Fulgor de las almohadas en las que el tiempo se desnuda y el orden del amor se pierde. La noche madura/las verdades del cuerpo conocen el cortejo/las horas que se van.

XIII

Llegan los ruidos de la muerte cotidiana /Mexico/ Irak/ Pakistán/ Afganistán/ Yemen/ Somalia. Me miro sin explicaciones/soy el asesino y el asesinado. Adiós, candor, los restos de la infancia están pálidos/ no hay qué darles de comer. La belleza de un pájaro dormido me trae agonías y ruego al pájaro que duerma. Sin árboles de hermosura corpórea, sin largos días de mayo.

XXIII

El infinito mata seres no constituidos/¿qué rebelión lo enferma?/¿cuánto tiene que esperar la esperanza? Olas sentimentales ahogan la pregunta cuánto tiene que esperar la esperanza. Los médicos de la melancolía dan recetas/no sirven hay/necesidades/manos vacías/desasosiegos del candor.

XXIV

Los descansos de la pasión no están cubiertos de ceniza. Hay preguntas, regaños de la madre, otras declinaciones para nombrar los patios del pasado. Opacidades de la lengua recorren cada lluvia. Las dignidades del vacío son animales de la tierra y el precio de su sacrificio es humo. Un pedazo estelar calienta el agua donde lavamos nuestro extremo, su reto imaginado. Deudas abiertas, muebles del dolor, disfraces del cartílago. La incertidumbre es reina y raspa las inversiones de la luna. Estás ahí y no olvidás la ligereza de la gracia. Cuándo descansarás.

XXV

La fecha de la carta marca un tiempo sin vuelta. El antes y el después clavan perplejidades de la ausencia, fotos en la pared de nadie. La imposibilidad dura/dura. No son razones de la carta. En su respiración canora hay almas ventiladas por un poder delgado/ganancias simples del estar/vivo el decir que calla.

XXX

El caudillo de las desapariciones premia al país donde los balazos son éstos. El alma acude a su reunión con los otros/los del bien/los del mal. El aguacate le da verde a confesiones musicales/mienten cada nota. Lo que se esconde en lo vedado es el derecho a las batallas furiosas del gemido. El daño ajeno toca al propio con sus chisporroteos de calvario. El tamaño del dolor no cubre nada. Ahí se lo ve, cambiando flores, vuelos, la mesa de la madre/los cubiertos de cobre del Mar Negro. Lo que fue mide el deseo de la noche y el deseo del día con un reloj que anda mal.

(De “Hoy”, Seix Barral Biblioteca Breve, Buenos Aires, 2013. Sobre este libro, el poeta argentino radicado en México expresó que eligió escribir textos “breves, muy condensados, para no molestar al lector” -ver en el enlace “Noticias”-. Juan Gelman nació en Buenos Aires en 1930. Obtuvo el premio Nacional de Poesía en 1997, el Cervantes 2007; el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana 2005; el Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda 2005, entre otros. Algunas de sus obras son "Gotán", "Cólera buey", "Los poemas de Sidney West", "Fábulas", "Hechos y relaciones", "Si dulcemente", "Citas y comentarios", "Hacia el Sur", "La juntaluz", "Composiciones", "Anunciaciones", "Interrupciones 1", Interrupciones 2", "Violín y otras cuestiones", "Miradas", "Carta a mi madre", "Salarios del impío", "dibaxu", "Incompletamente", "Valer la pena", "Mundar", "de atrasalante en su porfía". Poemas suyos fueron traducidos al alemán, checo, chino, francés, holandés, inglés, italiano, japonés, portugués, sueco y turco).

XXXI

El verano recoge restos de explicaciones y los quema con candor. Víctimas y verdugos se juntan en un rincón insoportable. En las perplejidades de un planeta borrado por la hora cada momento es un aujero con silbos de no acepto el mal/lengua atrapada en filos de la puerta. Su pérdida es un soñar despierto. Hay hojas de tabaco con humos del retraso, espantapájaros de padre, reemplazos de la muerte que la conocen mal.

XXXIII

Los caminos del duelo eluden el deber cumplido, tienen audacias para sobrevivir/países/escondrijos de estar. La imposibilidad de borrar huellas ancla en el real con péndulos indetenibles/su semejanza con la muerte es un escándalo.

XXXVI

Se abren rostros feroces cuando el amor conoce los instrumentos de su muerte. Rincones de la palabra se desbaratan en incertidumbres, mares sin playa, pisan la transparencia de un diamante. La razón levanta fierros sin temblor, analfabeta de la dicha que hubo. Un ave come el canto de una acacia y vuela en contenidos fijos sin puerta ni salida. La furia nace sola/recuerdan a dos jóvenes los tilos/sus paseos en noches que volvían suaves/entre balazos de la época. Pasean hoy mismo como sombras y no dicen por qué.

XXXIX

Lo que termina sin empezar es una flor que se apagó y reabre sus pétalos sin canto. El tamaño del tiempo pasa a su lado sin mirar, ni la toca. Los teóricos del duelo romántico tienen virtudes comidas por la lógica/alternan/pasan de la rama que tiembla en el pico de un pájaro a echar a la basura sus fantasmas. La pérdida admira esa voluntad del nunca fue, ahoga a más de un astro en sus combinaciones secas. Son caminos prestados al incómodo de sí entre la tierra y el cosmos que cierto día finirá.

A Jean Allouch

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