• @SalvadorTannis_
    Lo que sé se lo agradezco al silencio
  • @Innestesia
    Besas como si hubiéramos leído los mismos libros
  • @karlisjar
    ¿De cuántas sinfonías está hecho un aguacero?
  • @fumivora
    Después de la tormenta, un barquito de papel
  • @L0laM0ra
    A cierta distancia nos leemos más cerca
  • @DamaElegante_
    Es bueno tener sonrisas a punto, en la trastienda de los sueños rotos
  • @sweetcamelot
    Un alma inquebrantable se refleja en una dulce sonrisa
  • @noessineso
    Aunque lo imagino,/ lo sueño,/ ese atardecer/ juntos/ fue de otros
  • @jfsounds
    Cual farol quemar/ Las corazas de papel/ Desde adentro
  • @loretosesma
    Porque escribo mejor desde mi herida pero sonrío mejor desde la cicatriz
  • @NegroPermanente
    Sigo anclado en la estación en donde nos dejamos los sueños
  • @Aline_RFagundes
    Probé de la pulpa nueva/ ¿pecaminoso jugo de la historia?/ para que la memoria/ se tejiera de gravedad

Albeiro Montoya Guiral

 

 

   Libros apilados

 

Escribir para sostener el mundo,

el cerrado, frágil mundo

en que apenas respiramos.

 

Escribir que hay pan.

Escribir la lluvia matutina.

Pintarnos

día a día

con palabras.

 

Retratar lo inevitable.

 

No quedaremos nosotros,

quedarán libros

que acaso ocupen

la más pequeña sección

de una biblioteca desigual.

Penoso álbum

-la poesía es la fotografía de lo que no queda en la fotografía-

donde se acercan a mirarnos

para saber cómo nos desvanecemos.

 

La tinta de la memoria no es indeleble.

 

 

   Agua

                  Para Leo

 

 

El monte es largo

Crúzalo sin miedo

al acecho de la soledad

 

Aprecia lo que eres

los musgos húmedos

los líquenes puestos por las aves

 

Escúchate en lo que no ves

eres lo que canta entre las ramas

lo que roe de copa en copa

 

Eres el monte

 

Crúzalo sin miedo

Echa a andar el agua

 

 

   Nieto del hambre

 

Alguna vez, en el sueño, vi a César Vallejo.

Estaba en la montaña donde nací,

uno de los dos moriría.

Me sabía amargo el aire del mundo.

No quería nacer. Mi abuelo era César Vallejo.

Soy el nieto del hambre

y desde entonces,

desde el nacimiento de mis metáforas salvajes,

de mi balbucir angustiado,

de los puentes que he recorrido sin final,

he querido un puerto,

un vientre para descansar del olvido.

 

Te robaré una metáfora

que sirva de estrella,

de luz sobre mi corazón tiniebla,

sobre mis manos cedros.

Entiendo que mi exilio es en la palabra,

que perdí de nacimiento el destino,

la luna de mi infancia corre en las fotografías,

a veces, me veo reír sin insomnio, a su lado.

Te robaré una metáfora,

constelación que me lleve al Sur,

porque estoy cansado de morir

para nacer,

de caminar a destiempo

sin casa y sin memoria,

ocupando la mente de otros,

empujando un muerto hacia delante,

hacia la sombra.

 

 

   Imágenes

 

Me he olvidado.

Nunca fui yo ni tuve casa.

 

Algo hay en mí

de un alero sembrado de mirtos

donde los sapos respiran enterrados.

 

Algo hay de unos niños

bañándose con agua nocturna

al pie de un tanque.

 

Algo hay.

 

Imágenes.

Araucarias entre la niebla de la plaza.

Un jeep incendiado cayendo al vacío.

 

Pero me he olvidado.

No soy capaz de distinguir entre el sueño y la vigilia.

 

Escribo para volver,

para inventar la casa.

 

   A perfect poem

 

                           Just a perfect day

                 you made me forget myself…

                                            Lou Reed

 

 

 

Escribo poesía por buscar la música.

Tejo imágenes que persiguen un acorde,

una estridencia,

una voz que hable desde el más allá inexistente,

que nos haga creer en el infinito

aunque la certeza de su ausencia terrible nos incinere.

 

Existo, imagen musical,

eco de fauno,

risa pánica,

cuerpo disonancia que tropieza aún contra el vacío.

 

Es la búsqueda del poema perfecto la causa de no encontrarlo.

 

Perfección, fuego deseado,

adorada muerte,

imposible silencio absoluto.

Dificultad de la palabra sin la palabra,

confusión de formas.

Tejedores ancestrales zurciendo sus cuerpos en la noche de la tragedia.

 

(Voy a dejar un verso solo en esta página que es la oscuridad).

 

Escribo poesía,

tejo acordes.

Hago música que nunca se interpretará.

 

(De “Celebraciones”, con prólogo de María Lanese, Casa de Asterión Ediciones, Pereira, Colombia, 2017. Albeiro Montoya Guiral nació en Santa Rosa de Cabal, Colombia, en 1986. Publicó “Una vida en una noche”, en la Editorial Ataraxia, de Bogotá. Poemas suyos fueron incluidos en antologías, entre ellas “En tierras del cóndor, Muestra de Poesía Colombo-Peruana”, con selección del poeta colombiano Juan Manuel Roca. Fundó y dirige la revista Literariedad y trabaja como docente de literatura. Es licenciado en Español y Literatura en la Universidad Tecnológica de Pereira y Magister en Escrituras Creativas en la Universidad Nacional de Colombia, en la profundización en poesía).

 

Sobre el prólogo de “Celebraciones”:

http://www.lapoesiaalcanza.com.ar/noticias/4770-celebraciones-del-poeta-colombiano-montoya-guiral-ofrece-la-aspera-belleza-del-desasosiego

 

Reportaje de La Poesía Alcanza al poeta:

http://www.lapoesiaalcanza.com.ar/noticias/4431-el-formato-digital-ayuda-a-difundir-a-poetas-jovenes-dice-el-colombiano-albeiro-montoya-guiral

 

Otros poemas del autor:

http://www.lapoesiaalcanza.com.ar/poemas/1416-albeiro-montoya-guiral

 

 

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