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    El tiempo no espera a sus acompañantes

Un poema para 2018

  

   Poetas y lectores de La Poesía Alcanza aceptaron nuestra invitación y proponen poemas para cruzar el umbral y recibir el Año Nuevo. Algunos escribieron especialmente un poema alusivo y lo enviaron. Otros eligieron poemas escritos con anterioridad. Otros, autores y poemas de su preferencia. A todos y todas, por igual, muchas gracias.

  

   Jorge Luis  Borges

 

   Final del año

 

Ni el pormenor simbólico

de reemplazar un tres por un dos

ni esa metáfora baldía

que convoca un lapso que muere y otro que surge

ni el cumplimiento de un proceso astronómico

aturden y socavan

la altiplanicie de esta noche

y nos obligan a esperar

las doce irreparables campanadas.

 

La causa verdadera

es la sospecha general y borrosa

del enigma del Tiempo;

es el asombro ante el milagro

de que a despecho de infinitos azares,

de que a despecho de que somos

las gotas del río de Heráclito,

perdure algo en nosotros:

inmóvil.

 

 

   Pablo Neruda

 

    Oda al primer día del año

 

Lo distinguimos

como

si fuera

un caballito

diferente de todos

los caballos.

Adornamos

su frente

con una cinta,

le ponemos

al cuello cascabeles colorados,

y a medianoche

vamos a recibirlo

como si fuera

explorador que baja de una estrella.

 

Como el pan se parece

al pan de ayer,

como un anillo a todos los anillos:

los días

parpadean

claros, tintineante, fugitivos,

y se recuestan en la noche oscura.

 

Veo el último

día

de este

año

en un ferrocarril, hacia las lluvias

del distante archipiélago morado,

y el hombre

de la máquina,

complicada como un reloj del cielo,

agachando los ojos

a la infinita

pauta de los rieles,

a las brillantes manivelas,

a los veloces vínculos del fuego.

 

Oh conductor de trenes

desbocados

hacia estaciones

negras de la noche.

este final

del año

sin mujer y sin hijos,

no es igual al de ayer, al de mañana?

Desde las vías

y las maestranzas

el primer día, la primera aurora

de un año que comienza

tiene el mismo oxidado

color de tren de hierro:

y saludan

los seres del camino,

las vacas, las aldeas,

en el vapor del alba,

sin saber

que se trata

de la puerta del año,

de un día

sacudido

por campanas,

adornado con plumas y claveles.

 

La tierra

no lo

sabe:

recibirá

este día

dorado, gris, celeste,

lo extenderá en colinas,

lo mojará con

flechas

de

transparente

lluvia,

y luego

lo enrollará

en su tubo,

lo guardará en la sombra.

 

Así es, pero

pequeña

puerta de la esperanza,

nuevo día del año,

aunque seas igual

como los panes

a todo pan,

te vamos a vivir de otra manera,

te vamos a comer, a florecer,

a esperar.

Te pondremos

como una torta

en nuestra vida,

te encenderemos

como candelabro,

te beberemos

como

si fueras un topacio.

 

Día

del año

nuevo,

día eléctrico, fresco,

todas

las hojas salen verdes

del

tronco de tu tiempo.

 

Corónanos

con

agua,

con jazmines

abiertos,

con todos los aromas

desplegados,

sí,

aunque

sólo

seas

un día,

un pobre

día humano,

tu aureola

palpita

sobre tantos

cansados

corazones,

y eres,

oh día

nuevo,

oh nube venidera,

pan nunca visto,

torre

permanente!

 

   Poemas propuestos por Yennifer Correa, de Caracas, Venezuela (@Yennifercc).

 

--

 

   Trinidad Gan

 

   Carta para Año nuevo

 

Quizá sea el momento, me decías,

de pintar niñas tristes.

 

Parado ahí de pie, mientras detienes

las agujas del año que se acaba

con una de tus manos y la otra

tantea la culata del arma del olvido,

sientes pasar el mundo y su desorden.

 

Tus ojos miden sombras esta noche

sin recordar ahora que, tras ellas,

otros ojos fabulan laberintos

de deseos antiguos por cumplir.

 

Y es preciso decirte que no busques

cama y cuarto en la desesperanza.

 

Que sigas combatiente, bien plantado

en el centro del mundo, tan alerta,

sosteniendo como el ángel que eres

la serpiente del día por venir,

curioso todavía como un niño

que descubre su imagen en las aguas

y espera tercamente la luz y la alegría.

 

   Trinidad Gan, nacida en Granada, España, envió especialmente este poema. En noviembre de 2017 obtuvo el XX Premio de Poesía Generación del 27.

 

--

 

   Manuela Calle

 

   El muelle

 

Adiós, adiós.

Ya me voy

Me despido de mí

Y de lo que estas tardes

Parecieron decirme.

 

Adiós, que viene el barco

Y es hora de zarpar

Hacia los verdes valles

Y las nuevas promesas

Que el alba traerá

 

Adiós, días grises

Adiós, memorias insípidas

Que ha pasado ya su hora

De oscuridad y silencio

Y ha llegado la vida.

 

Adiós, que esto no es todo

Las certezas y los olvidos

Los sueños y las derrotas

Todo lo vivido

No es todo.

 

Adiós, amaneceres viejos.

Adiós, adiós.

 

   Manuela Calle (@mcalle87), de Medellín, Colombia, envió  este poema, específicamente para esta edición.

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