• @xaviermaples
    crepúsculo: el grito del viento se dobla penetrado ya por el silencio
  • @martamj32
    Para penitencia, no cometer el pecado
  • @La__Ella
    Dejaría todo cuanto he perdido por alcanzar lo que me falta por perder
  • @ellemiroir
    Más que saber dónde brotar, saber cómo enraizarse
  • @PinaDuncan
    Todo riesgo esconde, al menos, un aprendizaje y una belleza
  • @soniamude
    Se hizo piel de mis desnudos
  • @LunaPara2
    Hay lugares de donde salgo vestida de nostalgia y con la brújula rota
  • @_vaniailed7
    Es época de repartirnos el frío entre las miradas
  • @ireneparrita
    Leer con los dedos tu piel encendida hasta quemarme
  • @VersoFinito
    Te quiero/ desnuda de palabras/ vestida de silencio/ en la alta pena de mi aliento
  • @danielatome
    Bajar las luces, soplar la música y desvanecerme, suave, como las horas
  • @stainfed
    A pleno sol recorrer los pasos del tiempo

Poetas en Medellín / 2017 (III)

   Publicamos la tercera selección de poemas de autores que estarán presentes en el Festival Internacional de Medellín, del 8 al 15 de julio, en la ciudad colombiana. El espacio oficial del Festival en internet ofrece información detallada sobre los participantes y su obra. En algunos casos, además, se incluyen textos con su posición sobre el arte poético y su ubicación en el mundo. De allí salen los poemas que siguen.

   El espacio oficial del Festival de Medellín (al que La Poesía Alcanza asistirá en su integridad para informar sobre su desarrollo), es el siguiente:

   https://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Intro/index.htm

 

   Margarito Cuéllar

 

   Los indomables


                           Para María Belmonte

Llevan la mano al aire, así cortan el paso de las bestias.
Si les quitan la tierra hilan su propio suelo
si anochece dirán “bello es el día en su traje de bastos”.
No los pisen, no los exterminen
no les laven el alma con clavos benditos.
No aceptan oro a cambio de alabanzas
beben agua del arroyo y el sol
–muchacho manso– les colorea el tallo de los huesos.

 

   Cardumen

Celebremos 
ahora que el día pierde  su camisa de luces
y una estela amarilla de gaviotas 
es el signo vital de su presencia.
Es tiempo de extraviarse 
en la selva de los nombres:
marísima, babel, limantia, sulamita.
Celebrar del verano la llama y sus muchachas
sus hermosas muchachas 
a la medida del corazón.
A sumergirnos en el río del amor,
si alguien sale vivo que lo cante.
El que canta celebra
El que celebra sana las heridas del mundo 
con astillas de luz.

 

   Río Nubia, parte de guerra

¿Han oído, señores
que observan desde sus miras telescópicas,
hablar de la constelación de Nubia?
¿Cómo se comprueba
poetas de la geometría euclidiana
un signo exacto de la cabeza a los pies?
¿Qué dicen los horóscopos de los que nacen
bajo el signo de Nubia?
¿En qué punto del mapa de Colombia,
Antioquia o Monterrey
se fundó Nubia?
Oigan el canto serpenteado
a cada golpe de piedra:
es el río Nubia que se dirige al mar.


   País

Estamos nerviosos por la situación de la patria
y a diario dañamos la capa protectora de los sueños.

(Margarito Cuéllar nació en San Luis Potosí, en 1956. Obtuvo reconocimientos en su país y en el exterior.  Ganó dos premios nacionales de poesía y uno de cuento. Tiene publicaciones en Colombia, Chile, Ecuador y España. Su poesía reunida, “Música de las piedras”, fue publicada en 2012 por la editorial Praxis. Fue traducido a varias lenguas).

 

   Felipe Posada

 

   Sacudirse la muerte

Como un perro recién mojado echa fuera de si todas las goteras
luego se larga a ensuciar nuevamente sin importar más
Porque es hora del parto y sale triunfante el nacimiento 
Miren: En el muñón del tronco germina con vitalidad otra rama 
Después del frío retoman el pulso los corazones
Pues los panales están llenos de nuevas abejas y mieles
Desde siempre las células multiplican sorpresas
Amores se incuban sin preguntar su porvenir
Sacudirse la muerte ya que es vida todo lo existido

 

   Danza

Llueve, día tras día 
cuando no en la mañana si en la tarde o noche
las goteras no avisan y despiadadamente atinan al seco
Mojémonos 
chapoteemos en el pantano 
abracémonos fuerte, exprimamos lo tibio

altura clarea 
cresta de montaña puntea   
abre flor
prende hoguera
evapórate charco con tu aceitoso arco iris

desempañen los días
bailemos 
bajo la opacidad
y este repicar del agua chocando 
las nubes al pensar que nos burlamos de ellas 
se arrojaran más fuerte 
entonces Escampará 

 

   Fantasía


Un fruto maduro, muy maduro
Desde su rama hacia el suelo se lanza como kamikaze

Un fruto maduro, muy maduro
Quiere explotar
matar su madurez
regar sus entrañas en la tierra

Un fruto maduro, se da duro
Una fruta muy madura, no dura
Se lanza contra el ave rapaz, paz, pam, pun
punza el gusano no lo deja crecer
cabum, contra el hambre del hombre que la desea comer
tin, tan, para el mordisco animal
Fruto hado, alado, amado por su madre árbol
naturaleza, esa, no esta la del humano, que no brinca cuando madura;
se pudre,
Si salta estalla, se halla, allá está pura la fruta madura bombardeando
esta tierra de que quien quiere vivir de una paz, bun, bang, tin, tan,
de fruto que madura se dé un pepazo y dé el otro paso

(Felipe Posada nació en San Carlos, Antioquia, Colombia, en 1985. Su familia es una de las tantas desplazadas por el conflicto armado interno y se trasladó a Medellín. Además de poeta es cuentista y músico. Es promotor cultural y realiza talleres de artes para niños de la ciudad).

 

 

   Hanane Aad

 

   Deseo 

 

La tierra huele a ensoñación
el himno emana el aroma de la libertad
anhelo oler mi libertad
antes de mi sueño final
anhelo cantar mi himno
antes que la tierra me cubra.

 

   Himno para un amor


Amar
es estar siempre 
agarrado en el puño del anhelo,
quemarse en las llamas del deseo,
ser lanzado 
a la distancia imposible 
por insistencia de la memoria,
ser ahogado siempre
en una fidelidad
tan expansiva como el mar,
llorar hasta la última lágrima
y no temer su sin fin.

Ámame, mi amor,
las estrellas se elevarán 
en su camino a la boda,
los niños se quedarán dormidos sobre el hombro de la serenidad.
Ámame, mi amor,
hasta despertar aquellos amores
que yacen esperando en el umbral del corazón.

Ámame, mi amor,
la tierra de los desposeídos cosechará oro
que les servirá de espada
ante la privación
y vencerá a la espada de la opresión.

Ámame, mi amor,
los asesinos se consumirán
en el fuego de su odio,
arrojándose al río del remordimiento
y se curarán de esa otra lepra.

Ámame, mi amor,
y madres en duelo abrazarán,
aunque sólo sea en un sueño fugaz,
los rostros de los amados desaparecidos.
Tal vez los pechos de esclavos agonizando en la miseria
serán liberados sobre la roca de la sumisión.

Ámame, mi amor,
y los pájaros de la tierra
escaparán de la crueldad de sus cazadores,
su gorjeo, tan inocente y tierno,
hará que los fusiles enceguezcan y ensordezcan,
tal vez incluso la muerte, corriendo hacia un bebé,
rechazará su acción y se desheredará, 
advirtiendo en el rostro del pequeño
una sonrisa que la derrumba.

Ámame, mi amor,
rocía mis ojos
con la ternura más clara,
tensa mi frente con un beso
que milagrosamente se torne
corona espléndida en mi cabeza.

Ámame, mi amor,
y el universo hallará reposo
en los brazos de la divinidad,
curado, al menos por un instante,
de los tumores de la crueldad
en su cuerpo mortal.

Ámame, mi amor,
y la virtud más alta
alcanzará su esfera verdadera.

Ámame, mi amor,
y el universo se alzará en protesta 
contra sus agonías,
arrancando sus máscaras aterradoras,
arrojará sus ilusiones 
recayendo entre mandíbulas de fuego,
e impondrá sobre la historia
el alfabeto de la salvación.

(Hanane Aad nació en el Líbano. Está radicada en Viena desde 2009. Publicó en India y fue premiada en Rumania, además de haber sido convocada a festivales y encuentros en Asia, Europa y América Latina. Fue traducida a varias lenguas. En 2000 recibió el Premio de Cultura del Líbano).

 

   Najwan Darwish

 

   Elegía de un niño dormido

Hijo,
Yo soy el recuerdo de los asesinados
no distingo entre un niño muerto y otro dormido.

Veo que alrededor de ti, en el dibujo, el campo está despierto,
y yo, como la media noche, enfermo y despierto con el frío.

Golpea la lluvia oscura mientras tú duermes
y no escuchas la lluvia ni mis presentimientos
¿Cómo te puedo dejar dormir en calma y feliz?

Sé que el campo está despierto alrededor de ti,
y que alguien, como yo, sólo piensa en que permaneces dormido
en el óleo, la mano del pintor que te cubre
con esa capa de aceite, como un aire oscuro,
como un niño asesinado.

 

   2

Me sofoca el aire pesado del dibujo,
no me ayuda la vista o tal vez
me falte coraje para verlo.

Me rindo frente a la niebla.
Me derrumbo.

 

   Se cansaron los colgados


Se cansaron los colgados.
Bájanos para que descansemos.
Arrastramos historias.
Ni tierra.         Ni cielo.

¡Oh Dios!
deja descansar a tu ofrenda.

*

No tenías ni madre ni padre,
no viste a tus hermanos colgados
en la garra del alba fría.

No amaste a un ser humano.
Nadie te ha dejado abandonado.
La muerte no comió tus ofrendas.

-Tú no entenderás nuestro sufrimiento.

   (Najwan Darwish nació en Jerusalén, en 1978. Comenzó a publicar poesía en 2000 y es cofundador, director y asesor en proyectos de literatura, artes visuales, teatro, educación y escritura. Es asesor del Festival de Literatura de Palestina. También fue cofundador del Diario Árabe Internacional en Londres, publicación en la que dirige la sección cultural).

 

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