• @dianalefaz
    Son tantas las veces que no estamos aquí, donde pisamos
  • @Anadimeana
    Mi próxima línea viene con raíces de rosa del viento
  • @Xhuvia922:22
    Los sauces llorones mojan lo que resta de tu sombra
  • @LaPetit10
    El miedo es la distancia más larga
  • @cochambrossa
    Un corazón donde la nostalgia acomode su ingravidez
  • @Genrus
    Nada como el asedio de lo irreparable para mantener el corazón encendido y las velas desplegadas
  • @largabreve
    Todo el amor es una breve esperanza, una contención indebida, enajenadora
  • @SimoneBella7
    No tardes que el silencio arrecia, hoy solo basta con que insinúes un suspiro para volverme agua
  • @ReneValdesM
    La poesía saca lo mejor que no tenemos
  • @_Annai_
    Un don es una sombra liberada
  • @___Sputnik___
    Nadie verá el estante vacío
  • @entiyparati
    Poner el alma a las palabras y que respires de ellas

Claribel Alegría

  

   Credo

 

Creo en mi pueblo

que por quinientos años

ha sido explotado sin descanso

creo en sus hijos

concebidos en la lucha y la miseria

padecieron bajo el poder

de los Poncio Pilatos

fueron martirizados

secuestrados

inmolados

descendieron de los infiernos

de las “Media Luna”

algunos resucitaron

entre los muertos

se incorporaron de nuevo

a la guerrilla

subieron a la montaña

y desde allí

han de venir a juzgar

a sus verdugos.

Creo en la hermandad de los pueblos

en la unión de Centro América

en las vacas azules de Chagall

en los cronopios

no sé si creo

en el perdón

de los escuadrones de la muerte

pero sí en la resurrección

de los oprimidos

en la iglesia del pueblo

en el poder del pueblo

por los siglos

de los siglos.

Amén.

 

 

   Instantáneas

 

                  A Eliseo Diego

 

Ya mi tiempo se agota

estoy casi al final

del corredor

entre el humo

el tumulto

los destrozos

que van quedando atrás

descubro otras mujeres

que fui yo

y esta yo

que hoy las mira

con su carga de cuerpo

y de nostalgia

se aproxima hacia otra

que saltará del nicho

nos mirará un instante

y seguirá su viaje

hacia esa oscuridad

que nos espera.

 

 

   Octubre

 

Octubre es el otoño en su esplendor

es el mes que sale

el jabalí a cazar

mientras despeina el aire

a los árboles rojos

amarillos.

Octubre es la estación

de los crepúsculos

del amor entregado

de la nostalgia invadiendo

la alegría.

Es el mes de las viñas

de los sueños que arropan

envueltos en llovizna

de esa cita sin tregua

que en un recodo verde del camino

concerté con la tierra.

 

 

   Carta al tiempo

 

Estimado señor:

Esta carta la escribo en mi cumpleaños.

Recibí su regalo. No me gusta.

Siempre y siempre lo mismo.

Cuando niña, impaciente lo esperaba;

me vestía de fiesta

y salía a la calle a pregonarlo.

No sea usted tenaz.

Todavía lo veo

jugando ajedrez con el abuelo.

Al principio eran sueltas sus visitas;

se volvieron muy pronto cotidianas

y la voz del abuelo

fue perdiendo su brillo.

Y usted insistía

y no respetaba la humildad

de su carácter dulce

y sus zapatos.

Después me cortejaba.

Era yo adolescente

y usted con ese rostro que no cambia.

Amigo de mi padre

para ganarme a mí.

Pobrecito el abuelo.

En su lecho de muerte

estaba usted presente,

esperando el final.

Un aire insospechado

flotaba entre los muebles

Parecían más blancas las paredes.

Y había alguien más,

usted le hacía señas.

Él le cerró los ojos al abuelo

y se detuvo un rato a contemplarme.

Le prohíbo que vuelva.

Cada vez que los veo

me recorre las vértebras el frío.

No me persiga más,

se lo suplico.

Hace años que amo a otro

y ya no me interesan sus ofrendas.

¿Por qué me espera siempre en las vitrinas,

en la boca del sueño,

bajo el cielo indeciso del domingo?

Sabe a cuarto cerrado su saludo.

Lo he visto con los niños.

Reconocí su traje:

el mismo tweed de entonces

cuando era yo estudiante

y usted amigo de mi padre.

Su ridículo traje de entretiempo.

No vuelva,

le repito.

No se detenga más en mi jardín.

Se asustarán los niños

y las hojas se caen:

las he visto.

¿De qué sirve todo esto?

Se va a reír un rato

con esa risa eterna

y seguirá saliéndome al encuentro.

Los niños,

mi rostro,

las hojas,

todo extraviado en sus pupilas.

Ganará sin remedio.

Al comenzar mi carta lo sabía.

 

(Los primeros tres poemas tomados de “Anillo de silencio, Centroamérica en la poesía”, con selección y prólogo de Jorge Boccanera, Desde la Gente, Ediciones del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, Buenos Aires, 2009. Los siguientes tomados de varios espacios de internet, principalmente de medios centroamericanos. Claribel Alegría nació en Estelí, Nicaragua, en 1924. Siendo ella muy niña la familia se radicó en El Salvador, donde es considerada también ciudadana de ese país. Vivió varios años en Estados Unidos, donde se graduó en Filosofía y Letras. Con su esposo estadounidense, Darwin Flakoll, que era diplomático, vivió en varios países, hasta que volvió en 1985 a Nicaragua, donde colaboró con el proyecto de independencia de su país y con el fin de la permanente intervención e injerencia de Estados Unidos. Es también narradora, ensayista y traductora. En mayo de 2017 le fue adjudicado el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. Ya había obtenido otros reconocimientos trascendentes, como el Premio Casa de las Américas, en 1978, por su libro “Sobrevivo”. Fue reconocida también en Chile, El Salvador, España, Francia e Italia).

 

 

 

 

   Barajando recuerdos

  

Barajando recuerdos

me encontré con el tuyo.

No dolía.

Lo saqué de su estuche,

sacudí sus raíces

en el viento,

lo puse a contraluz:

Era un cristal pulido

reflejando peces de colores,

una flor sin espinas

que no ardía.

Lo arrojé contra el muro

y sonó la sirena de mi alarma.

¿Quién apagó su lumbre?

¿Quién le quitó su filo

a mi recuerdo-lanza

que yo amaba?

 

 

   Tiempo de amor

 

Sólo cuando me amas

se me cae esta máscara pulida

y mi sonrisa es mía

y la luna la luna

y estos mismos árboles

de ahora

este cielo

esta luz

presencias que se abren

hasta el vértigo

y acaban de nacer

y son eternos

y tus ojos también

nacen con ellos

tu mirada

tus labios que al nombrarme

me descubren.

Sólo cuando te amo

sé que no acabo en mí

que es tránsito la vida

y que la muerte es tránsito

y el tiempo un carbúnculo encendido

sin ayeres gastados

sin futuro.

 

 

   Querencias

 

             A Juan Gelman

 

Porque aprendí a quererme

puedo sangrar

con tus heridas.

 

  

   También me gusta el amor

  

También me gusta el amor

al que le cierran la puerta

el que entra por la ventana

volando sobre una cuerda.

  

   El muro de las sonrisas

 

Cuando el amor se aja

se marchita

se te vuelve amarillo

no hay remedio

sólo te queda

la sonrisa.

Cuando te sientes sola

entre sus brazos

y tu piel es frontera

y no te brota el llanto

sólo te queda

la sonrisa.

Cuando te sientes sola

entre sus brazos

y tu piel es frontera

y no te brota el llanto

sólo te queda

la sonrisa.

Cuando el canto se oxida

y el paisaje

y todo lo vivido

es un espectro

tu único refugio

es la sonrisa:

ese muro cerrado

impenetrable

sin ayeres

sin hoy

y sin mañanas

donde todos los sueños

se hacen trizas.

 

 

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