• @cenizalunatica
    La luna borra su forma y yo sigo buscando semejanzas
  • @karlisjar
    El viento es una armónica de mil tonos
  • @Suspiro_DeLuna
    Magia es que te sostengan unos brazos que jamás te han tocado
  • @Tu_Funamiento
    Me busqué en otras personas y en todas te encontré
  • @Innestesia
    Viajo por si me encuentro
  • @fumivora
    Aparento más mariposas de las que tengo
  • @letrasdemorado
    Ya no hacen el pasado como antes
  • @itzarbepoesia
    He guardado bajo mis párpados caminos de agua por los que volver al hogar de tu recuerdo
  • @AlejandroLanus
    Juego como un niño que no sabe morir
  • @leonbenIarregui
    Cada vez más insomnes y menos soñadores
  • @vforte
    la tristeza es la rabia parada bajo la lluvia
  • @Yennifercc
    El que vive a solas con la poesía anda descalzo porque no cree en las heridas

Raúl González Tuñón

 

La juventud que huye
como un ciervo herido

Escapa hacia el recodo final de la aventura
y cruza el puente que une la saudade con el presentimiento.

El tiempo-cazador la ha herido en el costado
y el otoño es violento, dura la luna y la rosa fría.

Pero atrás queda la íntima ventana que mira al mar,
la calle, la plazoleta, el cálido rumor que dejó el circo
y oye pasar al viento que aman las veletas.
La ventana que es parte del horizonte, honda,
plena y alegre porque ve el camino -este linyera eterno-
y el puerto, ese poema colgado en la pared de la tarde abolida
por el candor salvaje de los niños
ignorantes del tiempo-cazador, y lo que afea al mundo
que ellos aman, y ya por eso quieren destruir.


El destino que mira
como espía del tiempo

Un espía del tiempo es el destino
-no el poeta, que éste es el gran espiado
y es, dijo Schiller, el que llegó tarde
a la Repartición de la Tierra.

Torre de Dios, Darío a su vez lo llamó,
pero desde su altura no hemos visto a Dios
ni en el Chaco Boreal de incendiados fortines
con olor a petróleo, a mariposas secas, a madres que agotaron
las lágrimas y el grito
ni cuando silenciaron a los niños de Guernica
ni en la atroz agonía en los hornos de Auschwitz
ni entre el ruido y el humo del napalm en Vietnam.

Y ese espía del tiempo en fin, conoce historia
como nadie, la sigue desde lejos; nadie desmentirá
cuando todo se ordene y llegue el gran balance
los testimonios que captaron sus miradas profundas
como pozos de sombra con estrellas,
como enterradas lámparas bajo barcos hundidos,
como voces más graves que el secreto remoto
de los stradivarius:
su enorme asombro y su perplejidad.


El albatros que vuela
sobre el navío náufrago

A veces yo mirando desde los barcos jóvenes
esos grandes albatros "príncipes de las nubes"
que sólo son hermosos cuando vuelan
-sus alas, en el suelo, no los dejan andar,
como nos dijo el padre de los poetas vivos-
admiraba la gracia de su vuelo absoluto,
su dibujo ondulante cautivaba la antigua
mirada de mis ojos.

Pero nada más trágico que un albatros volando
sobre el navío náufrago que se devora el mar.
Él ya no oirá cantar en popa a los grumetes
ni verá a la sirena que se oculta en las proas
esperando el regreso del mascarón amado.

(De "El rumbo de las islas perdidas", Libros de Tierra Firme, colección de poesía Todos Bailan, Buenos Aires, 1994. Del 21 al 26 de septiembre de 2011, la XIX edición del Festival Internacional de Poesía de Rosario, Argentina, rinde homenaje a Raúl González Tuñón -1905-1974-. La organización anuncia que el homenaje incluye la reedición de textos "dispersos e inhallables" de su obra, cuales son "La muerte en Madrid", "Las puertas del fuego" y "8 documentos de hoy". Las tres obras fueron escritas en torno de la Guerra Civil Española. "Muchas veces descalificada por ser literatura de propaganda, poesía de circunstancia, sin valor literario, esta poesía fue haciéndose desde otros espacios consagratorios y de legitimación, muy distantes de la academia y las instituciones literarias. Cómo escribir para el pueblo, se pregunta Tuñón, en Las puertas del fuego, y hay que agregar que se trata en este caso de un pueblo en armas y casi analfabeto"). 15.9.2011

 

El secreto que oculta
la guitarra en su caja

En la roca profunda está el agua profunda.
Escucha el agua (escrito vi, en una piedra, en China).
Los sonidos ya están antes del guitarrero
en su más pura forma -Bécquer lo sospechó-
como el agua que luego se convierte en cascada.
Ellos guían la mano del hombre, la conducen
a la armonía, el súbito temblor,
como el que aún se obstina en las estrellas muertas.


Los ojos de los muertos
que ven nacer las lilas

Los muertos no están solos: hay una actividad
silenciosa y secreta, y un amable desdén
por aquellos que ignoran los detalles del tránsito.
Su indifirencia no es total: cambian las formas
y su fantasma va creciendo adentro, constante y sin apuro.

Es posible, no sé, que desde ese ángulo de visión cautivante
miren pasar los sueños, vean nacer las lilas
y descubran, de súbito, la derrota del tiempo.


Aquello del pasado
que mantiene vigencia

El pasado muere y renace en cada generación.
JOSÉ CARLOS MARIATEGUI

La juventud también es un estado de ánimo
y una manera de vivir, como la poesía.
Una actitud, un pasaporte a la aventura
y a sus contradicciones y sus salvajes riesgos.
Sí, ya lo sé, hay jóvenes de mente vieja y viejos
que hasta el fin mantienen su actitud, la rosa fresca
del coraje.
Y toda rebelión impone luego su propia ley, su ritmo
y es cuando el equilibrio organiza la audacia,
distribuye los gestos de la sangre
y decanta lo que hubo de extremismo infantil
y de grito de moda en su barullo.

Cuando sabe enlazar a los hechos de hoy
-inapelables-
de la violencia y el amor,
aquello del pasado que mantiene vigencia.


El rumbo de las islas perdidas

Islas, flotantes islas que salieron en busca
de los íntimos soles y las lluvias amantes.
Por años sumergidas se asomaron al mundo
para oír las canciones de lejanas tabernas
y el derrumbe sonoro de campanas fundidas
por los adolescentes guerrilleros
y ver la extraña luz que anuncia el maremoto
y las olas que traen restos de proas náufragas
y lampreas gigantes que antes aprisionaron
alevosas madréporas.

Pero yo estaba hablando del rumbo de otras islas,
símbolos vagos de una actividad poderosa, interior
como el resorte oculto de los órganos
que aman las abadías y los Café-Concert.
Y ahora me distra esta otra búsqueda
de islas verdaderas con orillas fragantes
como esas que vieron, Gauguin, Conrad, Stevenson,
los misioneros locos, los médicos borrachos,
las mujeres venidas de las tierras calientes
en los barcos sin sueño,
traídas por el destino, la resaca, la marea de Dios.


Leyenda para
una tumba prestada

No me promocionaron, nunca di un best seller.
El buen Teophile Gautier me aplastaba con su éxito
cuando yo pedía dinero a mi madre.
Poco queda de él y su chaleco rojo
se lo pone hoy el olvido.

Me prestaron la tumba, me enterraron
en donde yace el general Aupick
-mi padrastro-
ex Embajador en Constantinopla
y Caballero Condecorado.
Soy Charles Baudelaire, soy el padre
de la poesía moderna.

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