• @cenizalunatica
    La luna borra su forma y yo sigo buscando semejanzas
  • @karlisjar
    El viento es una armónica de mil tonos
  • @Suspiro_DeLuna
    Magia es que te sostengan unos brazos que jamás te han tocado
  • @Tu_Funamiento
    Me busqué en otras personas y en todas te encontré
  • @Innestesia
    Viajo por si me encuentro
  • @fumivora
    Aparento más mariposas de las que tengo
  • @letrasdemorado
    Ya no hacen el pasado como antes
  • @itzarbepoesia
    He guardado bajo mis párpados caminos de agua por los que volver al hogar de tu recuerdo
  • @AlejandroLanus
    Juego como un niño que no sabe morir
  • @leonbenIarregui
    Cada vez más insomnes y menos soñadores
  • @vforte
    la tristeza es la rabia parada bajo la lluvia
  • @Yennifercc
    El que vive a solas con la poesía anda descalzo porque no cree en las heridas

Poetas en Medellín / 2017

 

   Publicamos una selección de poemas de autores que estarán presentes en el Festival Internacional de Medellín, del 8 al 15 de julio, en la ciudad colombiana. El espacio oficial del Festival en internet ofrece información detallada sobre los participantes y su obra. En algunos casos, además, se incluyen textos con su posición sobre el arte poético y su ubicación en el mundo. De allí salen los poemas que siguen.

   El espacio oficial del Festival de Medellín, del 8 al 15 de julio (al que La Poesía Alcanza asistirá en su integridad para informar sobre su desarrollo), es el siguiente:

   https://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/Intro/index.htm

 

   Andrés Álvarez

 

   Guerra

 

Alguien hablaría de la casa vacía
o del alero inclinado
al paso rasante de las bombas,
pero unos tienen los ojos llenos de tierra,
otros tienen la boca seca 
por acunar camadas de polvo,
y nadie sabe la lengua extranjera. 
Alguien contaría la noticia
                del país deshecho
para recibir los dones de la hospitalidad,
si el anfitrión no fuera su verdugo.
Alguien diría algo más
pero sus palabras serían las palabras
de una boca muerta.

 

 

   Apología II


Perdóneme, muchacha,
pero quiero regalarle abismos:
no lo demás.
Abismos como la sucesión cromática
del cielo.
Los ojos imantados
               –en los astros–
                             derivan las intermitencias.
No las pasiones contenidas.
No la madurez que presumen
entendimientos que no han dado fruto.
Muchacha,
todo arraigo está en los abismos:
no en lo demás.

 

 

   Günter Grass para motociclistas

 

Bajo el rojo incendio del ocaso,
el insensato
buscando arándanos en motocicleta.
Su cuerpo pesaría sobre el pavimento.
Pero la muerte tiene
la levedad de los pájaros.

 

(Andrés Álvarez nació en El Carmen de Viboral, Antioquia, en 1991. Es también abogado y profesor universitario. Es cofundador de la revista cultural “Opinión a la Plaza” e integra el grupo literario Savia desde 2007. Tiene dos libros inéditos, “Ese olor de árboles muertos” y “La mujer de Job”. Artículos y cuentos suyos son incluidos en varias publicaciones del país).

 

   Timo Berger

 

   Surco, hacia Chorillos

 

Otros se paran describiendo
cuadros en museos, yo no
veo museo alguno en este

distrito, pero veo colores
veo granos, veo sustancias
susceptibles, veo la sombra

del viaducto por el que hace años
dentro de años pasaría un metro,
veo a mis espaldas una pechuga

abierta con un tajo perfecto
en las brasas, veo
cómo sobre los ruidos

de los vehículos que nadie dibuja
aparece una escala de grises
a través de un cristal tintado

 

(Timo Berger nació en Stuttgart, en 1974. Además de poeta, es traductor y productor de actividades culturales. Autor de varios libros, radicado en Berlín, es cofundador del Festival Latinale, que se realiza en esa ciudad y concita la participación de autores latinoamericanos. Su presencia es frecuente en América Latina, para participar de festivales y realizar talleres y presentaciones).

 

   Elvira Hernández

 

   Noticias de Atenas

 

Dicen que ni la guerra del Peloponeso
concentró tantas tropas.
Que en el mar Egeo
hay más misiles activados que islas.
Que los helicópteros son como nubes
comediantes.
Que los aparatos de los aparatos
detectan hasta el nóumeno.
Que las coronas de olivo tienen un chip
que gusta de navegar por el Canal de Silvio.

 

   Lo que sigue

 

               Para Álvaro Hoppe

 

Asoma una nube de polvo
quizás el polvo en que nos convertimos.
De los confines llegan
las hermandades de la pértiga y la raqueta.
Son la bruma de la presencia
y tantas desconocidas banderas
rostros interminables
decididos venablos
despedazadas tierras
puños en alto
y no moscas invitadas a la fracción del segundo.

 

(Elvira Hernández nació en Lebu, provincia de Arauco, Chile, en 1951. Tiene una muy extensa obra publicada y su libro “La Bandera de Chile”, de 1991, es citado casi ineludiblemente en las referencias a la poesía contemporánea de su país. Poemas suyos están incluidos en numerosas antologías nacionales e internacionales).

 

   Sabino Esteban Francisco

  

   Remiendo

 

En la sombra rural
de estos cerros,
la miseria
no sólo rompe las ropas:
los campesinos
remiendan hasta el corazón. 

Si rompiera también 
la sombra
ellos pondrían 
un remiendo de luz. 

 

   Otra vida

 

Después del bombardeo
resurgía la voz de las aves.

Como fuente dulce, 
alegre, hecho canto de vida.

Desde la trinchera
germinaban nuestras risas.

Y salíamos 
con retazos de carbón
y pedazos de tabla
a pintar otra vida
en el dorso de esa vida.

 

(Sabino Esteban Francisco, nacido en 1981, es guatemalteco de ascendencia maya q’anjob’al. Durante el conflicto armado interno, su familia se refugió dos años en Chiapas. Publicó los libros de poesía “Sq’aqaw yechel aqanej / Gemido de huellas”, en 2007; “Yetoq’ junjun b’ijan aq’al / Con pedazo de carbón”, en 2011; “Xik’ej K’al Xe’ej / Alas y raíces”, en 2013; y “Sq’och Xajaw/La Escalera de la luna”. Poemas suyos fueron incluidos en varias antologías).

 

 

  

   Shirley Villalba

 

   Penumbra Hembra

 

Penumbra Hembra

de aire y piedra

luz primera

que suena su inocencia

en el ton-ton

de una caverna

y se hace vigilia

en el sol

cuando no despierta.

 

 

Penumbra Hembra

de flor y tierra

hebra de la noche

que sopla su tristeza

desde el regazo

de una soledad confesa

adobada en rezos

y conjuros

de luna llena.

 

Penumbra Hembra

de fuego y fiera

furia de hojas secas

ahogadas en su esencia

latido que nace

del grito amanecido

de una hoguera

y se descubre ceniza

en el verdor

de tan añosa vena.

 

Penumbra Hembra

de agua y niebla

escarcha vieja

que sangra su mirada

en el ocaso

de una quimera

y va despacio

hacia el encuentro

de ser quien era.

 

 

   Domingo

 

Entumecido en el suspiro

extraviado de un mapa.

 

Descolocado en el regazo

lisiado de las horas.

 

Revuelto en el hueco

enardecido de los miedos.

 

Harto en el estruendo

ciego de las palabras.

 

Derrotado en el aire

homicida de un domingo.

 

Allí está mi corazón...

 

Deshabitado en el abrazo

manco de la muerte.

 

 

   Identidad

 

Soy la sangre de la noche

     y la noche

                   el veneno

                              que en mí

desangra su mirada.

 

(Shirley Villalba nació en Coronel Oviedo, Paraguay, en 1974. “Penumbra hembra” fue su primera publicación. Luego publicó “Animal marcado”, en 2015. Recibió varios reconocimientos en su país).

 

 

   Jorge Torres Medina

 

    Un exterminio

 

Cabezas sin cuerpos
Troncos a la deriva
Dolor doblado en los escombros
Fisuras y cráteres
Tarareo de aves metálicas
Untando de rojo los muros

Ruinas ahumadas
Alambradas y garitas
Para apaciguar el instinto
Y una legión de agujeros
Buscando el sabor de la muerte

Todos los quejidos al unísono

De rodillas juego la salvación
A la espalda atadas las manos
Y dentro una multitud de gritos
Una lagrima extraviada
En el incendio de huesos

El filo del miedo sentado
en el vértigo del humo
amputando los lamentos

Todo para el equilibrio
en el exterminio

 

(Jorge Torres Medina nació en Chiquinquirá, Colombia, en 1956. Publicó “Instantes y Profanaciones”; “Exiliosvarios”; “Memoria del ocio”; “La ciudad sumergida” y “Umbral de errancia”. Fundó la revista de poesía “Vericuetos” en París, donde reside).

 

 

   Denisse Vega Farfán

 

    El oído del poema

 

Mírate en el poema hasta ser solo ruido, 
ese mito que sostiene el armazón 
que te transporta cada día y te niega.
Aparecerá entonces la música 
de la gota a la cascada, 
las siluetas que dibujan tu olvidado rostro. 
Mira bien a ese nuevo y familiar que te saluda 
y del que, sin saberlo, huiste desde el nacimiento.
Largamente convérsale hasta volver a ser uno.
Luego olvídalo, sin culpa.  En el reluciente vacío
sé la masa plural de otros rostros, la cámara que registra 
el secreto murmullo que hace caminar la tierra.
Ya no el ruido, el oído del poema.

 

 

   Poema

 

A lo mejor hay una línea que sobrevuela la muerte y respira en el poema.
De pie ante un destino que muge, los trémulos ojos de extranjero
detenidos en el recibidor.  La espiral de insignias y sellos
que nada dicen de nuestro nombre apenas entrevisto.
Cuando de pronto, sin consultarnos, se nos echa de la vida
con la casa a medio hacer 
o la pavesa de lo nunca sido entre los dedos. 
Soñando con sujetar lo que veloz y fugazmente bate
en la opacidad del verano
nos confiamos al metal que cede en la hoja,
ligamento de una otredad que libremente gesticula, 
agua llevándonos río abajo a una inviolada memoria.
Negados astros resbalan de nuestro índice 
-poder incierto de las gloriosas aguas,
satélite ebrio de días siempre inaugurales– 
y es nuevamente pura la confusión de los ojos.

 

(Denisse Vega Farfán nació en Trujillo, Perú, en 1986. Publicó “Una morada tras los reinos”, en 2008, que recibió el Premio Poesía Joven del Perú; “El primer asombro”, en 2014; y la plaqueta “Hippocampus”, en Uruguay, en 2010. Poemas suyos fueron traducidos al alemán, chino, francés, inglés e italiano. Fue incluida en varias antologías).

 

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