• @nimarlu
    De tristezas que no dejan costura por reventar y de otros amores impensables
  • @L0laM0ra
    Suelen anidar las ilusiones en la tímida noche buscando la última estrella
  • @monarcamanni
    Lo que nos rompa primero: el olvido o una canción
  • @Anadimeana
    Algunos inundan puentes y ventanas, otros llueven estrellas: cada palabra con su mano vuela
  • @xhuvia922
    Las esponjas del mar borran el horizonte
  • @nancyeldarjani
    El tiempo es un olor cuando llueve
  • @DeNegraTinta
    También te quiero a deshoras
  • @DLobosyQuimeras
    Barcos de papel en dique seco
  • @LaPetit10
    Yo ya no quiero sueños intocables
  • @BlueDement_
    El día que te conozcas, vas a enamorarte de mi
  • @RecMaria
    El tiempo matará lo que no defiendas
  • @EstebanPerezsan
    Duermes en lo que escribo/ y lees en lo que sueño

Manuel Bandeira: lo que yo veo

 

   Poema del callejón

 

¿Qué importa el paisaje, la Gloria, la bahía,

    la línea del horizonte?

Lo que yo veo es el callejón.

 

 

   Madrigal con mucha gracia

 

Teresa, eres la cosa más linda que vi hasta hoy en mi vida, inclusive

   el conejillo-de-indias que me dieron cuando tenía seis años.

 

 

   El último poema

 

Así querría yo mi último poema

 

Que fuese tierno diciendo las cosas más simples y menos intencionales

Que fuese ardiente como un sollozo sin lágrimas

Que tuviese la belleza de las flores casi sin perfume

La pureza de la llama en que se consumen los diamantes más límpidos.

La pasión de los suicidas que se matan sin explicación.

 

  

   Estrella de la mañana

 

Yo quiero la estrella de la mañana

¿Dónde está la estrella de la mañana?

Mis amigos mis enemigos

Busquen la estrella de la mañana

 

Desapareció iba desnuda

¿Desapareció con quién?

Busquen por todas partes

 

Digan que soy un hombre sin orgullo

Un hombre que acepta todo

¿Qué me importa?

Yo quiero la estrella de la mañana

 

Tres días y tres noches

Fui asesino y suicida

Ladrón, falsario, indecente

 

Virgen mal sexuada

Atribuladora de los afligidos

Jirafa de dos cabezas

Pecad por todos pecad con todos

Pecad con los granujas

Pecad con los sargentos

Pecad con los fusileros navales

Pecad de todas maneras

Con los griegos y con los troyanos

Con el padre y con el sacristán

Con el leproso de Pouso Alto

 

Después conmigo

 

Te esperaré con kermeses novenas jineteadas

   comeré tierra y diré cosas de una

   ternura tan simple

Que tú desfallecerás

 

Busquen por todas partes

Pura o degradada hasta la última bajeza

Yo quiero a la estrella de la mañana.

 

 

   Momento en un café

 

Cuando pasó el entierro

Los hombres que estaban en el café

Se sacaron el sombrero maquinalmente

Saludaban al muerto distraídos

Todos estaban vueltos hacia la vida

Absortos en la vida

Confiados en la vida.

 

Sin embargo uno descubrió con un gesto amplio y despacioso

Mirando el ataúd largamente

Este sabía que la vida es una agitación feroz y sin finalidad.

Que la vida es traición

Y saludaba a la materia que pasaba

Liberada para siempre del alma extinta.

 

 

   Manzana

 

Por un lado te veo como un seno marchito

Por el otro como un vientre de cuyo ombligo

   aún cuelga el codón placentario

 

Eres roja como el amor divino

 

Dentro de ti en pequeñas pepitas

Palpita la vida prodigiosa

Infinitamente

 

Y queda tan simple

Al lado de un cubierto

En un cuarto pobre de hotel.

 

 

 

   A Mário de Andrade ausente

 

Anunciaron que moriste.

Mis ojos, mis oídos lo atestiguan:

El alma profunda, no.

Por eso no siento ahora tu ausencia.

 

Sé bien que ella vendrá

(Por la fuerza persuasiva del tiempo).

Vendrá un día de súbito,

Sin que la adviertan los demás.

Así, por ejemplo:

Se conversará en la mesa de una cosa y otra,

Una palabra lanzada al azar

Golpeará en la franja de los lutos de sangre,

Alguien preguntará en qué estoy pensando,

Sonreiré sin decir que en ti,

Profundamente.

 

Por eso no siento ahora tu ausencia.

 

(Siempre es así cuando el ausente

Partió sin despedirse:

Tú no te despediste.)

 

Tú no has muerto: te fuiste.

Diré: Hace tiempo que no escribe.

Iré a Sao Paulo: no vendrás a mi hotel.

Imaginaré: Está en la quintita de San Roque.

Sabré que no, te fuiste. ¿A otra vida?

La vida es una sola. La tuya continúa

En la vida que viviste.

Por eso no siento ahora tu ausencia.

     

(Mário de Andrade fue poeta y novelista. Nació en 1893 en Sao Paulo, donde murió en 1945).

 

(De "Poesía Latinoamericana Contemporánea", colección "Los Grandes Poetas", Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1988. Manuel Bandeira nació en Recife, en 1886, y murió en Río de Janeiro, en 1968. Sus primeras publicaciones de poesía datan de 1917. En 1922, cuando se realizó la Semana de Arte Moderno en San Pablo, se negó a participar, aparentemente en desacuerdo con una gestión y administración de la cultura en manos de las clases dominantes. Sin embargo, envió un poema, "Os sapos", que tuvo gran repercusión. Fue también novelista. Tuvo a su cargo numerosas antologías de la poesía brasileña y fue integrado, a su vez, a muchas otras editadas en su país y en otras naciones. Escribió también narrativa y teatro, y fue asimismo traductor).

 

 

   Arte de amar

 

Si quieres sentir la felicidad de amar, olvida tu alma.

El alma es la que arruina el amor.

Sólo en Dios ella puede encontrar satisfacción.

Sólo en Dios –o fuera del mundo.

 

Las almas son incomunicables.

 

Deja a tu cuerpo entenderse con otro cuerpo.

 

Porque los cuerpos se entienden, pero las almas no.

 

 

 

    Poética

 

Estoy harto del lirismo comedido

Del lirismo que se porta bien

Del lirismo funcionario público con libro de asistencia expediente protocolo y

manifestaciones de aprecio al sr. director

Estoy harto del lirismo que se detiene y va a averiguar en el diccionario el

sello vernáculo de un vocablo

 

Abajo los puristas

 

Todas las palabras sobre todo los barbarismos universales

Todas las construcciones sobre todo las sintaxis de excepción

Todos los ritmos sobre todo los innumerables

 

Estoy harto del lirismo enamorador

Político

Raquítico

Sifilítico

De todo lirismo que capitula a lo que quiera que sea fuera de sí mismo

 

Y por fin no es lirismo

Será contabilidad tabla de cosenos secretario del amante ejemplar con cien

modelos de cartas y las diferentes maneras de agradar a las mujeres etc.

 

Antes quiero el lirismo de los locos

El lirismo de los ebrios

El lirismo difícil y agudo de los ebrios

El lirismo de los clowns de Shakespeare

 

-No quiero saber más del lirismo que no es liberación.

 

 

 

   El último poema

 

Así querría yo mi último poema

 

Que fuese tierno diciendo las cosas más simples y menos intencionales

Que fuese ardiente como un sollozo sin lágrimas

Que tuviese la belleza de las flores casi sin perfume

La pureza de la llama en que se consumen los diamantes más límpidos.

La pasión de los suicidas que se matan sin explicación.

 

 

    Nueva poética

 

Voy a lanzar la teoría del poeta sórdido.

Poeta sórdido:

Aquél en cuya poesía está la marca sucia de la vida.

Hay un sujeto,

Sale un sujeto de casa con la ropa de brin blanco muy bien almidonada,

y en la primera esquina pasa un camión, le salpica el saco con una

mancha de barro:

 

Es la vida.

 

El poema debe ser como la mancha en el brin:

Hacer que el lector satisfecho de sí se desespere.

 

Sé que la poesía es también rocío.

Pero éste queda para las nenitas, las estrellas alfas, las vírgenes

ciento por ciento y las amadas que envejecieron sin maldad.

 

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