• @xaviermaples
    crepúsculo: el grito del viento se dobla penetrado ya por el silencio
  • @martamj32
    Para penitencia, no cometer el pecado
  • @La__Ella
    Dejaría todo cuanto he perdido por alcanzar lo que me falta por perder
  • @ellemiroir
    Más que saber dónde brotar, saber cómo enraizarse
  • @PinaDuncan
    Todo riesgo esconde, al menos, un aprendizaje y una belleza
  • @soniamude
    Se hizo piel de mis desnudos
  • @LunaPara2
    Hay lugares de donde salgo vestida de nostalgia y con la brújula rota
  • @_vaniailed7
    Es época de repartirnos el frío entre las miradas
  • @ireneparrita
    Leer con los dedos tu piel encendida hasta quemarme
  • @VersoFinito
    Te quiero/ desnuda de palabras/ vestida de silencio/ en la alta pena de mi aliento
  • @danielatome
    Bajar las luces, soplar la música y desvanecerme, suave, como las horas
  • @stainfed
    A pleno sol recorrer los pasos del tiempo

Ciudades

CÉSAR FERNÁNDEZ MORENO

Caracas y después

así pasan los Andes de una América a otra
en puntas de pie como un espía
después confundirás todo el tiempo los dos océanos
llegando a Barranquilla ya no sabrás qué es la tierra ni el agua
en Maracaibo el agua es el petróleo
en Mérida verás que todo es piedra

Caracas tabletea su nombre de petardo
ruedan las nubes muertas por los valles
y las lluvias que son una estación
azotan las perdidas avenidas
esas enormes hojas que son la realidad
y canta el cigarrón así de grande
un canto así de grande
dice que está por terminar el día
le avisa a Colón aquí es América
el paraíso, por aquí señor
fluye la cigarra como Orinoco de acero
¿señor usted la oye como yo?
¿es la cigarra el eje de la tierra?
¿tiembla la tierra tiemblo yo?

sobrepasé los Andes mi vida se escoraba
las estrellas erraban debajo del avión
el frío y el calor me abarajaban a su sabor
por aquí la pampa es vertical
montañas con huesos de nieve
Bogotá parecía una ciudad
Quito un pueblito
bajé a ver la línea equinoccial
la Tierra estaba gorda ancha
no se la podía abrazar
unas cabritas mordisqueaban la línea equinoccial


En la ciudad colonial

Lima la seca desde el aire
era de barro giratorio
las iglesias de ayer llenas de indios sobresalían
los hoteles de hoy llenos de gringos

el aire tibio de América Latina me acaricia de nuevo las orejas
Perú
lento de procesiones y veloz de toreros
la doble decadencia
inca más española

en las vidrieras crecen las mercaderías
como en una madre tierra presa de extraña fertilidad
y los niños echados frente a ellas
no se sabe si dormidos o enfermos
loros codornices y llamas hechos con alas de mariposa
llamas vivas en la puerta de los negocios
al lado de llamas embalsamadas
los dueños del negocio espantan a un indio con la mano
como quien espanta a una mosca


Noches de México City

en México mucho cuidado amigos argentinos
los cordones de la vereda son más altos que los de Buenos Aires
si pides cigarrillos muy rápito te encienden cerillas
el sistema de taxis es totalmente incomprensible
pero eso sí según dicen las señoras
se consigue servicio doméstico igual que en casa
"la nana de mi marido todavía se ocupa de nuestros nietos"
"las señoras quedamos completamente libres"
libertad cuántos crímenes se cometen en tu nombre

los autos precipítanse en los túneles
como si fueran a alguna parte
se exhalan de los túneles
como si vinieran de alguna parte

chicos que venden chicles
chicles que venden chicos

el mozo que lleva las valijas ha adoptado una manera
doliente de hacerlo
como si las valijas contuvieran plomo
a más peso más pesos de propina

yo andaba solo
en la cama vacía del hotel
sólo yacía mi valija negra
y sólo me miraban
los tornillos del conmutador

(De "Obra Poética. I Argentino hasta la muerte y otros libros", edición, prólogo, notas y bío-bibliografía de Jorge Fondebrider. Libros Perfil S.A., Buenos Aires, 1999. César Fernández Moreno nació en Buenos Aires en 1919 y murió en París en 1985).


OTONIEL GUEVARA

Ciudad

San Salvador:
un tren sobre los guijarros de la noche.
Vagones apretados de mendigos.
Avenidas de Dante y Diosmeguarde.

San Salvador no tiene nombre propio:
se llama miseluz guarhumo puñaluna

Un fósforo se enciende
y brillan las heridas

San Salvador ya no echa de menos a la lluvia

Se convirtió en maroma que observamos
con la boca redonda
de sorpresa y de hambre.


DAISY ZAMORA

Managua

El monte está crecido entre las casas.
Las corrientes arrastran desperdicios por las calles.
Nuestros recuerdos
perdieron su antiguo telón de fondo.

...En verdad que tu destino ha sido cruel, Ciudad.
Tus despojos insepultos solamente han logrado
multiplicar los zopilotes y los buitres.

(De "Anillo del silencio, Centroamérica en la poesía", selección y prólogo de Jorge Boccanera, Ediciones Desde la Gente, Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, Buenos Aires, 2009. Otoniel Guevara es salvadoreño, nació en 1967. Daisy Zamora es nicaragüense, nació en 1950).

 

JULIO ASEMELLER RAMALLO

Canto y elogio de la Villa Imperial

Yo canto a Potosí.
La señora ciudad
cuyos sillares, esculpidos en tiempo,
dialogan con los astros.
Potosí, la ciudad
con entrañas blindadas por el llanto
y límites que van desde la luz al vértigo;
la del limbo sendero jalonado por siglos;
la del hombre sin réplica,
la ciudad
con cimientos de angustia, con almenas de viento.
Y el verso es aleluya de voz multiplicada.
Forjaron con nobles metales en la fragua
de las cimeras cumbres.
Sus raíces se ahondaron
para beber los jugos del argento y la noche.
En su misión insomne,
tuvo que hacerse grande creciendo desde adentro.
Como no supo nunca de horizontales términos,
se lanzó a la conquista del cobalto y la nube
y en soledad austera,
profundidad y altura le dieron dimensiones
verticales y eternas.


GABRIEL CHÁVEZ CASAZOLA

Lugar común

Replegada en la luz, pareciendo de olor a niebla y misa, pero no, sino de
maíz y fermento,
despierta la ciudad y se despierta arriba, donde comenzaron las mañanas
donde todavía comienzan.
De palmas de palmera la barren, la acicalan manos de niñas que ya no son
crueles y la visten,
preparándola para las bodas de llovizna y asfalto.

(De "Antología Comentada de la Poesía Boliviana", con coordinación de Roberto Ágreda Maldonado. Grupo Editorial Kipus, Cochabamba, Bolivia, 2010. Asemeller Ramallo nació en Sucre en 1913 y mirió en 1977. Gabriel Chávez Casazola nació en Sucre en 1972).


GERMÁN CARRASCO

Fintas

I

Como si tuviera los pinceles sucios, humo en ojos
que nunca se sabe exactamente lo que miran,
alcanzado en varias partes por la infección cotidiana;
mezcla de milico pobre, tinterillo
y obrero peinado ante la aurora.
Aperrado
ante peros y prejuicios
y los perros de la cuadra;

con pinceles sucios y humo en ojos,
entre vuelos y versos de golondrinas
y bajo esta luna de Santiago,
piensa
y piensa
77 veces 7
la canción anómala que intenta reflejar
estas alambicadas y raquíticas
pero ante todo
ajenas
enredaderas
. . . . . . . . . . . . . . . . . . .
y las calas;
su diseño y tersura.


II

Escucha -dice- el canto
y las historias del charlatán sagrado
que descubre las frentes, vuela archivos.
Canícula. Insidia del sol sobre las cosas:
sillas de ruedas, muslos voluptuosos,
fachadas continuas de Santiago.
El calor se hace insoportable,
Julián y Rita se encierran a fornicar.
Nosotros,
deshidratados balbuceamos sinónimos y complementos de calor
o como ellos practicamos las artes siamesas o geminianas
como si la carne y las calas fueran a calcinarse
a las tres de la tarde en este lado.

(De "Calas", J.C. Sáez Editor, Santiago de Chile, 2001. Germán Carrasco nació en Santiago en 1971).


DÁMASO ALONSO

Insomnio

Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres (según las
últimas estadísticas).
A veces en la noche yo me resuelvo y me incorporo en este nicho
en el que hace 45 años que me pudro,
y paso largas horas oyendo gemir al huracán, o ladrar los perros, o
fluir blandamente la luz de la luna.
Y paso largas horas gimiendo como el huracán, ladrando como un
perro enfurecido, fluyendo como la leche de la ubre caliente de
una gran vaca amarilla.
Y paso largas horas preguntándole a Dios, preguntándole por qué
se pudre lentamente mi alma,
por qué se pudren más de un millón de cadáveres en esta ciudad de
Madrid,
por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en el
mundo.
Dime, ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre?
¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día,
las tristes azucenas letales de tus noches?

(De "Mil años de Poesía Española", antología comentada, Francisco Rico, con la colaboración de José María Micó, Guillermo Serés y Juan Rodríguez. Enciclopedias Planeta, Editorial Planeta, Madrid, 2000. Dámaso Alonso nació en Madrid en 1898 y murió en esa misma ciudad en 1990).

 

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