• @cenizalunatica
    La luna borra su forma y yo sigo buscando semejanzas
  • @karlisjar
    El viento es una armónica de mil tonos
  • @Suspiro_DeLuna
    Magia es que te sostengan unos brazos que jamás te han tocado
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    Me busqué en otras personas y en todas te encontré
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  • @Yennifercc
    El que vive a solas con la poesía anda descalzo porque no cree en las heridas

Asuntos con el mar II

JOSÉ SARAMAGO

A ti regreso, mar

A ti regreso, mar, al sabor fuerte
De la sal que el viento trae hasta mi boca,
A tu claridad, a esta suerte
Que me fue dada de olvidar la muerte
Aún sabiendo que la vida es poca.

A ti regreso, mar, cuerpo tendido,
A tu poder de paz y tempestad,
A tu clamor de dios encadenado,
De tierra femenina rodeado,
Cautivo de la propia libertad.

A ti regreso, mar, como quien sabe
De esa tu lección sacar provecho.
Y antes de que la vida se me acabe,
De toda el agua que en la tierra cabe,
En voluntad tornada, armaré el pecho.


Afrodita

Al principio, es nada. Tan sólo un soplo,
Un escalofrío de escamas, un recorrer de sombra
Como nube marina que se rasga
En los radiales tentáculos de una medusa.
No se dirá que el mar se conmovió
Y que de este temblor se ha de formar la ola.
Con el mecer del mar oscilan peces
Y los brazos de las algas, serpentinos,
A la corriente se doblan, como al viento
El trigo de la tierra, la crin de los caballos.
Entre dos infinitos de azul la ola avanza,
Toda de sol cubierta, resplandeciente,
Líquido cuerpo, inestable, de agua ciega.
De lejos acude el viento, transportando
El polen de las flores y los demás perfumes
De la tierra confrontada, oscura y verde.
Tronando, la ola se envuelve, y fecundada
Se lanza al viento aguardando
En el lecho de rocas negras que se erizan
De agudas uñas y vidas efervescentes.
Las aguas se suspenden en lo alto
En el instante final de la gestación sin par.
Y cuando, en un rapto de vida que comienza,
La ola se quiebra y rompe contra el alcantilado,
Lo envuelve, ciñe, aprieta y por él resbala
-De la espuma blanca, del sol, del viento que sopló,
De los peces, de las flores y de su polen,
De las algas trémulas, del trigo de los brazos de la medusa,
De la crin de los caballos, del mar, de la vida entera,
Afrodita nació, nace tu cuerpo.

(De "Poesía completa", con traducción de Ángel Campos Pámpano, Biblioteca José Saramago, Alfaguara, Buenos Aires, 2005. José Saramago nació en Azinhaga, Portugal, en 1922, y murió en Lanzarote, España, en 2010. Las novelas fueron sus obras más conocidas y difundidas. Recibió infinidad de premios, entre ellos el Nobel de Literatura, en 1998. En poesía, antes de la Antología de Alfaguara, había publicado "Poemas posibles", "Probablemente alegría" y "El año de 1993").


MARIO TREJO

El mar una vez más

De modo que el mar
ha terminado por imponerme su presencia

Me pregunto
de qué está hecha esta obsesión
esta enorme insistencia

De algas y pedazos de amor?
De adioses y alcatraces?
De bocas de tiburón?
O es sólo una guitarra
obstinada en flotar?

Y el paseo junto al mar?

También de paseos junto al mar
y gentes que acarician su suicidio como el conde Potocki
y una larga película de costas que me han exhibido
solo desnudo acompañado joven
amante bajo el sol
mano en la mano en ciegos días de invierno

En fin
todo lo que es cuestión de lengua sobre la piel y arena
fuegos para Yemanyá
y playas de huesos de gaviotas
y ceremonias de pingüinos

El mar una vez más
se me escapa
de modo que hay el mar
y luego yo frente al mar
y por fin
yo solo frente al mar que no hay
el mar que no hay
el mar el mar
la mar
el mar la mar el mar

Y escondididos detrás del horizonte
a punto de surgir
padre y madre sonríen

(De "El uso de la palabra", con prólogo de Alberto Cousté, colección Musarisca de Poesía dirigida por Jorge Boccanera, Ediciones Colihue, Buenos Aires, 1999. Mario Trejo, argentino, 1926-2012, fue también dramaturgo y guionisa de cine. Asimismo, compuso letras de canciones y fue también periodista).


ARMANDO URIBE ARCE

El mar en la playa es saliva
empujada por lenguas olas
que se fatigan de estar vivas,
y se tienden porque se inmolan,
se hacen burbujas, se hacen colas
y en las ranuras yacen lívidas.

--

Te miramos, mar de la costa,
de noche, saltan chispas rápidas
azules de las olas cálidas
al estallar, pero se agosta
su luz al retirarse el flujo
para crear a oscuras esos lujos.

(De "De muerte", Colección El Poliedro y el Mar, Editorial Universitaria, Santiago de Chile, 2004. Armando Uribe Arce nació en Santiago en 1933. Es también ensayista. Obtuvo el Premio Nacional de Literatura de su país en 2004, el Altazor de poesía y el de ensayo).

 

HÉCTOR VIEL TEMPERLEY

El silencio

Y va a romper, porque ya se hizo labio.
Y va a romper la ola en este instante.
Todo a lo largo de este mar es una,
y en lo más alto de su labio estira,
todo a lo largo de este mar, un filo
que me corta el aliento.
En este instante,
todo a lo largo de su filo el viento
corre de sur a norte, y como flecha
va haciéndole saltar blancas astillas,
va a largos saltos con sus plumas blancas.

En un instante, sólo en un instante,
emplumado y silbante, libre y bello
pasa ante mí el silencio.

(De "Obra Completa", con prólogo de Tamara Kamenszain, Colección de Poesía Pez Náufrago dirigida por Santiago Sylvester, Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2003. Héctor Viel Temperley nació en Buenos Aires en 1933 y murió en esa misma ciudad en 1987).

LEOPOLDO CHARIARSE

Las playas desiertas

Ahora, mirando los ojos inmóviles del tiempo,
su fondo brumoso, por donde van los barcos;
con la certeza frágil del sueño
cubriendo las cartas más dulces, escuchando voces muertas,
a orillas de las últimas aguas vemos cumplirse el plazo.
Y todos estaremos despeirtos, más allá de la lluvia,
no lejos de donde agonizan las aves marinas.

Después, cuando el rayo alumbre
la cabellera roja y sombría del alba,
tal vez volveremos.

(De "El libro dle unos sonidos", Catorce poetas del Perú, con selección de Reynaldo Jiménez, Ediciones Último Reino, Buenos Aires, 1988. Leopoldo Chariarse nació
en Lima en 1928. Reside en Alemania).

CIRCE MAIA

El ruido del mar

Hay un tejido, una red luminosa
que tiembla en la arena, por abajo del agua,
Se ve a través del verde transparente
como una temblorosa trama.

Cuando la ola rompe su espuma
quedan burbujas sueltas, chiquitas
sobre la piel del agua:
brillan intensa, nítidamente
en seguida se apagan.

Por la suave curva de las olas
sobre su lento avance
sobre su amplio movimiento seguro
la luz resbala.
Se deslizan los resplandores
por los movedizos toboganes del agua.

Ruido del mar, qué golpe derramado
qué entreverada voz y qué sonido
tan confuso y oscuro
cuando todo en redor está tan claro

Todos los límites
firmes y recortados
todo con su color tan decidido
los colores tocándose
uno al lado del otro, sin mezclarse.

Y parece que cada uno: limpio
y liso azul, rojo tejado
verdor brillante
diera un sonido puro e inaudible
y todos un acorde fuerte y claro.
Pero el ruido del mar no se comprende,
se desploma continuamente, insiste
una y otra vez, con un cansancio
con una voz borrosa y desganada...

Y no se sabe
qué es qué quiere o qué pide
el turbio ruido oscuro
cuando todo en redor está tan claro.

(De "Orientales, Uruguay a través de su poesía Siglo XX", con estudio, selección y notas de Amir Hamed, Editorial Graffiti, Montevideo, 1996. Circe Maia nació en Montevideo en 1932. Editó algunos de sus poemas en su propia voz. Versos suyos fueron musicalizados por Daniel Viglietti y Numa Moraes).

MARIO LUZI

Olas

La lucha, aquí, del mar consigo mismo,
el mar que se retuerce
en ensenadas lívidas,
que se desgarra en su continuidad,
se eleva, brama y se desploma.
El mar, sabes, me suma a su tormento,
el mar viene, se vuelve en fuga, viene,
conjuga espacio y tiempo en esta voz
que sufre y reza rota en la escollera.

(De "Azzurra", revista publicada por el Instituto Italiano de Cultura de Córdoba, Argentina, Año IV, números 10/11/12, junio de 1997. Mario Luzi nació en Florencia en 1914 y murió en esa misma ciudad en 2005. Fue también traductor y crítico literario y nombrado senador vitalicio de su país).

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