• @dianalefaz
    Son tantas las veces que no estamos aquí, donde pisamos
  • @Anadimeana
    Mi próxima línea viene con raíces de rosa del viento
  • @Xhuvia922:22
    Los sauces llorones mojan lo que resta de tu sombra
  • @LaPetit10
    El miedo es la distancia más larga
  • @cochambrossa
    Un corazón donde la nostalgia acomode su ingravidez
  • @Genrus
    Nada como el asedio de lo irreparable para mantener el corazón encendido y las velas desplegadas
  • @largabreve
    Todo el amor es una breve esperanza, una contención indebida, enajenadora
  • @SimoneBella7
    No tardes que el silencio arrecia, hoy solo basta con que insinúes un suspiro para volverme agua
  • @ReneValdesM
    La poesía saca lo mejor que no tenemos
  • @_Annai_
    Un don es una sombra liberada
  • @___Sputnik___
    Nadie verá el estante vacío
  • @entiyparati
    Poner el alma a las palabras y que respires de ellas

Paul Auster


Noches blancas

Nadie aquí,
y el cuerpo dice: cuanto se diga
no debe ser dicho. Pero nadie
es un cuerpo igualmente, y lo que el cuerpo dice
nadie lo oye
sino tú.

Nevada y noche. La repetición
de un asesinato
entre los árboles. La pluma
se mueve por la tierra: ya no sabe
qué va a ocurrir, y la mano que la sostiene
ha desaparecido.

Escribe, sin embargo.
Escribe: en el principio,
entre los árboles, un cuerpo vino caminando
desde la noche. Escribe:
la blancura del cuerpo
es del color de la tierra. Es tierra,
y la tierra escribe: todo
es del color del silencio.

Ya no estoy aquí. Nunca he dicho
lo que tú dices
que he dicho. Y, sin embargo, el cuerpo es un lugar
donde nada muere. Y cada noche,
desde el silencio de los árboles, sabes
que mi voz
viene caminando hacia ti.


Pulso

Esto que retrocede
se acercará a nosotros
al otro lado del día.

Otoño: una sola hoja
comida por la luz: y el verde
mirar del verde sobre nosotros.
Allí donde la tierra no se para,
allí también nosotros seremos esa luz,
incluso mientras la luz
muere
en la silueta de una hoja.

Mirada boquiabierta
en el hambre del día.
Donde no hemos estado
estaremos. Un árbol
arraigará en nosotros
hasta erguirse en la luz
de nuestras bocas.

El día se pondrá en pie ante nosotros.
El día nos seguirá
hasta el día.


Coral

Entre silices que relinchan,
en el trote del sueño
que te ayudó a cruzar
el campo militante y enjambrado de tréboles:

este pedazo
de tierra que vuelve a crecer
hacia nosotros, hecho añicos
por el tono agudo, aflautado
que te reta múltiple, abiertamente
en tu más extrema
palabra herética.

Sin prisa,
mojas tu dedo en la herida
de donde
mi voz se escapa.


Cuatro

Labios proféticos,
desprovistos de imagen. Mudo
el que espera, asombrado,
sabio entre urnas. La blasfemia desborda
la predicción: la rosa helada
concede sus espinas a un aliento
que marcha con esfuerzo
hacia ojo y olvido.
Sólo nos queda prepararnos.
Desde nuestro primer paso, la voz
está confabulada
con las piedras del campo.

(De "Poesía completa", edición bilingüe, con traducción del inglés y prólogo por Jordi Doce, Seix Barral Biblioteca Formentor, Grupo Editorial Planeta, Buenos Aires, 2012. Nació en Nueva Jersey en 1947. Además de escritor, es traductor y guionista y director de cine. Recibió premios numerosos, entre ellos el Príncipe de Asturias en 2006. La antología incluye obras de "Radios", "Exhumación", "Escritura mural", "Desapariciones", "Efigies", "Fragmentos del frío", "Aceptando las consecuencias", "Espacios blancos", y "Notas de un cuaderno de ejercicios").

 

De sombra a sombra

Contra la fachada del atardecer:
sombras, fuego y silencio.
Ni siquiera silencio, sino su fuego,
la sombra
que arroja un respirar.

Para entrar en el silencio de este muro
debo dejarme atrás a mi mismo.


Jeroglífico

El lenguaje de los muros.
O una última palabra:
cortada
de lo visible.

Uno de Mayo. La metamorfosis
del juicio salomónico
en piedra. La justa
sentencia del sendero pronunciado,
desliada en el remolino
de semillas
y recuerdos del polen. No
emerjas, Edén. Quédate
en las bocas de los perdidos
que te sueñan.

Sobre trueno y abrojos: el aire clandestino
arma
a la aliaga del rayo y al silencio
de cada cielo
en barbecho. Hebreo de sangre. O lo que
traduce
el cambio de mi cuerpo
a imagen de la tierra.

Este cuchillo
que tiendo contra tu garganta.


Habla de fuego

Te desvías. Te derrumbas.
Te yergues.

Mecido
por el gong de las horas
que golpeó el acebo
doce veces
más callado que tú, algo, puesto
en libertad por alguien,
salva tu nombre del carbón.

Allí te yergues
de nuevo, respirando
en el sol fantasmal
entre hielo y ensueño.

He llegado tan lejos
por ti: la voz
cuyo eco resuena en mí
ya no es la mía.


Luces del norte

Éstas son las palabras
que no sobreviven al mundo. Y hablarlas
es desaparecer

en el mundo. Inalcanzable
luz
que preside la tierra, alimentando
el breve milagro

del ojo abierto...

y el día que habrá de extenderse
como un fuego de hojas
por entre el primer viento frío
de octubre

consumiendo al mundo

en la sencilla habla
del deseo.


Fragmento del frío

Porque nos volvemos ciegos
en el día que expira con nosotros,
y porque hemos visto a nuestro aliento
nublar
el espejo del aire,
el ojo del aire no ha de abrirse
a nada salvo a la palabra
a lo que renunciamos: el invierno
habrá sido un lugar
de madurez.

Nosotros, convertidos en los muertos
de otra vida que la nuestra.

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