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La tendencia materialista

JUAN DESIDERIO


Barrio trucho

I

Extraño hombre loco
piso baraja buena
puente desecho
cielo trapero
pulso de industria
obrero escombro
muerto perro desviado
ciego náufrago en contenedor.

No
dejáme ir
gente vuelve con la bolsa
rota
ojos rotos
se peina herida
peine roto.

Cadena casa de chapa
cartón
desnuda calor
como de hornitos
y gente quemando piel
para caminos de tierra.


VI

Madera de puerto escombro
cuerpo de náufrago lexotanil
como madera de zapatos allá en la cárcel
madera de huérfano allá en el puerto

cardo de zanjón
club nocturno zaguán de la especie
en las mentes un supercristo de cien dólares
y un pájaro cristiano con clavos
en cada pensamiento
un wing del cielo en un sótano
abortando la raza pegándose una ducha
de sarro la sangre
del mundo

pensándolo bien
un puerto de madera puede hundirse
la marea
ser fatal
un estibador cargar en sus hombros un
dios clandestino
una madre congelar la imagen del mundo
un wing izquierdo morir
en la humedad de una pieza con restos de
pescado y manchas de alcohol
en la piel
un puerto de madera
convertirse en un shopping center.


X

en la quema
desierto de desechos
hubo un chico desnudo
que corría
y saltaba
entre la basura
buscando a dios

fumaba
fumaba
ahora está azul
ahora verde
todo en pleno día
cuando las sirvientas
se llegan
para encontrar
al que da la misa
un chico desconectado
que siempre sonríe
y las crucifica
una a una
las deja libres
un viento derrama las palabras
y en la ciudad
los profesionales
van al basural
a ser inmolados

en la quema
hubo un chico
que crucificaba
a la gente
cambiaba de color
y era muy hermoso
su dogma era
como receta de carne
la ley
como un hechizo
las caras
como bolsas de sangre
el chico
se veía espléndido
una profecía estaba escrita
en un cartón de vino tinto
al amanecer
un par de ojos
condenaron al mundo.

(De "La tendencia materialista, antología crítica de la poesía de los 90", compilación de Violeta Kesselman, Ana Mazzoni y Damián Selci. Paradiso, Buenos Aires, 2012. La antología incluye a los poetas Juan Desiderio, Fabián Casas, Fernanda Laguna, Martín Gambarotta, Washington Cucurto y Alejandro Rubio. En la introducción de la obra, los compiladores exponen los criterios que la fundamentan. "Lo que nuestro trabajo quiere realzar es la tendencia materialista de la poesía de los 90. Estos poetas parecieran haber adoptado como propia la divisa de Hegel 'la verdad es concreta'. Entre los autores, aún en su diversidad, "se nota la propensión a localizar los
enunciados, a evitar las abstracciones, a determinar espacios y coyunturas, a desublimar los objetos de la percepción y los contenidos de las proposiciones, produciendo textos de una eficacia nítida y singularmente situados". También afirman que "la tendencia materialista no implica que los autores traten única y exclusivamente temáticas culturales, políticas o históricas. Significan que tienden a incorporar mediaciones de carácter social en cada uno de los objetos percibidos". La antología está dividida en tres tramos: la percepción cultural, la política y la histórica-económica).

 

FABIÁN CASAS

Una heladera en la noche

Primero fue un terreno baldío.
Después vinieron los obreros
y en dos días armaron la piecita,
pavimentaron todo, pintaron las paredes.
(Pero antes era un baldío
donde nos reuníamos a fumar y mirar
revistas pronográficas.)
Ahora le pusieron entre medio de los coches
una heladera roja de Coca Cola
que tiene luz propia durante la noche.
(Durante la noche la oscuridad resplandece
contra la heladera roja de Coca Cola.
A veces algún chico le pone una moneda
y espera su botella prometida.)


A los pies de la cama de mi viejo

Sentado a los pies de la cama de mi viejo
contemplo su cuerpo desnudo y dormido.
Está bien papá, ya han pasado muchos años
y es bueno que duermas un poco.
A través de la ventana se escucha el ladrido de un perro.
Me cruzo de brazos en la penumbra de la habitación
y detengo mis ojos en la figura del campeón del mundo:
De pie señores, un poco de respeto para los hombres como
mi viejo
que doblegaron sus vida en trabajos miserables.
No todos podemos zafar de la agonía de la época
y así
en este momento
a los pies de la cama de mi viejo
yo también prefiero morir antes que envejecer.


Sin llaves y a oscuras

Era uno de esos días en que todo sale bien.
Había limpiado la casa y escrito
dos o tres poemas que me gustaban.
No pedía más.
Entonces salí al pasillo para tirar la basura
y detrás de mí, por una correntada,
la puerta se cerró.
Quedé sin llaves y a oscuras
sintiendo las voces de mis vecinos
a través de sus puertas.
Es transitorio, me dije;
pero así también podría ser la muerte:
un pasillo oscuro,
una puerta cerrada con la llave adentro
la basura en la mano.


Improvisados

Estamos abrazados en una cama improvisada en el piso.
tus ojos están cerrados; pero no sé si dormís.
Este es tu cuarto de soltera,
un lugar agradable, neutral.
Por la ventana suben los ruidos
de un día que empieza a moverse.
La ropa permanece arrugada, a un costado
ignorando la farsa de dar y recibir.


Después de largo viaje

Me siento en el balcón a mirar la noche.
Mi madre me decía que no valía la pena
estar abatido.
Movete, hacé algo, me gritaba.
Pero yo nunca fui muy dotado para ser feliz.
Mi madre y yo éramos diferentes
y jamás llegamos a comprendernos.
Sin embargo, hay algo que quisiera contar:
a veces, cuando la extraño mucho,
abro el ropero donde están sus vestidos
y como si llegara a un lugar
después de largo viejo
me meto adentro.
Parece absurdo: pero a oscuras y con ese olor
tengo la certeza de que nada nos separa.

 

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