• @nimarlu
    De tristezas que no dejan costura por reventar y de otros amores impensables
  • @L0laM0ra
    Suelen anidar las ilusiones en la tímida noche buscando la última estrella
  • @monarcamanni
    Lo que nos rompa primero: el olvido o una canción
  • @Anadimeana
    Algunos inundan puentes y ventanas, otros llueven estrellas: cada palabra con su mano vuela
  • @xhuvia922
    Las esponjas del mar borran el horizonte
  • @nancyeldarjani
    El tiempo es un olor cuando llueve
  • @DeNegraTinta
    También te quiero a deshoras
  • @DLobosyQuimeras
    Barcos de papel en dique seco
  • @LaPetit10
    Yo ya no quiero sueños intocables
  • @BlueDement_
    El día que te conozcas, vas a enamorarte de mi
  • @RecMaria
    El tiempo matará lo que no defiendas
  • @EstebanPerezsan
    Duermes en lo que escribo/ y lees en lo que sueño

Poemas para 2017

 

   La Poesía Alcanza invitó a sus lectores, amigos, allegados, por medios diversos, a proponer un poema para publicar a modo de recibimiento de 2017, para intentar una suerte de recepción poética colectiva al Año Nuevo. La propuesta fue en extremo sencilla: un poema para que los demás lean. Este es el resultado, rico, diverso, heterogéneo. La publicación ameritará una segunda serie en días próximos, por la cantidad de propuestas recibidas. Al final hay un poema enviado por el poeta peruano-español Alfredo Pérez Alencart, residente en Salamanca, traductor, profesor universitario, organizador de los Encuentros Iberoamericanos e infatigable promotor de la poesía. Ese texto fue dedicado por Alfredo a La Poesía Alcanza.

 

 

   Víctor Casaus

 

   Pasando en limpio el material

 

                       “No dejaré que la tristeza apague mi tabaco ‘Virginia’”

                                                           (Bertolt Brecht)

 

Aunque desde siempre no fumo

hice mío aquel consejo del maestro

y así pasaron peripecias y truenos

susurros y escándalos

Yo hice causa común con el consejo

apreté el paso

apreté el cuello de estos años

amé

me amaron de manera habitual

quiero decir eternamente

Ahora mientras navego

conservo la mirada encontrada

el paso firme

y a veces escribo textos

donde declaro que no he dejado sitio

disponible para la tristeza

que no apagó mi fuego

durante todos estos años

Lo escribo lo digo así en medio de la noche

de este día

pongo acentos reviso el material

lo paso en limpio

y

considerablemente orgulloso de la cita

y de mí mismo

leo

y releo

y firmo

firme

y feliz

esta declaración de principios

del año que comienza

 

   El poema fue propuesto por Ceci Berro, de Buenos Aires, Argentina.

 

 

   Carlos Drummond de Andrade

 

   Pasaje del año

 

El último día del año

no es el último día del tiempo.

Otros días vendrán

y nuevos muslos y vientres te comunicarán

el calor de la vida.

Besarás bocas, rasgarás papeles,

harás viajes y tantas celebraciones

de aniversario, graduación, promoción,

gloria, dulce muerte con sinfonía y coral,

que el tiempo quedará repleto y no oirás el clamor,

los irreparables aullidos

del lobo en la soledad.

El último día del tiempo

no es el último día de todo.

Queda siempre una franja de vida

donde se sientan dos hombres.

Un hombre y su contrario,

una mujer y su pie,

un cuerpo y su memoria,

un ojo y su brillo,

una voz y su eco,

y quien sabe si hasta Dios...

Recibe con simplicidad

este presente del acaso.

Mereciste vivir un año más.

Desearías vivir siempre y agotar

la borra de los siglos.

Tu padre murió, tu abuelo también.

En ti mismo mucha cosa ya expiró,

otras acechan la muerte,

pero estás vivo. Una vez más estás vivo.

Y con la copa en la mano

esperas amanecer.

El recurso de embriagarse.

El recurso de la danza y del grito,

el recurso de la pelota de colores,

el recurso de Kant y de la poesía,

todos ellos...y ninguno resuelve nada.

Surge la mañana de un nuevo año.

Las cosas están limpias, ordenadas.

El cuerpo gastado se renueva en espuma.

Todos los sentidos alertas funcionan.

La boca está comiendo vida.

La boca está atascada de vida.

La vida escurre de la boca,

mancha las manos, la vereda.

La vida es gorda, oleosa, mortal, subrepticia.

 

   Propuesta recibida en Twitter, de @fair053

 

 

 

   Nicanor Parra

 

   Último brindis

 

Lo queramos o no

Sólo tenemos tres alternativas:

El ayer, el presente y el mañana.

 

Y ni siquiera tres

Porque como dice el filósofo

El ayer es ayer

Nos pertenece sólo en el recuerdo:

A la rosa que ya se deshojó

No se le puede sacar otro pétalo.

 

Las cartas por jugar

Son solamente dos:

El presente y el día de mañana.

 

Y ni siquiera dos

Porque es un hecho bien establecido

Que el presente no existe

Sino en la medida en que se hace pasado

Y ya pasó...,

                        como la juventud.

 

En resumidas cuentas

Sólo nos va quedando el mañana:

Yo levanto mi copa

Por ese día que no llega nunca

Pero que es lo único

De lo que realmente disponemos.

 

   Propuesta de Octaviano Lozano Tinoco, a través de Twitter (@lobonegrolobo91)

 

 

 

   José Pedroni

 

   Piedras

 

Porque soy contador,

y de vulgares modos,

y visto simplemente,

y si miro una estrella

o una flor,

la miro como todos,

“Los versos no son de él -dice la gente-:

se los escribe ella”.

 

Así es, así es:

Yo soy la inútil hiedra

enredada a tus pies.

Azules, verdes, rojos,

tú los versos me das

en cubitos de piedra

de tus ojos.

 

Yo los armo, no más.

 

   Propuesta de Grace Berti, de Argentina.

 

 

 

   Pedro Salinas

 

   Ayer te besé en los labios

 

Te besé en los labios. Densos,

 rojos. Fue un beso tan corto

 que duró más que un relámpago,

 que un milagro, más.

 El tiempo

 después de dártelo

 no lo quise para nada

 ya, para nada

 lo había querido antes.

 Se empezó, se acabó en él.

 

 Hoy estoy besando un beso;

 estoy solo con mis labios.

 Los pongo

 no en tu boca, no, ya no

¿adónde se me ha escapado?.

 Los pongo

 en el beso que te di

 ayer, en las bocas juntas

 del beso que se besaron.

 Y dura este beso más

 que el silencio, que la luz.

 Porque ya no es una carne

 ni una boca lo que beso,

 que se escapa, que me huye.

 No.

 Te estoy besando más lejos.

 

   Propuesta de Julia Santibáñez (@danioska), de México.

 

 

   Eugenio Montale

 

   La forma del mundo

 

Si tiene el mundo la forma del lenguaje

y el lenguaje la forma de la mente,

la mente con sus plenos y vacíos

no es nada o casi y no puede salvarnos.

Así habló Papirio. Ya era noche

y llovía. Pongámonos a salvo,

dijo, y avivó el paso no advirtiendo

que el suyo era el lenguaje del delirio.

 

   Propuesta de Ingrid Valencia, de México.

 

 

    Juan Liscano

 

   Límite

 

Como ando, así desando mi camino,

repítome hacia atrás; y por las malas,

corazón ali-caído,

me voy pisando los ayeres, los entonces.

 

¡Qué difícil, hermanos, es morirse de frente!

 

Cómo nos cuesta caminar el tiempo;

dormir la noche, despertar de ayer,

mirar, de nuevo, el sol

y vestirnos, hermanos, ¡ay!, vestirnos de hoy.

 

Si las huellas no fueran sino huellas,

si pasara el pasado de verdad,

yo pudiera ser cóndor,

yo pudiera ser fuente.

 

Con toda buena fe, pudiera

doblar la esquina de la aurora,

desayunar de todo corazón,

besar a la niñita en paz de espíritu,

y por fin, tiernamente, regresarme de tarde,

dormir de noche, despertar de ayer,

mirar, muy nuevo, el sol

y vestirme, alma mía, ¡sí!, vestirme de hoy.

 

   Propuesta de Luis Alberto Luna, de Venezuela.

 

 

   Ceci Berro

 

   Fantasma

 

Yo puse llaves entre las hojas de los libros

y crecieron pétalos de rosas disecadas

vi oasis en tierras áridas

y crecieron raíces en desiertos

te vi en mi espejo

y estabas muerto

mi querido fantasma

tengo la llave en una página que te nombra

de un autor anónimo que desconoce

que eras mi luz en plena noche

y mi corazón se ramificaba

hasta encontrarte

yo hice del hielo agua cálida

tuve poderes en mis manos para retenerte

fantasma

de esa soledad tan temida inventé tus formas sobre mi figura

hice de mí, tu templo

te cargué fantasma

como se carga

la ausencia del que va a volver como utopía

esa llave

donde en apariencia crecen rosas

y son solo partículas esparcidas

en las páginas de una hoja.

 

   Propuesto por la autora, de Buenos Aires, Argentina.

 

 

   Alfredo Pérez Alencart

 

   La Poesía Alcanza

                                       A Hugo Muleiro

 

Digamos

que habitamos una tierra ardiente

llamada Poesía,

 

que también es Voz

y es fruta viva

y es tallo

que a diario la gente descubre

creciendo ante sus ojos

 

o sonando cual amoroso violín

cuyas notas ruedan

por el mundo,

 

ya hechas Palabras

para ser sol en nuestras vidas.

 

Digamos

que en el principio era la Poesía

y que esta nos nutre

y nos alcanza,

 

así pasen dos lustros

o dos Milenios.

 

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