• @_marazi
    Yo ya me quedé contigo cuando ni estabas
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    Amar es ser verbo en todos los tiempos
  • @SIELALSOYYO
    No hay persona más peligrosa que la que no tiene sueños por cumplir
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    A veces acumulamos, densos y potentes, para arrasar en el siguiente desborde
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  • @sammasathi
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    Quieta, la noche/ versa amores calmos,/ suspira en paz

Navidad y Año Nuevo

 

   Julio Cortázar

 

   Happy New Year

 

Mira, no pido mucho,

solamente tu mano, tenerla

como un sapito que duerme así contento.

Necesito esa puerta que me dabas

para entrar a tu mundo, ese trocito

de azúcar verde, de redondo alegre.

¿No me prestas tu mano en esta noche

de fin de año de lechuzas roncas?

No puedes, por razones técnicas. Entonces

la tramo en aire, urdiendo cada dedo,

el durazno sedoso de la palma

y el dorso, ese país de azules árboles.

Así la tomo y la sostengo, como

si de ello dependiera

muchísimo del mundo,

la sucesión de las cuatro estaciones,

el canto de los gallos, el amor de los hombres.                   

                                  

                                                           (31.12.1951)

 

 

(De “Salvo el Crepúsculo”, edición definitiva, Biblioteca Cortázar, Alfaguara, Buenos Aires, 2013. Julio Cortázar nació en Bruselas, en 1914, y murió en París, en 1984. Con sus padres argentinos vivió en ese país desde los cuatro años. Cursó el magisterio y se desempeñó como maestro rural. En Buenos Aires publicó el libro de poemas “Presencia”, con el seudónimo de Julio Denis, y “Bestiario”, primera obra de la serie de cuentos. En 1951 se trasladó a París por una beca y se radicó en la capital francesa, trabajando para la UNESCO. Su desarrollo como escritor y su impacto en este campo van de la mano de sus experiencias políticas. Visitó Cuba en los primeros años de la Revolución, acompañó a Salvador Allende cuando asumió la presidencia de Chile, en 1970, y apoyó a la Revolución Sandinista. Sus novelas y cuentos tuvieron más trascendencia que su poesía. La primera edición de “Salvo el Crepúsculo” apareció en 1984, pocos meses después de su muerte, sin que Cortázar llegara a corregir las pruebas de imprenta. La edición definitiva se debe al hallazgo posterior de una serie de correcciones y comentarios hechos por el autor).

 

  

   José Saramago

 

   Navidad

 

Ni aquí, ni ahora. Vana promesa

De otro calor y nuevo descubrimiento

Se deshace bajo la hora que anochece.

¿Brillan luces en el cielo? Siempre brillaron.

De esa vieja ilusión desengañémonos:

Es día de Navidad. No pasa nada.

 

(De "Poesía completa", edición bilingüe, con traducción de Ángel Campos Pámpano, Alfaguara, Buenos Aires, 2005. En el prólogo, Saramago evoca que en 1966 llamó "Los poemas posibles" a su primer libro de poemas, un título "prudente" que eligió "por no saber lo que me reservaba el futuro". Y también que la versión más antigua de ese libro contiene un "Poema a boca cerrada", expresión de "un compromiso y un anhelo que todavía hoy me asombra por la desmesura del desafío que se proponían". Esos versos son: "Que quien se calla cuanto me callé/ No se podrá morir sin decir todo". "Hoy sé lo que él -aquel poeta joven, NDR- no podía saber, que sólo cuando se tiene veinte años es posible creer que algún día se llegará a decir todo”. Recuerda después el surgimiento de otros conjuntos de poemas y considera a algunos de ellos anunciadores de su camino por la ficción. José de Sousa Saramago nació en Azinhaga, Santarém, Portugal, en 1922, y murió en Lanzarote, España, en 2010. Fue novelista, ensayista y dramaturgo, además de poeta. Obtuvo gran cantidad de reconocimientos, entre ellos el premio Nobel de Literatura, en 1998).

  

   José Luis Appleyard

 

   Tiempo de Navidad

 

Es Navidad un tiempo, una manera

de festejar la vida del verano,

una forma de hacer obligatorio

el mensaje de paz en un regalo.

Un tiempo de realzar con falsedades

la mentira sutil de todo un año.

De jugar al Pesebre mientras muere

el soplo de verdad que hay en los labios.

Navidad es llenar con luces blandas

la penumbra de todo ser humano.

Es ornar de oropeles los ramajes

de un árbol nunca nuestro y siempre extraño.

Navidad es la historia repetida

que, de tanto saberla, la ignoramos,

que nos cuenta de un Dios cuya memoria

es un perfil de barro sobre el patio.

Navidad es una infancia muerta

entre flores de coco y de quebranto

y es un poco de pan que ha sido dulce

porque supo llorar el padre un año.

 

Es esta Navidad, Señor, la nuestra:

un recordar momentos y veranos

y es el tiempo preciso cuando el hombre

usa y abusa de Tu Nombre en vano.

 

(De “Antología poética”, compilación de Fernando Pistilli, Colección de Poesía, Editorial El Lector, Asunción, 1996. José Luis Appleyard nació en 1927 en Asunción, donde murió en 1997. Luego de estudios en la capital paraguaya y en Buenos Aires, estudió abogacía y ejerció por diez años, hasta que se dedicó de lleno a la poesía y al periodismo. Su primer libro de poesía data de 1963, “Entonces era para siempre”, aunque diez años antes poemas suyos habían sido incluidos en un libro que compartió con miembros de la Academia Universitaria. En 1997 obtuvo el Premio Nacional de Literatura, por “Cenizas de la vida”. Fue también dramaturgo).

 

   Oscar Delgado

 

   Añoranzas del retablo estival

 

                                               A Enrique Caballero Escovar

 

   I  El Paisaje

 

Cuando comienza diciembre a hojear su álbum de amaneceres,

los almendros giran ya,

bajo una brisa de pájaros.

El verano pulveriza su lámina transparente

sobre el aire azul trémulo,

que refresca la sombra de las nubes nuevas.

Para el advenimiento de aquella navidad provinciana,

sin villancicos, ni juguetería,

el paisaje recoge la humedad dorada de las campanas

y envuelve las dimensiones tranquilas de la aldea

en trinitarias de sol.

 

 

   II  La estrella

 

Ante una pálida opacidad de cigarras,

el crepúsculo ilumina la leyenda de la estrella

anunciadora, desflecada entre la cabellera del ríoclaro.

Nunca supieron de su sabor bíblico

los hombres que la contemplaban

a través de la verde quietud de las ceibas,

pero su geometría de vidrio

retoca una religiosa emoción

que aclara la humilde arena de sus vidas.

La estrella es un plateado rumor de paz

que va enhebrando el collar de las lunas magas de diciembre.

 

 

   III  La noche

 

Convertida por afán eglógico de sus habitantes

en agostos bosques de arbustos

teñidos por una liviana floración de papeles alegres,

las calles gozosas entran al murmullo de la noche

pobladas de faroles rústicos

que tiemblan en el ramaje como brillantes frutas de colores.

La noche navideña

balancea en el chinchorro de candelas de la cumbia

su desnudez enjoyada de constelaciones rurales.

Unos tambores alimentan el vértigo del vestuario campesino,

que desarrolla su cromática exuberancia

sincronizada por el abanico melódico de los acordeones.

 

 

   IV  El milagro

 

Surge de la temperatura recóndita de los pechos

el canto que desenvuelve la interpretación lugareña

del inefable rito,

iluminado por una calurosa liturgia de cobres.

La hora del milagro antiguo

recorre la cronometría aguda de los gallos

y panes calientes inciensan el olfato de la madrugada.

 

 

   V  La virgen morena

 

Nocturnas trenzas

ondulan por la recia vocación de los bejucos

que fortalecen el rancho nativo;

pupilas tostadas

por el viento oloroso que agiliza la fecunda lejanía

de los maizales;

brazos disciplinados

en la gimnasia de los cántaros rítmicos

para el maduro ritmo de la maternidad.

Voz vegetal

como la risa de las mazorcas,

piel profunda

como la tiniebla líquida de los estanques montañeros;

la virgen morena,

sembrada en el centro del retablo estival,

conforma la ambición paterna de aquellos hombres

nutridos por el ácido misticismo de la tierra.

 

(De “Colombia en la poesía colombiana. Los poemas cuentan la historia”, Joaquín Mattos Omar, Amparo Murillo Posada, Robinson Quintero Ossa y Luz Eugenia Sierra, Letra a Letra, Bogotá, 2011. Oscar Delgado nació en 1910 en Santa Ana, donde murió en 1937. Por las relaciones que entabló, personales y literarias, se considera a Delgado como perteneciente a un grupo de escritores que dos años después de su muerte publicó “Cuadernos de Piedra y Cielo”. Participó de la gestación de ese grupo que se consolidó sin que él pudiera participar de ello. Llegó a publicar textos en periódicos de la época y fue considerado parte de una nueva voz poética en Colombia).

 

 

   Juan Calzadilla

 

   Poema de Año Nuevo

 

Tú que celebras, ¿has notado alguna diferencia

de ayer a hoy? ¿Por qué tanto alboroto?

Asómate, observa la calle y dime

si en este día de año nuevo todo no continúa igual.

Tu mirada y las cosas que ves permanecen

a la misma distancia que ayer, unidas por una línea recta

a través de la cual tus ojos dan por conocido

todo lo que encuentran en esa dirección.

El cielo sigue siendo de un austero azul neutral.

No hay nada nuevo en la forma en que

el sol lame la pared de enfrente. De eso mismo

se ocupaba ayer. ¿Y acaso ha adelantado en su tarea?

¿Qué te hace pensar

que flota en el ambiente un matiz especial

de cuya condición efímera se desprenda

un estado de ánimo más optimista y diferente

al de ayer? ¿Qué es eso de salir a dar gritos

por la calle? Esta mañana los acontecimientos

sin presentarse duermen a pierna suelta.

El azar mantiene en secreto su próximo paso.

Dependemos mucho más de él que de nosotros.

Voltea y observa en tu cuarto la pared

donde el almanaque cuelga en su sitio, sin moverse,

a la par del tiempo que con su ir y venir

hace que las cosas, inmóviles también,

se resistan a cambiar, cubriéndolas

con su manto polvoriento.

El espacio que habitas es el mismo.

Tú también.

 

(De “Ecólogo del día feriado, antología personal”, con prólogo de Miguel Márquez, Biblioteca Básica de Autores Venezolanos, Monte Ávila Editores Latinoamericanos, Caracas, 2005. Juan Calzadilla nació en Altagracia de Orituco, en 1931. Sus publicaciones de poesía comenzaron en 1954, con “Primeros poemas”. En el grupo “El techo de la ballena”, que fundó en 1961, coincidió con otros creadores adheridos a corrientes vanguardistas, combinadas con intervención en la realidad y activismo político. Pintor y crítico, Calzadilla obtuvo en 1996 el Premio Nacional de Cultura de Venezuela, mención Artes Plásticas. En 2016 le fue adjudicado en Colombia el premio León de Greiff, que se otorga al mérito literario).

 

 

   Nicanor Parra

 

   Padre Nuestro

 

Padre nuestro que estás en el cielo

Lleno de toda clase de problemas

Con el ceño fruncido

Como si fueras un hombre vulgar y corriente

No pienses más en nosotros.

 

Comprenderemos que sufres

Porque no puedes arreglar las cosas.

Sabemos que el Demonio no te deja tranquilo

Desconstruyendo lo que tú construyes.

 

Él se ríe de ti

Pero nosotros lloramos contigo:

No te preocupes por sus risas diabólicas.

 

Padre nuestro que estás donde estás

Rodeado de ángeles desleales

Sinceramente: no sufras más por nosotros

Tienes que darte cuenta

De que los dioses no son infalibles

Y que nosotros perdonamos todo.

 

 

   Acta de independencia

 

Independientemente

De los designios de la Iglesia Católica

Me declaro país independiente.

 

A los cuarentaynueve años de edad

Un ciudadano tiene perfecto derecho

A rebelarse contra la Iglesia Católica.

Que me trague la tierra si miento.

 

La verdad es que me siento feliz

A la sombra de estos aromos en flor

Hechos a la medida de mi cuerpo.

 

Extraordinariamente feliz

A la luz de estas mariposas fosforescentes

Que parecen cortadas con tijeras

Hechas a la medida de mi alma.

 

Que me perdone el Comité Central.

 

En Santiago de Chile

A veintinueve de noviembre

Del año mil novecientos sesenta y tres:

 

Plenamente consciente de mis actos.

 

 

   XLI

 

Todo puede probarse con la Biblia

por ejemplo que Dios no existe

por ejemplo que el Diablo manda más

por ejemplo que Dios

es masculino y femenino a la vez

o que la Virgen era liviana de cascos

basta con conocer un poco el hebreo

para poder leerla en el original

e interpretarla como debe ser

es cuestión de análisis lógico

 

Tienen razón los amigos escépticos

todo puede probarse con la Biblia

es cuestión de saberla barajar

es cuestión de saberla adulterar

es cuestión de saberla descuartizar

como quien descuartiza una gallina:

¡pongan otra docena de cervezas!

 

(De "Parranda Larga, Antología Poética”, con selección de textos y prólogo de Elvio Gandolfo, Alfaguara, Buenos Aires, 2010. Nicanor Parra nació el 5 de septiembre de 1914 en San Fabián de Alico, provincia de Ñuble. Con 18 años llegó a Santiago desde Chillán, completó estudios secundarios, período en el que ya tomó contactos con escritores y otros creadores. Estudió matemáticas y física pero siguió vinculado con la literatura y la poesía en especial. En 1937 publicó su primer libro, “Cancionero sin nombre”, inspirado según los estudiosos en el “Romancero gitano” de Federico García Lorca, pero con señales ya de su sello personal y en particular de su “antipoesía”. Después de un viaje de estudios científicos a Estados Unidos, en 1954 publicó “Poemas y antipoemas”, considerado una marca profunda en la lírica hispanoamericana. Informalidad total, irreverencia, sarcasmo, ironía, aparecen entre sus versos. Puede decirse que desde entonces su presencia poética se conserva en primer plano, a pesar del deslumbramiento internacional por sus compatriotas, en especial Pablo Neruda. Recibió gran cantidad de premios, entre ellos el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, en 2001; el Cervantes, en 2011, que no viajó para recibir; y el Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda, en 2012, a cuyo jurado amenazó querellar, por no haber premiado a otros poetas en lugar suyo. Vive en Las Cruces, un balneario sobre la costa del Pacífico).

 

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