• @nimarlu
    De tristezas que no dejan costura por reventar y de otros amores impensables
  • @L0laM0ra
    Suelen anidar las ilusiones en la tímida noche buscando la última estrella
  • @monarcamanni
    Lo que nos rompa primero: el olvido o una canción
  • @Anadimeana
    Algunos inundan puentes y ventanas, otros llueven estrellas: cada palabra con su mano vuela
  • @xhuvia922
    Las esponjas del mar borran el horizonte
  • @nancyeldarjani
    El tiempo es un olor cuando llueve
  • @DeNegraTinta
    También te quiero a deshoras
  • @DLobosyQuimeras
    Barcos de papel en dique seco
  • @LaPetit10
    Yo ya no quiero sueños intocables
  • @BlueDement_
    El día que te conozcas, vas a enamorarte de mi
  • @RecMaria
    El tiempo matará lo que no defiendas
  • @EstebanPerezsan
    Duermes en lo que escribo/ y lees en lo que sueño

Sofía Rodríguez García

 

   Furia de poetas

 

El poeta añora lejos

la distancia ahogada.

No la quiere en sus orillas,

bufón de sus zapatos

destino aromado en sal.

En su hoguera

echa patas de cangrejo con su nombre

y repite dulcemente:

chupasangre,

insidiosa mujer que pintas en tu vocablo

el balcón de los pesares

sirenuda, ojalá un aromascuezo

te aromatice con girasoles

te lleve lejos,

goce maldito de los ojos

Con lágrima de venas

su furia poética entrega

abraza sus fluidos caídos

con guantes empuñados

El poeta le escribe ensoñado

embriagado en gritos,

en una hiena de ríos su garganta,

con su sombrilla de tristes aguijones

sentado en su silla cubierta de ojos

Ella no estará para sus hombros

ni para su sangre seducida

suicida

 

 

   Letal

 

Descárgame de risas absurdas

dulces besos y textos mordaces.

Ven y hurta

las mordeduras del aliento

 

Cuando puedas grítame los demonios

que con afanes abrazamos.

Ven y tira las ropas de segunda mano,

agóbiame para verte

ayúdame como enferma terminal

a este buen morir que quiere contar tu piel.

 

Haz del mundo

el resto del vacío

el poro de brasas

el desperdicio que nos cubre

todo eso a lo que recurrentemente llegamos.

 

 

   Silencio

 

El amor que me brota en las pupilas

hace alianzas con mi muerte

se aferra a las uñas

al alcohol

a la sinfonía de las voces

a los estiramientos del otro día

Se llenan de escamas

las piezas del tiempo

que lame las carencias de las córneas

las ausencias

los disparos y despedidas

sus atrevidas entregas

del amor escapista

Tu música de pecho

permanece en mis pómulos

escupe sus ahogos

en los ángulos de mi boca

Los brindis ya están exhaustos

se han quedado entrelazados

con sus lenguas parcas

 

 

   Oficio

 

Mi sudor se recarga en tus labios

bañados con ácidos blancos

Sus papelitos adscritos

son temores crujientes

callejones en la tierra de uñas

garbo de los insultos fermentados

Los deseos pasan lejos

en las calles improvisadas

se balancean

ruegan en bares

gritan en lavaderos de rejas

los renombres que se extienden

(vacilaciones de la pendenciera noche)

 

Optan por acariciar tus salivas

los goces que trastocan mi espalda

el vaivén de tatuajes

los cierres de tus orificios despiertos

la absorta desnudez de la palabra

la catapulta del sol

Te beso buscando las otras y las sobras

en una penetración de eternidades

 

Te insinúo al oído el presuroso botín:

esquinas en las mañanas

ardientes escaparates

cañas en los bares

risas de mentiras

mis múltiples muertes

los perros y promesas

los atuendos de alcohólicos

las caras desencajadas

Te robo los juegos

el agua sucia de los pies

lupanar de mis fluidos

y un fuerte de almohadas

 

 

   Mirada

 

Más allá de las lógicas y aventuras

me puedes agarrar del cuello y respirarme.

Huir de mí en un triángulo de manos

y osar de especulador de trinos.

Tu vista es igual desde la luz

y aquí: lugar de los espejos,

donde el repudio te cubre parte del rostro

 

 

   Loca

 

Me han llamado loca

la loca de la luciérnaga en la lengua

Me tiran lluvia en tejados transparentes

piedras de pintados suplicios.

 

Lavan mi rostro con sables

me arrojan los trapos, la mierda

mis piernas se recogen

las voces ahogan mis pulmones

 

La loca de la luciérnaga en la lengua

tiene algo que contarles:

Se han pronunciado los remiendos de los callos

parapetos de las uñas cortadas por la mitad.

 

Los Puños en las tráqueas

son los amantes de mi morfina

pero ni los codos del odio

vacilan en mi garganta

lejanos están ellos

con sus decanas máscaras

que se oxidan en los venenos del día.

 

(De “Cada vez que cobija el fuego”, Ambivalente editorial, Bucaramanga, 2015. Sofía Rodríguez García nació en Bucaramanga, Colombia, en 1976. Educadora popular, militante de los derechos humanos y tallerista de literatura, trabaja en especial con las comunidades desplazadas por el conflicto interno en su país. Fue presa política entre 2003 y 2006 en la cárcel de Chimitá, Santander, donde también realizó trabajo docente y por los derechos humanos. Poemas suyos fueron publicados en revistas, electrónicas o impresas, de Argentina, Colombia, Chile y El Salvador, en América Latina, y también en España, Italia y Rumania. Pertenece a la Red Mundial de Escritores en Español. Fue invitada a festivales de poesía en Argentina y Colombia).

 

 

 

   Escrito

 

Irritada he vuelto

en un café de cucharas,

alcanzada de sombras

tu esperma lejana pregunta:

¿es escaso el infierno en un galanteo?

 

Cada media hora

me aprieta un tubo en su boquilla,

dobla mi cuerpo maltratado

sin escala en un delirio impreciso

Maravilla su estampa

con un solo rostro en

mis pantalones agraciados

 

La fiebre está tan alta

que debo andar en algún suicidio

(mal concretado)

 

Todo lo que lloras lo transito

en ese cactus que te adorna

Si supieras que el embrujo

es sucinto

sin licor infectado

si lloviera ahora y me llevara tu mar

me abrazaría con hamacas de tiempos

libre del fondo

 

Hablas en mi pensamiento

tan oculto,

reflexionas en su loza

de balcón de tres pisos

No hace falta tu tacto

sino el viento que lo trae,

el humo que lo aspira

trozos de niebla en mi muerte grata

 

Omites tu nombre,

me voy pronto

donde esas garras

de malhechor amable no me

envenenen

con seductores abrazos

 

Dolor que sigues devorando

cuando mi tristeza ya

no abarca tiempos

ni poemas de pared

 

He dispuesto ser flecha

con alas envidiables.

Te elaboraré con sudor

de insensibles piernas

Solo quisiera ahora

-tan cobarde en existencias

llenarme

de espectros

derramarme sin miedo

absorber su cortada

lejano asfalto

profundizando

como una daga

un eterno

y espinado

diálogo

 

 

 

   Cuerdos de fosa

                                                      A las víctimas de La Macarena

 

Sin escuchar te enciendo

una palabra,

una hoguera,

la lágrima de muchos

en un país que revienta.

 

Engaños de nombre

encienden sus televisores

con el ruido que se exporta

y embelecos que difunden

 

Ya se agotan los gritos de la Macarena

¿Y que ven los que no observan?

 

Anestesiar noveleros

no es mala racha,

se adorna de aparatos

en la cotidianidad del hambre

un pan de ignominia

y como no,

narcóticos que saltan.

 

País que revienta

Indigno sin memoria

que de tontos

se asesoran conceptos

más boom, más boom

de niebla que de frío.

 

Obsérvate cuánto mides

en los huecos de tu ira,

pasivo de no utilizar

un cepillo

un estruendo

la neurona demandada.

 

Estás tan limpio de memoria

que asqueas con tu risa

en tu trabajo de cansancios

y un taladro que no siente.

 

A los que no se olvidan...

en un país que revienta

 

 

   Reloj

 

Esta noche es parca tu mirada

máscaras de sangre difuminan tu rostro

las rayas de carbón aumentan la polvareda

(de los anhelos ruidosos que sobrecargan las plumas).

El tiempo alarma de los besos

no disfraza amantes

no cuenta murciélagos

ni limpia la piel de sus monstruos

Interpreto lo que piensan:

En el abismo de la vida

los gritos de la muerte

son rojas pirámides y me observan,

cada paso es su veneno en mis poros

decide hacerme ofrendas

me presenta amigos

y a la hora del machetazo

sonríe nuevamente

a la procesión que cubre.

 

 

   Al fin

 

Espera ahora

en instantes abultados

como adioses y astillas

Espera ahora que no espero

ese cariño de pupilas estalladas

¿Cómo has podido viajar

en ese bote de risas

y finales desgraciados?

Alguna vez este día

se repite incansable

empinado, ajeno

Se larga este fin de semana

con oleadas de niebla

El dolor…

cura amantes despintados

 

La poesía alcanza para todos - Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.