• @nimarlu
    De tristezas que no dejan costura por reventar y de otros amores impensables
  • @L0laM0ra
    Suelen anidar las ilusiones en la tímida noche buscando la última estrella
  • @monarcamanni
    Lo que nos rompa primero: el olvido o una canción
  • @Anadimeana
    Algunos inundan puentes y ventanas, otros llueven estrellas: cada palabra con su mano vuela
  • @xhuvia922
    Las esponjas del mar borran el horizonte
  • @nancyeldarjani
    El tiempo es un olor cuando llueve
  • @DeNegraTinta
    También te quiero a deshoras
  • @DLobosyQuimeras
    Barcos de papel en dique seco
  • @LaPetit10
    Yo ya no quiero sueños intocables
  • @BlueDement_
    El día que te conozcas, vas a enamorarte de mi
  • @RecMaria
    El tiempo matará lo que no defiendas
  • @EstebanPerezsan
    Duermes en lo que escribo/ y lees en lo que sueño

Gabriela Rosas

 

   Postal

 

Una boca es sólo eso

hasta que te abre en dos

y habita la tormenta que eres

entonces, tiemblas

en una boca cabe toda la lluvia.

 

 

   Ruidos

 

No pude marcharme ilesa de la noche

los labios nunca son serenos

los agita el silencio

de cada beso uno regresa distinto

o no regresa

y uno se queda solo en las esquinas del mundo

porque estarlo no depende de la gente

de su ruido

depende del silencio que somos.

 

 

   Quebrantos

 

   III

 

No hables de la belleza

si eres incapaz de sostenerla.

 

   IV

 

Apoyo mi cabeza contra el pecho de alguien que amé

un día o varios

que igual es mucho tiempo

amé

escucho el mar al fondo

y me sorprende

que siga estando allí

y ahora pueda oírlo con claridad

ahora que el mundo cierra todos los bordes

de lo que pudo ser

fallido

como lo es toda alegría

recuerdo un verso de Gonzalo Rojas:

De un modo casi humano te he sentido.

 

 

   Inéditos

 

   XV

 

Se acabaron los limones

no voy a rezar fantasmas

ya no hay osos

en las noches que te nombran

ni peso muerto en el hombre que jamás serás

el hombre con las flores

la media luna a las dos de la tarde

el anillo en la Gran Vía

el beso porque sí

porque el deseo del deseo

te supera

y porque puedes

no, tú no conoces nada real que se parezca a mi dulzura

no tienes un banjo

ni los ojos azules

no leíste jamás mi primer libro

leerme no quisiste

adentro en lo real

no me escuchabas

y no, no llames más

no vuelvas con tus manos

inútiles manos

que no saben separar el cabello de mi rostro

llévate las sobras de quienes te abandonaron

no quiero más palabras

 

antes en mí

había un lugar para la ternura

un animal

que yacía tranquilo.

 

 

   XXIII

 

No toda mano es cántaro y uno apenas existe.

 

 

   XXV

 

El hombre se desnuda por toda la casa. Se mece, prepara el café, enciende la televisión, bebe un poco de agua. No me ama lo sé, sigo viva. La cena no siempre es en la boca, me cuenta su parte de la historia, se arrodilla, lo levanto, le miento, nos mentimos, pasan dos años. El hombre llora, como un niño llora. Me niega, tres veces me niega, luego me acaricia. Vuelve con girasoles en una bolsa roja. Me planta su ternura en la cocina. Lo miro, trae un caballo, sin montura, trae un caballo.

El hombre sabe que el abrazo pequeño me conmueve. Viene a decir que el mar, sus altas olas, sus orillas, no eran imaginaciones.

El hombre se duerme sin dar la batalla. La noche se le quiebra junto al pecho. El pecho queda solo. No hay nada más triste, que la soledad de quien pudo ser amado. La noche sobrevive, el hombre no, al hombre, se le mueren las caricias.

A oscuras, todo es tan claro.

 

(Gabriela Rosas nació en Caracas, Venezuela. Obtuvo el primer lugar en el Premio Nacional de Poesía para Jóvenes Pérez Bonalde, en 1995, y en la Bienal de Literatura Lydda Franco Farías, de 2014, mención poesía. Publicó “La Mudanza”, en 1999; “Agosto interminable”, en 2008; “Blandos”, en 2013; y “Quebrantos”, en 2015. Poemas suyos fueron traducidos al alemán, catalán, griego, inglés, italiano y portugués. Asimismo, fue incluida en antologías de poesía de Venezuela e internacionales. Colabora con medios impresos y digitales de Venezuela y otros países. Es editora del Stand Up Poetry en www.Inspirulina.com).

 

 

 

   El pueblo

 

En esta tormenta

nadie reina ni castiga

no vengas a decir

que recoja mis árboles

quiebre las montañas

y me vaya a vivir donde no puedas

usar de cebo mi pecho abierto

como carne acostumbrada a la desdicha.

 

 

   La misa

 

Llevar una copa

donde habiten tus ojos

unas velas que alivien

este torpe deseo

 

palabras que nos devuelvan

las rocas y los besos

 

como agua pesa la distancia

que separa a Botero

de este mediodía

 

ya nunca seré bruja

ni jugarás al mago

debajo de mi falda.

 

 

   Agosto interminable

 

Un sábado de mucho sol

es la tristeza

 

son nuestros los hijos

las paredes azules y la brisa

 

el pasado no salva

 

aún la tempestad

aún el amor

la luna se agranda en los labios de la noche

para que tú existas

 

bebes un té

tiendo la cama

arrojo un talismán para que nunca me faltes

intento decir cielo para siempre

 

la tempestad arroja girasoles

 

ignoro el color de tus ojos esta mañana.

 

----------

 

Lanzas una piedra

luego otra

tus párpados luchan en el borde de mi boca

 

colocas tenedores en la almohada

agua caliente en los rincones

cintas negras para atarme a tu cuerpo

 

la oreja es derecha para escucharte

 

las palabras cuando es tarde ya no tienen ventaja.

 

 

   Cuatro

 

                                                              Lloro siempre porque soy de agua. Ojo conmigo.

                                                                                                                                  Calibro mal el dolor.

                                                                                                         Carina Sedevich

 

Hoy las hormigas caminan adentro de la piel

pienso en la corta vida de los labios

en lo que se apaga

le hago caso al aire que me falta

 

un poema llueve

esa caricia

sobre el hombro

es un pez

 

somos la voluntad de escuchar

el silencio

lo simple

el pequeño mordisco

que se queda en los dientes

las tormentas que dan miedo

 

nunca le mientas a un deseo

 

cuando escampe

todo lo que caiga será tuyo

hay personas que viven bajo el agua.

 

 

   Seis

 

                                                        Caía de mi boca

                                                                                        la palabra amor  muerta de frío

                                                                                                        Daniela Camacho

 

 

                                                                                    (al Piolo)

 

Esta casa blanda

aprendió el oxidante oficio del desapego

leyó todos los libros que dejaste

se quedó sin café

helados y domingos

 

esta casa blanda se vino abajo

se enfermó por falta de abrazos

palabras poema

y tardes llenas de fotos

que traías en los labios.

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